Una noche con mi esposa

Una noche con mi esposa
Escrito originalmente por AntaresyRigoleto en Guiacereza.com

Estaba llegando la noche y por fin después de tanto tiempo volvíamos a estar solos en casa, nuestro hijo se había ido a casa de su abuela materna por el fin semana, cosa que no pasaba hace varias semanas, así que aprovechando que era viernes, me animé a proponerle a mi esposa que saliéramos a tomarnos algo, yo no soy un hombre rumbero, y Dios desde que me creo contribuyo a esto dándome “dos piernas izquierdas” a las cuales siempre culpo de no haber podido aprender a bailar bien, cosa que frustra siempre a mi esposa, por que sabe que los planes conmigo son más de ir a sentarnos a tomar trago y hablar, pero a ella le gusta bailar, así que esa noche quería tratar de darle gusto, y le pedí que se pusiera ese vestido negro pegado al cuerpo que le queda hermoso y me encanta para salir esa noche.

Cuando salimos, le sorprendió mucho que le preguntara al cuál de las dos discotecas quería entrar, pues normalmente entramos a bares, de inmediato escogió la famosa “Luxury” entramos y el ambiente estaba bueno, muchos hombres empezaron a mirar a mi esposa y yo por primera vez no me sentía celoso, si no por el contrario disfrutaba de saber que más hombres la deseaban pero iba a ser mía esa noche y el resto de noches de nuestras vidas, así que simplemente disfrute de sus caras al verla pasar rumbo a la mesa del rincon que estaba sola. 

Yo empecé a tomarme los primeros tragos de aguardiente más rápido de lo normal, con el fin de obtener la agilidad en mis caderas y rodillas para bailar y el valor para no sentirme apenado por hacerlo mal. Cuando sentí que estaba listo, saqué a mi mujer a bailar y me pague a ella para sentir su hermoso cuerpo contra el mío, ella se movía de forma sensual y los hombres en las mesas la miraban casi boquiabiertos, yo disfrutaba y sentía morbo de ver cómo la deseaban y no la podían tener, la empecé a besar y ella se pegaba más a mi, tenía una gran ereccion y ella disfrutaba de sentirla y más me rozaba, fue un momento muy sensual que disfrutamos mucho, luego fuimos de nuevo a nuestra mesa y nos sentamos. 

Nos besábamos apasionadamente en la mesa, el trago empezaba a cumplir con su misión y los dos estábamos muy excitamos y empezamos a tocarnos bajo la mesa, yo empecé a deslizar mi mano justo en medio de sus piernas, acariciando sus muslos y subiendo lentamente, ella abría un poco más sus piernas para facilitarme la tarea, mientras la sentia cada vez más arrecha, me percaté que un tipo nos miraba desde una mesa al otro lado del bar, la verdad poco me importaba y seguí en lo mío, llegando a tocar su deliciosa vagina, corriéndole un poco la tanga y sintiendo lo húmeda que estaba en ese momento, me acerqué a su oído y le dije que había un tipo que nos estaba viendo desde el otro lado del bar, de repente ella no aguanto más y coloco mi chaqueta sobre mis piernas y ágilmente saco mi pene del pantalón, comenzó a masturbarme lentamente y luego rápido, para el tipo sentado al otro lado del bar, era evidente lo que sucedía bajo mi chaqueta y no podia despegar la vista de nosotros, mi esposa lo miraba y sonreía con picardía mientras seguía masturbandome y besándome sensualmente, yo solo disfrutaba sus masajes y pensaba en lo perra que se estaba portando mi esposa esa noche, en verdad queria cogermela ahí mismo, así que le dije que iría a chequear el baño por qué me la quería culiar ahí mismo, ella asintió con la cabeza y esbozó una sonrisa maliciosa.

Rápidamente fui hasta los baños que estaban en el segundo piso de la discoteca y de inmediato entendí que no podría hacer realidad mi fantasía, al menos unas 6 mujeres hacían fila en la entrada del baño, y la discoteca estaba tan llena que habían puesto mesas incluso cerca a la entrada de los baños, un poco desanimado volví a la mesa y le conté la situación a mi esposa, ambos estábamos tan ansiosos que decidimos tomarnos el trago rápido, bailar un par de canciones más y salir de ese sitio para encontrar un lugar más privado.

