SUMISIÓN EN MEDELLÍN

SUMISIÓN EN MEDELLÍN
Escrito originalmente por disciplinador en Guiacereza.com

SUMISIÓN EN MEDELLÍN

Ese día madrugue de más de lo acostumbrado, debo decir que no es mi gran cualidad el anticiparme a la salida del sol, pero el compromiso de esa jornada no pensaba aplazarlo (lo había planeado con mucha ansia y meticulosidad) y mi avión que también debía madrugar no esperaría a mi falta de puntualidad, así que presuroso, metódico y diligente me aliste; tome mi equipaje, mis nobles y cómplices aditamentos que acompañan mis pasiones y aventuras Bdsm.

La espera en el aeropuerto y el corto viaje a Medellín no parecieron tan breves como me hubiera gustado. El viajar a conocer una persona me emocionaba mucho, aunque con los modernos medios de comunicación que mantienen el contacto virtual donde se envían mensajes, fotos, vídeos y hasta se hacen extensas charlas de vídeo conferencia (mostrando toda nuestra desnudez en algunos casos), nada mejor que la sensibilidad persona a persona donde todo puede pasar desde la primera mirada.

Motivada por mi perfil me había contactado meses antes y aunque su ubicación geográfica no coincidía con la mía, no fue barrera para hacer una gran amistad, nos fuimos conociendo abiertamente y expresando dudas y curiosidades sobre el Bdsm, hasta donde iríamos y nos gustaba la idea de un encuentro ocasional. Siempre dialogar con ella hasta altas horas de la noche era algo motivante, todos los temas siempre estaban en la mesa: sus fantasías y las mías lógicamente, como llegue a ser Amo y que esperaba ella de uno y que podía yo ofrecerle, en fin muchos temas que nos apasionan en común y muchos de los cuales estábamos muy resueltos hacer realidad. Ella una mujer hermosa, como todas las colombianas trabajadora y emprendedora como muchas y digna representante de la raza paisa; fuimos muy abiertos a conocernos y hablar sobre nuestras vidas personales y el sentirnos identificados fortaleció las buenas relaciones.

Llegué a Medellín puntualmente y decidido a seguir el plan trazado, viajando desde Rionegro al centro de la ciudad donde a mi llegar procedí a buscar un hotel para alojarme. Disponía de algo de tiempo mientras ella terminaba su horario laboral.  No tarde en hallar un sitio agradable y me dedique a conocer los rededores y admirar las hermosas mujeres que como flores del más bello  jardín adornan esta bella ciudad.

Ese día ella también tendría tareas previas, pues le había pedido no llevar pantis y mantener al aire su piel preferiblemente con mini o falda. Como cajera de un almacén de cadena esta misión estaba un muy difícil de complacer y no  sabía si lo haría.  Esa incertidumbre me excitaba y motivaba, en el Bdsm no se exige solo se pide y se concierta, así que no verifique telefónicamente increpando si lo haría o no. Ya de por si la sola idea era muy erótica.

La identifique en su trabajo allí pasee por los pasillos tratando de recoger las sensaciones en su ambiente y conocer más de ella. Siempre pienso que para estar con otra persona hay que por lo menos tomarse el tiempo de conocerla. Fui hasta ella observándola detenidamente rondando en sus rededores a unos metros analizando sus gestos su boca fresca y su mirada concentrada, no quería ser obvio así q pase como cualquier cliente más.

 Con impaciencia esperé que saliera de su trabajo y observe como llevaba una chaqueta y mini en jean,  una hermosa blusa blanca y zapatos negros bajitos. Procedí a seguirla y nuestro plan ya había echado andar, la adrenalina ya se sentía y el nerviosismo empezó a verse evidenciado en ella pues habíamos acordado que a su salida del trabajo me presentaría como su Amo asechándola. Sus pasos fueron apresurados cada vez más, podía sentir a la distancia su respiración casi desesperada al avanzar por las calles. Aferrada a su chaqueta, avanzaba hacia la estación del metro atiborrada de transeúntes que deambulaban presurosos con deseos de llegar pronto a sus hogares, después tal vez de un día agotador de trabajo.

