TV de Closet, una pasión desbordada

TV de Closet, una pasión desbordada
Escrito originalmente por amantetv en Guiacereza.com

Eran las 5:25 minutos de la tarde, Giovani no paraba nerviosamente de mirar su reloj cada 10 segundos; sabía que a las 5:30 saldría del trabajo y empezaría la ejecución del plan que

lentamente pero con lujo de detalles había acordado con Jorge desde hacía casi3 meses. Había tenido que viajar por cuestiones de trabajo a Cartagena por 3días, el último día coincidía con un viernes, había insistido a un contactosuyo en el trabajo para que el vuelo de vuelta quedara para el sábado, asípodría disponer de una noche para ser Carolina; Jorge había asumido gran partede la preparación logística, que incluía rentar un apto con vista al mar poruna noche, pequeño pero con lo necesario para esa noche soñada por ambos, asíque disponían de una habitación con una cama de 2x2 metros, con una hamaca enla terraza y un jacuzzi en la misma terraza. Giovani, había informado a su esposaque dentro del viaje de trabajo se iba a realizar un coctel para finalizar yque por tanto no iba a estar disponible el viernes en la noche.

Por fin eran las 5:30 saliendo casi sin despedirse bajo del edificio donde se encontraba para correr

al encuentro de Jorge quien había quedado de esperarla en el Juan Valdés quequedaba como a 500 metros. La tarde caía y la brisa marina rosaba en la caracon la delicia del calor. Los 500 metros se hicieron eternos por las miles demariposas que sentía en el estómago por la emoción de encontrarse con Jorge,pero también sabía que debía tratar de comportarse, la última vez que le habíavisto, le había sido muy difícil ocultar la emoción de verlo y por ello deabrazarlo; sabía que no podría saludarlo como ella quisiera y que seguramente elcorrespondería, soñaba abrazarlo colgándose de su cuello, besarlo y decirletodo lo que sentía, pero sabía que le tocaba “comportarse”; Finalmente llegandoal sitio comenzó a buscarlo insistentemente con la mirada, con una ansiedadúnica, ansiedad que lo llevó a confundirlo con otro sr gordito como él era,calvo y velludo en todo el cuerpo, señor que al escuchar ese holaaa de marica inconfundible con elque ella siempre lo saludaba, solo atinó a mirar desconcertado abriendo completamentesus ojos para sorpresa de ella. El palpitar acelerado de su corazón y el impassede la confusión le impedía verlo, solo habían transcurrido unos minutos peropara ella eran eternos. Después de tan solo 5 minutos, no sabía si llorar detristeza o de rabia, y justo cuando estaba a punto de maldecir, sintió lapresencia de un hombre a su espalda que al oído sutil y quedamente le decía hola mi amor; ese girar sobre la punta desus pies y restringir las ganas de abrazarlo y besarlo requirieron de unafuerza descomunal, que por instantes flaqueo; Jorge solo atinó a decir meayudas con esta maleta una más pequeña pero no menos pesada.

El tráfico de esa hora en Cartagena era insoportable para todos, menos para Jorge y Giovanni. Jorgela invitó a abordar un Renault gris con vidrios oscuros que esperaba en lacalle; subieron los dos en el asiento de atrás, al cerrar la puerta Jorge, elvehículo arrancó y un negro como de 190 mts, robusto que casi no cabía en elasiento, arrancó, preguntando con su acento costeño ¿listo Don Jorge pa´l apartacho?,listo Silvestre hagámosle, Giovani, callado sin la más mínima sospecha soloatinó a decir con voz ronca Buenas tardes, seguido de un silencio incomodo quesolo se vio turbado por la risa de Jorge y el beso con lengua que atrevidamentele dio, el desconcierto de Giovani, se rompió con la carcajada sonora deSilvestre y esa frase en su mismo acento: “eche fresqueate mami, que Don Jorgeme contó todo, yo también soy full cacorro y como culo negro a la lata”.

