Una madurita en todo su esplendor

Una madurita en todo su esplendor
Escrito originalmente por manuelcel en Guiacereza.com

Estaba en estudiando en la Universidad cuando todo esto sucedio. Como buen joven a mis 23 años tenía super prendido el bombillo de la calentura, de las fantasias con mujeres maduras (que aún tengo jaja) y todo el tema sexual alborotado.

Entraba mucho a los chat eróticos en su momento de Terra cuando no tenía nada que hacer y estaba solo en casa, les aseguro que fueron muchas horas de entretenimiento sexual con diferentes mujeres de todas las edades, algunas experiencias reales (de sexo ocasional varias veces), sexo telefónico y sexo virtual en videollamadas que podían durar horas enteras con mucho morbo y placer.

Hasta que un día, en ese chat apareció "María", una mujer con la que empezamos una conversación normal, me dijo que tenía 46 años, que era separada y se sentía muy sola, que nunca había tenido contacto de algun tipo con una persona menor que ella pero que le intrigaba. Allí aproveche mi buena 'parla' y duramos toda la tarde y noche hablando de nuestras fantasias, de gustos, de que podriamos hacer y más. Después de mucho pensarlo y yo rogarle me dio su Skype y comenzamos a hablar más.

Pasaron dos semanas de conversaciones, videollamadas muy sexuales y ella sentía miedo de salir conmigo, yo estaba perdiendo toda esperanza de poder tener mi primer experiencia con una mujer mayor hasta que una tarde me llegó un "Hola, que haces?".

Yo estaba en la universidad y lo pude ver solo dos horas más tarde, llegué a eso de las 3 pm a la casa y era un viernes. Estaba desconectada o eso creia yo, respondí su mensaje y no pasó ni un minuto cuando me dice que se está masturbando pensando en mi, que está tan húmeda que hoy podría darme la oportunidad de vernos y que me la comiera.

Efectivamente duramos una hora y media cuadrando los detalles, que llevariamos puesto, donde nos veriamos, que tomariamos y así fue.

Quedamos de vernos a las 7 de la noche en un bar cerca la zona de moteles en Venecia, cuando yo llegué me estaba esperando en una mesa con un par de cervezas, las piernas me temblaban, las manos me sudaban y no podía creer que esto pasaría.

En aquella mesa vi una mujer delgada, blanca, de cabello largo y castaño cepillado, con un rostro muy conservado, hermosa, ojos expresivos, bien maquillada, vestida con un jean apretado que marcaba sus lindas caderas y su gran cola bien puesta para su edad, unas botas negras en cuero muy sexys, una blusa señida que mostraba que no llevaba brasier y sus senos era medianos perso paraditos también. Una chaqueta de seda suave y muchos accesorios, toda una señora muy sexy, de gran cuerpo y muy bien arreglada. No lo podria creer.

Con su voz cálida me invito a sentarme, un beso en la mejilla y luego de yo reaccionar y despertar, empezamos a charlar. La química fue inmediata y ambos lo sabiamos, las miradas eran mutuas y penetrantes, nuestras manos jugaban en medio de la poca luz del lugar y buena música que sonaba.

La conversación paso de lo básico de nuestras vidas a lo sexual y lentamente me decía como se empezaba a mojar, que llevaba unos cacheteros negros de encaje (como me fascinan) y arriba como dije nada de nada. me invito disimuladamente a tocar sus piernas mientras ella hacia lo mismo.

Nuestro juego debajo de la mesa se hacía más intenso, sus pezones se pusieron demasiado duros, ya eran casi las 9 de la noche y estaban a gusto, pero luego de una ida suya al baño regreso con impetu para decirme, vamos ya que quiero que me comas. Fueron las palabras más calientes que jamas había escuchado y de tan hermosa mujer. Obedeciendo como buen alumno pagamos y procedimos a ir al lugar.

Como buen sueldo de universitario estaba corto (ella lo noto y me dijo al oido, no te preocupes, yo pago y tu me recompensas con lo que hay entre tus piernas), les juro que no cabia de la arrechera y ganas de llegar a un cuarto ya con ella.

Entramos a un motel y acto seguido el manoseo previo y besos apasionados mientras llegabamos a la habitación asignada. Cerramos la puerta y está señora preciosa me dice: "Ahora si te voy a enseñar a culiar y me vas a llenar de leche".

Empezaron los besos, a desvestirnos, a tocarnos, me masturbaba, la masturbe, me pidió que le diera un buen oral y así lo hice, me la chupaba, jugaba con sus bellas tetas y lindos pezones. Llevabamos media hora en ese jugueteo previo y delicioso, la sentía demasiado caliente y húmeda en su vagina, hasta que me dijo, es hora que me la metas toda papasito y me culees.

Eso fue armonia para mis oidos, quería que empezaramos en misionero, podía penetrarla completamente y ella empezó a gemir, se tocaba, gritaba, lo estaba disfrutando y mi verga estaba a punto de estallar, me concentraba para no venirme, pudimos cambiar varias poses y eso ayudo.

Luego de casi una hora en la primera ronda me pidió mi semen en sus tetas, quería sentirlo todo allí y como no complacerla.

Tomamos un descanso, puso el canal porno y en menos de 10 minutos la tenía encima mio pidiendo más y más. Fueron 4 polvos esa noche, caimos derrotados con las piernas sin fuerza y sudados de tanto extasis hacía las 5 de la mañana.

Lo hicimos por todo el lugar, en muchas posiciones (algunas que ni yo sabía), en el jacuzzi, en el piso y contra la ventana, en todo lado. Nos levantamos a las 10 de la mañana, yo desperté antes que ella y al verla allí dormida y desnuda por alguna razón me dio fuerza y empecé a pentrarla hasta despertarla, con una sonrisa se levantó y volvió a comerme.

Salimos de allí, la invité a comer algo con lo poco que me quedaba y nos despedimos. Luego de eso nos vimos durante casi 2 años, al menos 2 veces por semana y cada vez era más intenso, me enseño muchas cosas, lo hicimos en muchos sitios hasta públicos, eramos un par de amantes maravillados el uno con el otro.

Hasta que un día me citó y me dijo que por su trabajo se tenía que ir del país a Europa, estuvimos toda la noche anterior a su vuelo, la acompañé al aeropuerto y solo supe de ella un tiempo por chat, seguiamos con nuestro líbido arriba, y después de 6 meses simplemente no volvimos a hablar y todo quedó allí.

Su gran recuerdo me excita y me invita hoy a buscar una mujer igual, que sin importar su edad pueda ser mi cómplice, mi compañera sexual, de fantasias, de nuevas cosas y mucha pasión y morbo. Si alguna mujer aquí le interesa no dude en escribirme...

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