Una deliciosa pareja de culos

Una deliciosa pareja de culos
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

En una de mis ocasionales visitas a las Terrazas Pasteur de Bogotá, se me arrimaron dos muchachos de unos 17 o 18 años que me dijeron que eran primos y me preguntaron si quería pasar un rato con uno de ellos. Los chicos se veían atractivos y yo, que tenía encima un par de cervezas, les propuse que nos fuéramos los tres, cosa que les pareció una excelente idea.

Aunque yo estaba un poco nervioso con el asunto, a la hora de la verdad resulto que los chicos no solo eran muy atractivos, con deliciosas vergas y hermosos culos, sino que eran complacientes y cariñosos. En resumen, pasamos un buen rato y acabé dándoles no solo lo convenido sino también una buena propina. Luego de ese primer encuentro, aunque ambos muchachos tenían sus trabajos y no siempre estaban disponibles, varias veces nos volvimos a encontrar... 

Lo que se había vuelto casi un ritual era muy simple, de entrada los tres nos quitábamos los pantalones y nos quedábamos en camiseta. Luego uno de ellos me daba una excelente mamada y ambos se ponían en cuclillas en el borde de la cama con el culo hacia afuera. El espectáculo era delicioso, los dos sabían qué me gustaba y abrían bien las piernas dejándome ver sus vergas y deliciosas güevas colgantes que yo chupaba y manoseaba un rato antes de lubricarles bien los culos. Luego me ponía un condón, les pedía que asomaran bien las nalgas y los penetraba un rato a la vez, oyendo uno que otro quejido y un “bien” en coro cuando preguntaba como estaban.

Aunque yo aguantaba bastante y la diversión duraba un buen rato, tarde que temprano me venía y, después de quitarme el condón, uno de ellos siempre me chupaba la verga para escurrirla bien. Aunque ambos se masturbaban durante la penetración, a veces no se venían y seguían masturbándose duro... en eso colaboraba yo mamándolas un poco. Cuando todos quedábamos satisfechos, nos vestíamos, cuadrábamos cuentas y nos despedíamos.

Aunque en mis encuentros no buscaba nada sentimental, con ese par de primos, aunque sabía que era solo un negocio, no podía evitar sentirme un poco diferente. Me caían bien y creo que también yo a ellos. No obstante, ya cesaron mis viajes a Bogotá y con ellos ese contacto...

Publicación anterior Siguiente Mensaje