Vestido azul

Vestido azul
Escrito originalmente por agave en Guiacereza.com

Cuando estoy triste suelo elegir mal, tomo malas decisiones, elijo el peor camino; al estar triste en realidad creo que tomo opciones un tanto autodestructivas. No es que me haga cortes, no, no llego a esas tonterías, pero siento que mi umbral de peligro o riesgo se modifica. Estoy triste hace un par de semanas, y es por lo mismo de siempre, pienso que trabajo demasiado, no gano mucho y sacrifico tiempo que podría invertir en cosas más agradables. Es un tema recurrente en mi, pero así como viene, un día desaparece esta tristeza.

Así triste salí sola una noche, y ahora que lo pienso cuando estoy triste me esfuerzo por seducir, me visto de forma diferente, y creo que envío señales diferentes, como si transmitiera en una señal que solo "hombres malos" pueden captar. Cuando estoy bien, suelo ir muy tranquila, jeans, un saco, una blusita, nada llamativo, y suelo conocer así hombres interesantes... bueno así conocí a W. Pero ese viernes me puse ese vestidito azul, ese que siempre atrae a hombres malos, y lo peor es que creo que es algo que no se cruza por mi mente en ese momento sino a la mañana siguiente cuando esta en el suelo de un motel. Esta vez el vestido azul atrajo a R, el cual tiene 21 años de edad, se rapa la cabeza pues tiene un tatuaje de un dragón que recorre tosa su cabeza, tiene más piercings que vellos en las cejas, sus brazos y su espalda no tienen lugar para más tatuajes, pezones perforados, lengua perforada. Lo curioso es que en el día todo ese metal desaparece.

Dice que trabaja en un callcenter, y me atrapo porque supo hacerme reír, y justo en el momento que más lo necesitaba, tal vez, se dio cuenta de ello desde que me vio. Me contó sus experiencias traumáticas con sus piercings:

"...cuando tenia 17 años, me puse piercings en los pezones, como sabia que mi mamá se iba a molestar si se daba cuenta de que los tenia, trataba de ser muy cuidadoso, pero una mañana mi hermanito me quiso despertar quitándome las cobijas para que fuéramos a jugar, y en esas la joya se enredo con la cobija...y puff, te imaginaras el chorro de sangre, me dolió tanto...".

"... este de la ceja una vez se me enredo con la gorra,y un amigo molestando me rapo la gorra..."

"... antes tenia en la lengua, y me la pasaba jugando con la joya, hasta que un día la mordí y se me partió un diente...".

No puede parar de reír, se me hizo muy dulce esa combinación de hombre malo y niño ingenuo, así que cuando me beso todo resulto ser muy natural, como que no podía terminar de una forma diferente, y sin embargo, no dejaba de ser un hombre malo, sus ideas son raras, su otra ocupación no resulta ser muy legal, solo que de ello me percate tiempo después.

Al estar en la cama vi sus dos facetas, muy dulce a inicio y con el transcurrir del tiempo se hizo más salvaje, sudamos tanto que estando encima parecía que no había ninguna fricción en nuestros cuerpos, lo que le facilitaba el movimiento, me besó con pasión mientras estuvo dentro de mi, las venas de sus sienes se brotaron visiblemente la primera vez que eyaculo. No tardó mucho en volver a penetrarme y llenar mis senos con su semen, fue abundante, liquido y de un olor fuerte; nos acostamos, él me abrazo, bajo sus manos a mis nalgas, las abrió, metió su dedo en mi ano, suave, luego fuerte, le dije que por ahí no, continuo como si no me escuchara, se levanto, me puso boca abajo, metió su lengua en mi culo lo que me enloqueció. Se detuvo, me di cuenta de su intención, pero ya era tarde, puso su mano en mi boca dejo caer su cuerpo sobre el mio y me penetro, el dolor fue al instante, el grito silencioso.

La mañana siguiente vi el vestido azul en el suelo, arrugado, parecía más pequeño que de costumbre, pensé que debería tirarlo, pocas veces suceden cosas buenas cuando lo uso.

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