Después de lo informado por Silvestre,

obviamente Rosanase relajó, tomo con sus manos a Jorge y le devolvió los besosque había guardado. Jorge tomo una bolsa del asiento delantero y le pidió a Rosanaquese pusiera más cómoda, la bolsa contenía unas chanclas rosadas con mariposas deesas que separan el dedo gordito del pie conocidas como flip flops, Rosanaestabaansiosa de mostrar el pedicure que se había hecho, pues la noche anterior sehabía mandado hacer “un pedicure muy masculino” en el spa del hotel y unadepilación total explicando que practicaba natación y por ello lo hacía (era lamisma explicación que había empezado a darle a su esposa desde que habíaempezado a dejar salir a Carolina) pero además había comprado en la drogueríael esmalte de un color rojo puta, que le haría parar la verga acualquiera,y una vez terminado elpedicure se había encerrado en el hotel para de manera delicada y pacientepintarse las uñas de los pies. Jorge tomó los pies de Rosanaquitó esos rudoszapatos quitó las medias y sus ojos se desorbitaron con esa lascivia por lospies que nos distingue a los fetichistas, no pudo contener el impulso de chuparel dedito gordo y decirle a Silvestre, “mira negro, como es que mi hembra mecomplace con los detalles que me gustan”, el negro solo dijo “eh lindos lospiecitos de la marica cachaca, yo le chupo los dedos a mis maricas, pero comosolo como culo negro, los pies de negra son grandes, son como chupar verguitaspequeñas, mi novia calza 43 y me encanta chuparle los dedos de los piesmientras me la clavo cuando llega del trabajo, trabaja como conductora de ubercomo yo” Rosanamiró en la bolsa y había una faldita, Jorge le quitó lospantalones y empezó a acariciar sus piernas, el negro miró por el retrovisor yatinó a decir, “anda, eres marica decloset, y fijo casada, que suerte mi hermano, esas son las maricas mas fieles ycomplacientes” Rosanarespondió con un movimiento femenino de las manos,diciendo de la manera más gay posible“tan lindo como sabes de nosotras”

Silvestre miró por el retrovisor a Rosanacuando dio su repuesta, y como buen cacorro no pudo reprimir

la erección como consecuencia de escuchar a un marica hablar, Caro no lo notó,por estar sentada en el asiento de atrás de él, pero su fina intuición gay, ledijo que esa sonrisa del negro Silvestre era la propia del macho cabrío. Entretanto, Jorgetomo entre sus manos lasmanos de Carolina, y mirando a los ojos con una cara que juntaba lascivia yamor, le dijo: "Amor me has hechomucha falta, he contado cada segundo para verte", a lo que Carolina,después de un beso replicó: "mi vidasabes que no puedo vivir sin ti, eres la persona que me ha llevado a descubriry sentir lo que en verdad soy, por ti estoy dispuesta a todo";Silvestre se metió diciendo: "eche apero que hacemos con el par de tortolitos, que música quieeren", de SopetónJorge pidió "La reina de Diomedespor favor, para mi reina." Rosanasintió que se desmayaba en lafelicidad.

El tráfico era imposible,pero para Jorge y Rosanano podría nada mejor, que estar juntos, y ver eseatardecer a la orilla del mar, escuchando la música que les gustaba, expresandosu amor sin restricciones en la calle pero con la tranquilidad de la discreción,era lógico que el pantalón de Jorge estuviera a punto de estallar que el bulticoen la faldita de Rosanase asomara, pero era tal el nivel de éxtasis por estarante un sueño que se estaba cumpliendo, que la felicidad de Rosanaeraincomparable; Silvestre indico que conforme a waze en 20 minutos estaríanllegando, Rosanay Jorge se miraron directamente a los ojos con esa complicidadque da el hecho de haber sido amantes y conocerse perfectamente, que mientrascontinuaron con esos besos largos profundos en los que se come la boca de lapareja, que ni siquiera se ven en la pornografía por cuanto resultan torpes enmovimientos pero abundantes en placer, Rosanamagistralmente como una expertaliberó el miembro de Jorge, el cual estaba a tono con la ocasión fulgurante,con su cabeza roja liberada, con el tallo rígido como una viga, con las venasbrotando, no se habían tomado la tarea de medirlo, pero ambos sabían que ellono era importante mientras durara duro todo el tiempo que los 2 requerían paradarse placer; Rosanacomenzó a recorrerlo con unos pequeños besos, como cuandoalgo se ha deseado mucho y pretendes que para que no se acabe debes comerlosolo de a poquitos; con este preludió, Jorge extasiado miraba, cuando Rosanavolteósu carita en busca de los ojos de Jorge, e introdujo su el objeto de su pasiónentre su boca y ambos como si de una coreografía ensayada mil veces al unísonosuspiraron profundo y cerraron sus ojos fundiéndose en un placer que mas quesexual era plenamente corporal; la furia que la pasión fue imprimiendo Rosanaconsu boca y lengua cumplieron plenamente el cometido, y estando dentro de susboca, comenzó a sentir la agitación de Jorge, su aceleración en el palpitar,sintió Rosanacomo su hombre gemía su nombre con placer, sintió como despegabasu cuerpo de la silla, tomando con sus manos la cabeza de su hembra paraintroducir hasta lo mas profundo de su garganta su miembro viril que explotabaen la expulsión de un semen contenido por semanas, y que aguardaba porCarolina.

