Vecinos.

Vecinos.
Escrito originalmente por Karlita5_65 en Guiacereza.com

Hace un tiempo me mude a vivir a Santiago, un pasaje tranquilo en el cual mayormente no había nadie por la tarde, al ser un barrio tranquilo no presté mucha atención a los demás realmente, al menos hasta que un día una familia se mudó justo al lado de mi.Era una familia bastante linda, una mujer trigueña, alta, delgada y de buen cuerpo, hermosa.Un hombre alto, caucasico de ojos negros, divino y dos pequeños hijos, un niño y una niña, de no más de quince años ambos.Todo comenzó cuando me enteré de que eran una familia "moderna", sus padres, enseñaban a los niños a masturbarse, a tener sexo entre ellos y a veces que les vieran, yo siempre les escuchaba, nuestras casas estaban pegadas después de todo y las paredes eran finas.

La verdad es que eso me ponía, la mujer, Samantha, siempre gemía tan alto, disfrutaba tanto que llegaba un momento donde a mi me daban ganas de ir a cojerla y hacerla gemir, y los niños eran dulces, muy tiernos.

Una vez(Aquí es cuando comienza lo interesante) Uno de los niños hizo un agujero en la pared del porte de un plato, un accidente de cuando estaba cojiendo a su hermanita, a mi me sorprendio, ver que de pronto la pared se rompía y Alexander (El hijo) Se corría en la espalda de Sofía (Su hermana) llegando a salpicarme a mi incluso.

Por un momento le quedé mirando algo impactada, al menos hasta que Alexander me sonrió y empujó a su hermana contra el agujero, volviendo a penetrarla y bombearla, dejandome ver como la chica gemía con ganas, pidiendo más y mirandome con una sonrisa, sentí mi conchita arder en ese momento, mi piel se sintió caliente al ver aquella escena.

-Doña Karla, le gusta? Usted se ve super rica desde aquí, me encantaría chuparle esas tetas -Dijo Alexander mientras bombeaba a su hermana, agarrandole las tetitas con fuerza y bajando su mano a abrir sus piernas

Mordí mi labio con ganas, sentía mi conchita humeda y caliente, ese niño me estaba mostrando algo sumamente excitante, y se lo demostré cuando subí mi falda, quitandome las bragas para comenzar a tocar mi clitoris con suavidad, estaba hinchado, a punto de reventar.

-Ay, hermanito, más profundo, metemela más adentro papito -Le dijo Sofía con ganas, gimiendo con fuerza mientras me miraba y sonreía

En algún momento acabé gimiendo igual que esa niña, metiendome dedo profundo mientras le miraba, Sofía se estaba llenando del semen de su hermano y verlo, me encantaba, al menos hasta que Nadia apareció, mirando la escena con una sonrisa, y aunque la vi, no me detuve pues, ella parecía divertida, incluso comenzó a masturbarse también, mirandome y esperando que me corriera.

-Karlita~ Ven a nuestra casa, quiero probarte esa conchita tan jugosa -Me dijo Nadia, a lo cual no pude negarme.

Ahí estaba, empotrada en la mesa mientras Nadia me metía los dedos hasta el fondo, torturando mi conchita con fuerza, haciendome sumir por su forma de hacerme sentir, era una experta dejandome sin habla, más cuando yo me dedicaba a chuparle la verga a su hijo y a masturbar a su nenita.

-Mhh, Eso putita, que rico -Me decía Alexander mientras embestía mi boca, agarrando mi cabello con fuerza mientras su mami me hacía sentir en el puto cielo

-Ay. Ay Nadia, más adentro -Supliqué, sintiendo como sacaba sus dedos para hacerme suplicar, y lo hice, levanté las caderas y las moví buscando sus dedos, se sentía tan caliente que no quería separarme, sentía mi liquido correr por mis piernas, necesitaba más, quería tener algo más grande dentro

Y lo obtuve cuando sin decir nada me metió un consolador en el culo, haciendome gritar y gemir con ganas, ella no dudó en moverlo dentro, mordiendo mis tetas y pellizcando mis pezones ya bastante duros con fuerza.

-Ahora eres nuestra putita Karlita, ¿Verdad niños? La vamos a amaestrar bien, mira que masturbarse así frente a mis hijos...Te gusta mucho cierto? Perra

-Mnh, si, me encanta, soy suya -Dije, perdida en el placer

No tuve idea de cuantas veces me corrí, me sentía demasiado bien, tan mojada, tan caliente, me sentía una puta, y eso me encantaba, ser tratada así, ser una sumisa.

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