Tomamos un taxi y le pedimos que nos llevara a alguna buena residencia cerca, el taxista nos condujo rápidamente a un edifico de unos 6 pisos, muy vistoso por cierto, nos bajamos y pedimos la habitación, para mi sorpresa nos asignaron una habitación del quinto piso con ventana a la avenida principal, rápidamente entramos y aseguramos la puerta, nos empezamos a besar apasionadamente y empezamos a desvestirnos rápidamente, yo le levanté su vestido y pude observar esa deliciosa tanguita negra que me encantaba, lo seguí subiendo hasta que se lo quite por completo, ella desabotonaba mi camisa y besaba mi pecho, yo mientras tanto desabrochaba su brasier, para poder tocarle sus pequeños pero hermosos senos, ella gemia y yo me entregaba más a complacerla, ahora besándole los senos y tocándole su vagina, con mis dedos, entonces no soporté la tentación y la lleve hasta la ventana que daba a la avenida y mientras la hacía mirar hacia afuera, me hice detrás de ella y le baje las tangas, bese su espalda y fui bajando lentamente, ella se inclinaba cada vez mas con el fin de dejar su hermoso trasero a mi disposicion, yo iba bajando hasta que por fin encontré lo que buscaba, su hermoso culito, empecé a besarlo y darle lengua y ella me miraba desde arriba con una cara que me pedía más y más, al tiempo que tímidamente me pedía detenerme, yo simplemente seguía devorando y saboreando su hermoso y rosadito culito, al tiempo que le metía mi lengua y ella enloquecía de placer, sus gemidos y gestos era lo que yo imaginaba que algún transeúnte observaba desde la calle y eso me daba más arrechera, así que seguía haciéndolo con más ganas, en un momento sus piernas empezaron a temblar y me dijo que no resistía más estar de pie, así que rápidamente nos fuimos a la cama y me acosté, pero le pedí que se sentara en mi cara, por que quería seguir disfrutando de su sexo, entonces ella lo hizo dándome la espalda y yo empecé a chuparle si vagina que ya estaba húmeda y me hacía saborear de su delicioso sabor, ella se inclinó y empezó a besar mi pene, pasando su lengua por la punta y dándole pequeñas succionadas, yo empecé a volverme más frenético por que me encantaba que ella me lo chupara, así que unte mis dedos de saliva y empecé a acariciar su culito muy lentamente, ella se estremecía y empezaba a mover sus caderas como pidiendo más, al tiempo que se metía mi pene en la boca y me masturbaba con la mano, llenándolo de saliva y sacándolo y metiéndolo en mi boca lo más rápido que podía.

Entonces me dijo que no aguantaba más, que quería que se lo metiera, se puso en 4 y yo de inmediato me puse tras ella, pero antes de meterlo, le pasé mi lengua de abajo a arriba, saboreando su vagina y terminando es su culito, en el cual me detuve por un momento para besarlo y meterle mi lengua un par de veces, ella estaba a mil, así que me reincorpore y puse mi pene en su clitoris, se los restregué un poco y luego se lo hundí todo, ella pegó un gemido y me dijo que no se lo metiera tanto, pero yo le respondí que ahora se aguantaba, y empecé a embestirla con fuerza, ella solo clavo su cabeza en la almohada y empezó a agarrarse duro de las sanabas de la cama, luego de un rato decidí cambiar de posición y la hice acostar boca arriba, mientras levantaba sus piernas y la miraba sensualmente para volverla a penetrar, ella me miraba con la cara descompuesta por el placer y le dije que se masturbara mientras yo se lo metía, ella me hizo caso y a medida que yo incrementaba mi ritmo, ella hacía lo mismo con su mano en el clitoris, hasta que no pudo seguir más y solo podía retorcerce, yo estaba bastante arrecho y decidi parar para no venirme, entonces ella me miro y me dijo que quería estar encima mío, así que le obedecí y me acoste boca arriba, ella rápidamente se trepó sobre mi y empezó a calbalgar mi pene como toda una profesional, entonces me miro y me dijo “molestame el culo” y yo, ni corto ni perezoso, le meti mis dedos en su boca para que los llenara de saliva y luego los lleve directo a su culo, donde empecé a hacer movimientos circulares y una leve presión, ella parecía empezar a perder el control, entonces me dijo casi gritando “méteme ese hijueputa dedo” a lo cual accedi, y ella casi pareció contorsionarse en ese momento, estaba en un shock de placer y yo aproveché para llevar mi otra mano a su culo, y mientras le abría las nalgas con ambas manos, empecé a meterle ambos dedos anulares en el culo, era increíble lo fácil que podía abrirle el culo a mi esposa en esos momentos, ella no podía hacer nada más que gemir y seguirse contorsionándo, a mi me encantaba que fuera así de sucia y puta conmigo y me pidiera cosas, entonces aproveché para decirle al oído “así es que te gusta no?” Ella respondió “si” levemente, entonces le dije “te gustaría tener dos penes para ti cierto?” Ella se quedó cayada un momento y yo aproveché para meterle más mis dedos en el culo y clavarle más rápido mi verga, entonces ella blanqueando los ojos me volvió a responde “si” pero esta vez casi gritando, yo me arrechaba más con sus respuestas y la clavaba más duro, a lo que le dije “haaaa entonces si quieres que otro hombre te clave y te haga sentir así, no es cierto” y ella seguía como loca sin responder, yo le seguía diciendo “imagina que somos dos los que te estamos clavando” “imagina que tienes dos penes dentro de ti” “dos penes solo para ti” “eso es lo que quieres no?” Ella finalmente volvió a responderme casi gritando “siiiiiii eso es lo que quiero” y yo al sentirla así de puta, solo pude darle más pene y mover más mis dedos dentro de ella, hasta que sentí como su pelvis se pegó contra la mía sin dejarme mover, como queriendo sentirlo más adentro y en ese momento no aguanté más sentir sus contracciones vaginales envolviendo mi pene y me derrame, me vine demasiado y podía sentir como mi semen caliente la inundaba por completo, fue un orgasmo mágico, e inmediatamente después las fuerzas abandonaron mi cuerpo y ya ni siquiera podía sostener mis brazos, así que le saqué los dedos del culo y quede tirado como un perro en la cama, mientras ella se recostaba en mi pecho y aferrada a mi, me decía que había sido nuestra experiencia más deliciosa, que me amaba demasiado, yo apenas podía responderle, así que ella me limito a consentirme y decirme que descansara, que me lo merecía, entonces mis fuerzas me terminaron de abandonar y terminé entregándome a los brazos de morfeo hasta el otro día.

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