ue a las 5:30 saldría del trabajo y empezaría la ejecución del plan que lentamente pero con lujo de detalles había acordado con Jorge desde hacía casi 3 meses. Había tenido que viajar por cuestiones de trabajo a Cartagena por 3 días, el último día coincidía con un viernes, había insistido a un contacto suyo en el trabajo para que el vuelo de vuelta quedara para el sábado, así podría disponer de una noche para Carolina; Jorge había asumido gran parte de la preparación logística, que incluía rentar un apto con vista al mar por una noche, pequeño pero con lo necesario para esa noche soñada por ambos, así que disponían de una habitación con una cama de 2x2 metros, con una hamaca en la terraza y un jacuzzi en la misma terraza. Giovani, había informado a su esposa que dentro del viaje de trabajo se iba a realizar un coctel para finalizar y que por tanto no iba a estar disponible el viernes en la noche. Por fin eran las 5:30 saliendo casi sin despedirse bajo del edificio donde se encontraba para correr al encuentro de Jorge quien había quedado de esperarla en el Juan Valdes que quedaba como a 500 metros. La tarde caia y la brisa marina rosaba en la cara con la delicia del calor. Los 500 metros se hicieron eternos por las miles de mariposas que sentía en el estomago por la emoción de encontrarse con Jorge, pero también sabía que debía tratar de comportarse, la última vez que lo 

la última vez que le había visto, le había sido muy difícil ocultar la emoción de verlo y por ello de abrazarlo; sabía que no podría saludarlo como ella quisiera y que seguramente el correspondería, soñaba abrazarlo colgándose de su cuello, besarlo y decirle todo lo que sentía, pero sabía que le tocaba “comportarse”; Finalmente llegando al sitio comenzó a buscarlo insistentemente con la mirada, con una ansiedad única, ansiedad que lo llevó a confundirlo con otro sr gordito como él era, calvo y velludo en todo el cuerpo, señor que al escuchar ese holaaa de marica inconfundible con el que ella siempre lo saludaba, solo atinó a mirar desconcertado abriendo completamente sus ojos para sorpresa de ella. El palpitar acelerado de su corazón y el impasse de la confusión le impedía verlo, solo habían transcurrido unos minutos pero para ella eran eternos. Después de tan solo 5 minutos, no sabía si llorar de tristeza o de rabia, y justo cuando estaba a punto de maldecir, sintió la presencia de un hombre a su espalda que al oído sutil y quedamente le decía hola mi amor; ese girar sobre la punta de sus pies y restringir las ganas de abrazarlo y besarlo requirieron de una fuerza descomunal, que por instantes flaqueo; Jorge solo atinó a decir me ayudas con esta maleta una más pequeña pero no menos pesada.

El tráfico de esa hora en Cartagena era insoportable para todos, menos para Jorge y Giovanni. Jorge la invitó a abordar un Renault gris con vidrios oscuros que esperaba en la calle; subieron los dos en el asiento de atrás, al cerrar la puerta Jorge, el vehículo arrancó y un negro como de 190 mts, robusto que casi no cabía en el asiento, arrancó, preguntando con su acento costeño ¿listo Don Jorge pa´l apartacho?, listo Silvestre hagámosle, Giovani, callado sin la más mínima sospecha solo atinó a decir con voz ronca Buenas tardes, seguido de un silencio incomodo que solo se vio turbado por la risa de Jorge y el beso con lengua que atrevidamente le dio, el desconcierto de Giovani, se rompió con la carcajada sonora de Silvestre y esa frase en su mismo acento: “eche fresqueate mami, que Don Jorge me contó todo, yo también soy full cacorro y como culo negro a la lata”.

