Un Regreso a Casa Espectacular

Un Regreso a Casa Espectacular
Escrito originalmente por carard en Guiacereza.com

Era hora pico, el Transmilenio estaba relativamente lleno. Yo, como siempre que viajo hacia mi casa, me encontraba en la mitad del bus; leyendo y oyendo música.

En una de las estaciones se bajó y subió bastante gente. Enfrente mío se ubicó una mujer, de unos 30 años, bajita, con una cara muy bonita, ojos negros y pelo liso suelto. Lo que más me llamó la atención fue que tenía una blusa negra con mucho escote. Se podía ver gran parte de sus senos; de tamaño mediano; con forma de pera. No podía dejar de mirar discretamente ese par, usando mi libro para disimular un poco. No se notaba claramente si tenía o no brasier. 

En una de las inspecciones, noté que se le levantaban los diminutos bellos de la parte superior de sus tetas, pronto descubrí la razón: se había dado cuenta que la estaba morboseando. En vez de taparse o moverse, esbozó un sonrisa pícara y al sentirse observada su excitación la hizo erizarse de arriba a abajo. 

Después de sentirme “pillado”, intenté ser menos obvio, pero al tiempo ella se puso más lanzada y empecé a sentir como rozaba sus tetas suavemente contra la mano con la que sostenía el libro. Inicialmente pensé que era por el movimiento del bus, pero su piel me decía lo contrario. 

Aprovechando su silencio cómplice, comencé a mover mi mano en sentido contrario al movimiento de sus tetas, esto me ayudó a comprobar que no llevaba brasier y a sentir sus suaves pezones. Extrañamente no se sentían duros ni se pararon  con el roce de mi mano.

En otra de las estaciones, entró más gente al bus y ella quedó más cerca y un poco diagonal, esto me permitió tener una vista detallada del perfil de su seno izquierdo. Yo creo que ella se dio cuenta de esto y se acomodó de manera que pudiera ver su pezón completamente. Era más areola que pezón; por ese motivo no se sentía paradito; era de un color rosado claro; una vista espectacular que no podía dejar de ver. 

Estaba extasiado, pero como todo lo bueno, el momento tenía que acabar. Me miró fijamente, me picó el ojo y sin dejar de sonreír se dirigió a la salida del bus. Pude ver que tenía una cola pequeña y redondita que movía provocadoramente.

Lástima que no iba hasta el portal, porque hubiera podido pasar algo más, pero el momento aunque corto, fue espectacular.

Publicación anterior Siguiente Mensaje