Un chico de la calle

Un chico de la calle
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

Fue uno de los muchachos que subía al carro por la noche en las calles del centro para que me dieran una mamada a cambio de unos pesos.

Este en cuestión tendría unos 16 o 17 años, no era muy alto, mas bien fornido y de piel canela clara. Como nunca me pasó con ninguno, en cuanto cerró la portezuela, sin decirle nada se bajó los pantalones hasta los tobillos, dejando a la vista una hermosa verga flácida, corta pero gruesa y venosa, con un hermoso par de testículos en un escroto que debía verse colgante. Esa acción del chico me puso nervioso porque el carro estaba detenido y había personas cerca y creo que le pedí que se cubriera un poco. No tenía tiempo de ir a uno de mis moteles conocidos, pero el chico estaba tan atractivo que le pregunté si sabía de algún cuarto cerca y él me dio la dirección de una residencia. El sitio no tenía donde parquear así que tuve que dejar el carro en la calle, pero no me importó. No recuerdo detalles, pero en poco tiempo estábamos en una habitación y él estaba tirado en la cama, de nuevo con los pantalones en los tobillos.

Era evidente que el muchacho quería salir rápido del asunto, pero yo tenía otros planes. Me senté junto a él y le acaricié las güevas por unos minutos y vi que la verga, que ya estaba medio parada, tenía aún su prepucio. Tienes un buen paquete, le dije. ¿Te gusta que te la mamen? Me dijo que si. Le cogí las güevas y le pregunté ¿crees que aquí hay lechita para mi? Se encogió de hombros, no sé... ¿Cuando fue la última vez que te viniste? Creo que ayer, me dijo... ¿Me la vas a mamar? Creo que si... pero me gustaría verte desnudo y  enjabonarte...También al culo... me dio una mirada calculadora ¿me querés dar verga?.. depende de si te gusta que te den por el culo... ¿y por que no?, me dijo ¿Cuanto me darías?  ¿Cuánto querés?

Ambos nos desnudamos y entramos al baño... solo había un lavamanos... suficiente. ¿Te choca que orine en el lavamanos? Tranquilo... a mi también me gusta. Vio que lo miraba mientras lo hacíamos y me dijo ¿querés que te orine la verga? Rico, le dije... Finalmente nos enjabonamos mutuamente, nos secamos y nos fuimos para el cuarto. Él tenía unas prominentes tetillas que le chupé un rato antes de sentarme en la cama, ponerlo de pie entre mis piernas y comenzar a mamarle la verga que tenía ya dura. Cuando le enjaboné la verga estaba flácida y no tuve problema para bajarle el prepucio para lavarla. Incluso cuando la sequé le metí la lengua entre el prepucio y el glande para lamerle la rajita del pene que se veía rica. Ya, con la verga parada y el prepucio templado le lamí suavecito la rajita de la punta... él se estremeció un poquito y me dijo que le hiciera con mañita... ¿te lo puedo bajar? Si... pero despacio papi... le eché saliva y comencé a bajarle el prepucio, chupando con los labios y dándole lengua a la gruesa cabeza entre rosada y morada que fue apareciendo. Paré a ratos a chuparla por los lados y él se estremecía, pero nunca me dijo que parara... cuando la tuve toda destapada, le lamí el frenillo y luego estuve un rato lamiéndole y chupándole las güevas y metiéndolas en la boca una tras otra. Él apenas suspiraba y se estremecía pero sin decir nada. Luego le mamé por largo rato la verga... ¿eres durito para venirte? Si...

Luego de un rato sin resultados le dije que quería darle verga y que quería que me la mamara un rato. Me acosté boca arriba y el se arrodilló en la cama y me la chupó hasta que la dije que era suficiente. Le pedí que se pusiera en cuatro con la cabeza sobre la almohada, lo que dejó a la vista su grueso par de güevas colgantes y su provocativo culito. Busqué en mi bolso el lubricante que traje y le dije que quería dilatarle el culito. No creo que sea necesario, me dijo... yo lo miré y le respondí, ya veremos... pronto vi que no era la primera vez que lo hacía pero de todas formas lo dejé bien lubricado. 

Me la mamó un poco, me puse un condón bien lubricado y lo penetré sin dificultad durante un buen rato con solo un par de quejidos. Se le veían hermosas las nalgas y la espalda. Luego lo voltié y le di un rato boca arriba, con el pecho a la vista y aprovechando para masturbarlo y chuparle los pezones que tenía grandes y paraditos. Mientras estaba en esas me vine dentro del condón y resolví que ya era suficiente.

Nos vestimos, le pagué al muchacho, dándole además una buena propina y lo llevé a un paradero de buses. Me dijo que se llamaba Jaime, pero no tuve la precaución de pedirle datos de contacto. Luego me arrepentí, porque pasé un buen rato con él...

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