Después de lo informado por Silvestre, obviamente Rosanase relajó, tomo con sus manos a Jorge y le devolvió los besos que había guardado. Jorge tomo una bolsa del asiento delantero y le pidió a Rosanaque se pusiera más cómoda, la bolsa contenía unas chanclas rosadas con mariposas de esas que separan el dedo gordito del pie conocidas como flip flops, Rosanaestaba ansiosa de mostrar el pedicure que se había hecho, pues la noche anterior se había mandado hacer “un pedicure muy masculino” en el spa del hotel y una depilación total explicando que practicaba natación y por ello lo hacía (era la misma explicación que había empezado a darle a su esposa desde que había empezado a dejar salir a Carolina) pero además había comprado en la droguería el esmalte de un color rojo puta, que le haría parar la verga a cualquiera,y una vez terminado el pedicure se había encerrado en el hotel para de manera delicada y paciente pintarse las uñas de los pies. Jorge tomó los pies de Rosanaquitó esos rudos zapatos quitó las medias y sus ojos se desorbitaron con esa lascivia por los pies que nos distingue a los fetichistas, no pudo contener el impulso de chupar el dedito gordo y decirle a Silvestre, “mira negro, como es que mi hembra me complace con los detalles que me gustan”, el negro solo dijo “eh lindos los piecitos de la marica cachaca, yo le chupo los dedos a mis maricas, pero como solo como culo negro, los pies de negra son grandes, son como chupar verguitas pequeñas, mi novia calza 43 y me encanta chuparle los dedos de los pies mientras me la clavo cuando llega del trabajo, trabaja como conductora de uber como yo” Rosanamiró en la bolsa y había una faldita, Jorge le quitó los pantalones y empezó a acariciar sus piernas, el negro miró por el retrovisor y atinó a decir, “anda, eres marica de closet, y fijo casada, que suerte mi hermano, esas son las maricas mas fieles y complacientes” Rosanarespondió con un movimiento femenino de las manos, diciendo de la manera más gay posible“ tan lindo como sabes de nosotras”

Silvestre miró por el retrovisor a Rosanacuando dio su repuesta, y como buen cacorro no pudo reprimir la erección como consecuencia de escuchar a un marica hablar, Caro no lo notó, por estar sentada en el asiento de atrás de él, pero su fina intuición gay, le dijo que esa sonrisa del negro Silvestre era la propia del macho cabrío. Entre tanto, Jorgetomo entre sus manos las manos de Carolina, y mirando a los ojos con una cara que juntaba lascivia y amor, le dijo: "Amor me has hecho mucha falta, he contado cada segundo para verte", a lo que Carolina, después de un beso replicó: "mi vida sabes que no puedo vivir sin ti, eres la persona que me ha llevado a descubrir y sentir lo que en verdad soy, por ti estoy dispuesta a todo"; Silvestre se metió diciendo: "eche a pero que hacemos con el par de tortolitos, que música quieeren", de Sopetón Jorge pidió "La reina de Diomedes por favor, para mi reina." Rosanasintió que se desmayaba en la felicidad.

El tráfico era imposible, pero para Jorge y Rosanano podría nada mejor, que estar juntos, y ver ese atardecer a la orilla del mar, escuchando la música que les gustaba, expresando su amor sin restricciones en la calle pero con la tranquilidad de la discreción, era lógico que el pantalón de Jorge estuviera a punto de estallar que el bultico en la faldita de Rosanase asomara, pero era tal el nivel de éxtasis por estar ante un sueño que se estaba cumpliendo, que la felicidad de Rosanaera incomparable; Silvestre indico que conforme a waze en 20 minutos estarían llegando, Rosanay Jorge se miraron directamente a los ojos con esa complicidad que da el hecho de haber sido amantes y conocerse perfectamente, que mientras continuaron con esos besos largos profundos en los que se come la boca de la pareja, que ni siquiera se ven en la pornografía por cuanto resultan torpes en movimientos pero abundantes en placer, Rosanamagistralmente como una experta liberó el miembro de Jorge, el cual estaba a tono con la ocasión fulgurante, con su cabeza roja liberada, con el tallo rígido como una viga, con las venas brotando, no se habían tomado la tarea de medirlo, pero ambos sabían que ello no era importante mientras durara duro todo el tiempo que los 2 requerían para darse placer; Rosanacomenzó a recorrerlo con unos pequeños besos, como cuando algo se ha deseado mucho y pretendes que para que no se acabe debes comerlo solo de a poquitos; con este preludió, Jorge extasiado miraba, cuando Rosanavolteó su carita en busca de los ojos de Jorge, e introdujo su el objeto de su pasión entre su boca y ambos como si de una coreografía ensayada mil veces al unísono suspiraron profundo y cerraron sus ojos fundiéndose en un placer que mas que sexual era plenamente corporal; la furia que la pasión fue imprimiendo Rosanacon su boca y lengua cumplieron plenamente el cometido, y estando dentro de sus boca, comenzó a sentir la agitación de Jorge, su aceleración en el palpitar, sintió Rosanacomo su hombre gemía su nombre con placer, sintió como despegaba su cuerpo de la silla, tomando con sus manos la cabeza de su hembra para introducir hasta lo mas profundo de su garganta su miembro viril que explotaba en la expulsión de un semen contenido por semanas, y que aguardaba por Carolina.

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