Una segunda vida

Una segunda vida
Escrito originalmente por Andy92hot en Guiacereza.com

La primera vez que fui prepago, me sentía algo así como una "Scort de lujo". Por mis servicios pagaban una cantidad considerable de dinero, me relacioné con hombres cultos, de mundo. Profesionales que buscaban en mi compañía y mi cuerpo un escape para sus relaciones, sus ajetreadas vidas, sus esposas sosas. La conversación para mi siempre era lo mejor. Tuve clientes a quienes les gustaba hablar más y otros que preferían salir rápidamente de ese asunto e ir a lo sexual.

Recuerdo a mi primer cliente, de hecho creo que recuerdo a esos primeros con mucha claridad. Creo que el nombre con el que se presentó fue Julián, jamás le he dado importancia a los nombre porque se que en ese mundo no solo las prepagos utilizamos nombres artísticos. Julián era un hombre grande, corpulento, un poco pasado de kilos pero nada exagerado. Desde que llegué me hizo saber que conocía mi situación de "nueva en el oficio"; al parecer su fetiche es ese, iniciar a las mujeres que por diferentes razones decidieron ser putas. 

Julián se tomó el tiempo para hacerme sentir cómoda y cuando vio la nueva lencería que llevaba puesta, la misma que unas cuantas horas antes había comprado para esta "ocasión especial" y que en adelante sería casi mi uniforme de trabajo, quedó impactado. Pagó incluso tiempo adicional para poder seguir disfrutando de mi compañía y durante el tiempo que estuve con él, me dio algunos consejos para que tuviera éxito en la carrera que había decidido iniciar, y esa fue la muestra del largo recorrido que tenia adquiriendo este tipo de "servicios".

En general, con Julián no hubo mucho sexo, se dedicó a mirar como me masturbaba, como metía mis dedos en mi húmeda vagina, y como luego disfrutaba del sabor de mis fluidos chupando los dedos que antes habían estado dentro mío. Él pasó a ser la corroboración de lo que en varias ocasiones sucede, pero que no es por ello la regla general...cuando un hombre contrata una prepago, no siempre es por el mero sexo, sino que buscan en el cuerpo de ellas la clave para convertirse en mejores amantes, y por eso que se encuentra uno con clientes que disfrutan de ver cómo nos tocamos y nos auto complacemos.

Una segunda vida había iniciado y lo que vendría sería, tal vez para algunos poco más que interesante, pero en definitiva permitió que mi alter ego, viviera lo que en mi vida real probablemente reprimía. Ésta vida paralela fue mi escape, y a la vez el auxilio económico que tanto necesitaba...el escape también era necesario.

Publicación anterior Siguiente Mensaje