Un encuentro en las cabinas de internet

Un encuentro en las cabinas de internet
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

En una nota anterior les hablé sobre el amigo que conocí hace años en la Guía Cereza. Como es usual, en un comienzo fueron mensajes por intermedio de la Guía y luego por nuestra cuenta después de intercambiar direcciones de correo. Al conocernos mejor surgió el tema de cómo y donde encontrarnos. Él me habló de las cabinas de internet y yo le dije que nunca había estado en ellas pero que podría ser. Me dijo que hacía varios años iba con cierta regularidad a las de Maracaibo, a ver porno, masturbarse y hacer videos cortos de muchachos haciendo de las suyas. Como siempre me han gustado esos temas, ademas de tener cierta inclinación hacia el exhibicionismo y el voyerismo, me pareció muy buena la idea así que cuadramos fecha y hora de encuentro, lo que efectivamente ocurrió y durante algún tiempo nos encontramos en uno u otro lugar a charlar y disfrutar del ambiente, mientras también hacíamos lo nuestro.

Aún recuerdo las circunstancias de la primera vez que nos vimos. Cuando finalmente me asignaron una cabina y entré a la famosa sala privada ya mi amigo estaba instalado en una cabina en la que después supe que era la zona mas caliente de la sala. Al asomarme por un lado de la cortina él me indicó que me inclinara para ver bajo su mesa a un chico masturbando una hermosa verga en la cabina del frente, que en ese preciso instante estaba en medio de tremenda eyaculación que mi amigo filmaba con una camarita.

Recuerdo que quedé pasmado por un momento, antes de notar que mi amigo también se estaba masturbando, pero en la forma calmada y discreta como siempre lo ha hecho. Conversamos un momento y luego le pregunté si le molestaría que yo lo masturbara. Él inmediatamente sacó la mano del pantalón y llevó la mía hasta su verga. Lo masturbé durante un rato y después de un tiempo le dije que me iba para mi cabina en otra parte de la sala y que pasara por allá mas tarde a ver que se veía.

Ya acomodado en mi cabina, prendí el computador, busque un video del porno que me gusta, me desabroché el pantalón y luego de haber visto la despreocupación del muchacho aquel, saqué la verga y comencé a masturbarla con deleite. Cuando al rato se asomó mi amigo por la cortina, mi verga se encontraba ya en plena erección. Él la contempló un momento y luego me dijo que quería tocarla, yo retiré mi mano y él envolvió mi verga con la suya. Luego de sentirla por un momento, cálida y palpitante, me dijo que quería mamarla. Yo le dije que bueno, pero que solo por un momento porque hacía rato que la sentía a punto de venirse. El se agachó junto a mi silla en la cabina y se la metió en la boca con mucho cuidado para no excitarla mas de lo debido. Ambos sabíamos que ya habría otras oportunidades para hacerlo con mayor tranquilidad y con las precauciones del caso. Después de esta experiencia hablamos el asunto y quedó claro que a él no le entusiasmaba mucho que lo masturbara y que su deseo primordial era mamármela, especialmente cuando podía tragarse mi semen.

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