Y NO QUERÍA SALIR DEL CLOSET

Y NO QUERÍA SALIR DEL CLOSET
Escrito originalmente por olofernes en Guiacereza.com

La invitábamos con frecuencia al apartamento y nos tomábamos unos tragos conversados, pasando noches muy agradables sin que sucediera nada anormal. Lo único llamativo era que después de un rato Claris comenzaba a acercarse más a Xime y llegaba a tocarle las piernas en plan de caricia, muy común entre las mujeres, sobre todo cuando se tienen confianza. Sin embargo, en la última visita Claris se había pasado de tragos y se veía más dispuesta a avanzar en las caricias metiendo las manos más allá de lo normal, estando Xime con una faldita muy corta. Eso nos pareció sospechoso y nos propusimos tenderle una trampa. Pensamos que se frenaba pues la inhibía mi presencia; yo había sido su jefe en una empresa anteriormente. En realidad era una mujer muy atractiva pero a la cual no le duraban los novios y no sabíamos por qué. Es blanca, de ojos negros, de mediana estatura, senos pequeños y un culito templado hermosísimo.

Quedamos con Xime en que la invitaríamos el siguiente viernes, pero que yo haría el papelón de que después de los primeros tragos tenía que salir a hacer una diligencia. En este caso ir al velorio de la mamá de un amigo, cosa que a las 10 pm no es extraño. Ella la distraería, llevándola al primer piso a mostrarle unos cosméticos que había comprado y tenía en el baño de abajo, y yo reingresaría al apartamento, un pent-house muy bonito con una salita muy agradable en el segundo piso, frente a la habitación principal, donde hacemos nuestras tertulias. Así lo hicimos y yo me escondí en mi closet el cual tenía puertas de rejillas. La idea era expiarlas por si sucedía algo, por si caía en la trampa. Con el celular, por WhatsApp, me comunicaba con Xime para estar sincronizados. El timbre del celular en silencio, para evitar sorpresas.

Xime estaba más atractiva que nunca para atraerla a donde queríamos: a manifestarse abiertamente como lesbiana o por lo menos como heteroflexible. Y eso ocurrió muy pronto, pues trago va y trago viene, y Claris avanzaba desinhibida ante la frescura de Xime con sus caricias y acercamientos. Xime la invitó a la habitación para mostrarle ropa de fiesta que tenía en su closet pues Claris quería ir a una a la siguiente semana y quería prestarle algo bien sexi. Claris le pedía que se pusiera algo que le gustara para ella y luego se la medía ella misma. Eso dio la oportunidad de encontrarse en toples frente a frente y a ambas tocarse y admirarse mutuamente en su desnudez. Y yo observando por la rejilla con mi verga templada pero totalmente silencioso.

En algún momento, estando las dos casi desnudas y con sus sandalias muy altas puestas, se rosaron de frente acercando demasiado sus téticas.Ahí fue cuando vinieron los besos desesperados de Claris a Xime, que se dejó abrazar y tumbar en la cama. Claris después de tenerla completamente desnuda, tendida sobre la cama y complacida con sus caricias, le quitó las sandalias y se quitó las suyas también. Comenzó a besarle los pies y a meterse los deditos en su boca, levantándole las piernas, dejando al descubierto una cuquita hermosa y rasurada y un culito rosadito, con bordes morenos. Claris tenía una cuquita rasurada con cuidado dejando un triángulo pequeño de vello púbico que la hacía ver muy sexi, la verdad. El contraste de la piel morena de Xime y la blanca de Claris era todo un espectáculo estético. Se dejó besar en la entre pierna y se dispuso a recibir la lengua de Claris sobre su rajita con movimientos de excitación que animaban a ésta a seguir adelante. Pero antes de hacerlo se montó sobre Xime, le besó las tetas hermosas, le frotó las suyas con las de ella, pasando rápidamente a los labios carnosos de mi novia, que esperaba también besarla y decirse lo mucho que habían esperado ese momento. Se dijeron muchas cosas bonitas y otras subidas de tono, que me pusieron más cachondo. Pero yo quieto ahí.

Claris se bajó a la zona púbica y comenzó a lamerle la cuquita a Xime, que disfrutaba mucho de la situación, olvidándose de mí, creo. La lengua golosa entraba y salía produciéndole el primer orgasmo a Xime, cosa que enloqueció a Claris que la volteó y comenzó a meterle la lengua por el culito produciéndole mucho placer pues gemía a rabiar. Xime después de esto ya quiso corresponderle a Claris y se le montó encima agarrándole los brazos y besándole las téticas pequeñas con unos pezones parados y tensos que esperaban esa respuesta. Se besaron apasionadamente en la boca y luego Xime se pasó a la cuquita de Claris sacándole también un orgasmo múltiple que la hizo gritar de placer. La verdad yo estaba que no aguantaba viendo ese espectáculo. Pero me aguanté hasta cuando los tragos hicieron mella en Claris que se quedó dormida enroscada en Xime. Por fin ella se acordó de mí y me hizo señas de que saliera. Yo me desvestí de inmediato y me comí a mi novia con muchas ganas pues estaba que reventaba, sin preocuparnos de la borrachita que teníamos al lado.

Nos lavamos y a dormir. Yo quedé en la mitad de las dos como un pachá. Claris se aferraba a mí pensando seguro que estaba abrazando a Xime, que se reía viendo la situación.

Al amanecer, a esa hora de las parolas que nos dan a los hombres, me di cuenta que Claris se había encontrado con mi verga parada y me la estaba mamando. Xime parecía dormir profundamente. Besé a Claris en la boca y sus téticas y procedí a penetrarla con cuidado, después de ponerme un condón larga vida. Fue un disfrute total pues Claris me decía que siempre me había tenido ganas. Y claro, me confesó que comerse a Xime había sido desde hace mucho tiempo su fantasía. Nos dormimos abrazados y, al despertar, ya no estaba Claris. Xime me miró con cara picarona y me susurró al oído: “Te la comiste, ¿no?”. Y yo, ¡¡huuummm, esa Xime!!. No se pierde una…

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