Tome el mismo vagón y me aproxime en medio del apretujado espacio, tratando de no ser obvio y me puse tras ella, su instinto de conservación advirtió mi presencia y se contuvo de mirarme, tantee sus nalgas y las sentí firmes y apretadas mientras su boca se entreabrió con sorpresa y excitación. Admirablemente no volteo a ver quien lo hacía y eso me gusto, mientras yo seguí tanteando al vaivén del viaje. No quería esperar a verificar si llevaba o no ropa interior, así que inicié a subir suave y lo más discretamente posible su mini hasta que tuve acceso total a su trasero firme y abundante, sobaba la mano en círculos cuando sentí que ella se apego algo a mí y pude reconocer como escapaban apresuradas sus respiraciones. El ambiente se tornaba cálido aún más con todas aquellas personas allí amontonadas compartiendo el mismo aire, algunos en su música, otros dialogando y muchos solo con sus ojos cerrados como ajenos su entorno como solo un sueño pasajero para volver una vez más a la vida en la próxima estación y reacomodarse, por mi parte no bajaba la mirada que se concentraba fijamente en ella como si todo ese cumulo de circunstancias no existieran y solo un pestañeo me bastó para recoger todo ese ambiente y ubicarme.

Sobaba y sobaba esas nalgas hermosas apretando quise verificar su tarea pasando el dedo por entre sus nalgas, ella reacciono con un pequeño brinco ante el intruso que invadía su anito intempestivamente, entrando hasta la primera falange sentí como apretaba y después solo relajo esperando más. Con una mirada aprobatoria volteó y me observo cortamente para bajar su mirada tan lento haciéndome sentir y confirmarme como su Amo.

A mi orden en forma decidida, abandono el vagón estrujándose en medio de las personas pues estábamos al fondo en la parte opuesta a la salida, con su camino la seguí.

 Le tomé por el brazo izquierdo y la lleve saliendo del sistema y después calle a calle, en sublime silencio. Con un gesto salude al recepcionista y proseguí casi sin detenerme para seguir  a la habitación.

Abrí y vi como su mirada de asombro sencillamente explotó incontrolablemente con un desbordante brillo en sus ojos. Sobre la cama correas, arnés, látigos, cuerdas, ganchos y pinzas. Ella allí de pie en silencio tan sublime me inspiró y gano mi respeto casi de inmediato al sentir su generosa disposición. Yo, que había desde que le conocí deseado besar sus hermosos y carnosos labios, cedí a tan sensual tentación y robe un largo beso que me permitió probar esa dulce miel.

Ahora era tiempo de obtener su sumisión. – de rodillas, desnuda aprendiz –   .....

De inmediato cayo al piso, de rodillas ante mi inclino su frente a mis pies despojándose de su mini y dejando sus enormes y hermosos senos al aire. Como no describirlos, sería una falta casi imperdonable ignorar esas grandes masas talla 36b, con una aureola grande café y un pitón provocativo de esos que llaman a la boca como si de inmediato se sintiera la más profunda sed.

En rodillas con la frente y su pecho al piso mientras con sus brazos hacia atrás abría sus nalgas con las manos dejando una gran vista de su ano y la vulva que presentaba ya humedad evidente. La deje allí porque si, brindándome el placer de observarla unos minutos los cuales aproveche para organizar el pc, conectar a internet y brindar a mis amigos de Guía nuestro encuentro.

La acerque al bode de la cama y me senté en el colchón, ella se ubico entre mis piernas y procedí a disfrutar de una largo beso, y besa súper rico, mientras masajeaba sus tetas y apretaba sus pezones sentía lo rico que la estábamos pasando.

Aprendió las posiciones básicas en las cuales una sumisa espera, se ofrece, descansa y está dispuesta para su Amo.

Dialogamos sobre sus gustos y no solo en la cama, de su vida familiar con quien vive y su novio,  nuestras mutuas experiencias en el BDSM, en fin todo aquello que implica conocer una persona interesante. Todo ello ya había levantado mi pene al máximo desde su disposición a mis manos hasta la amena charla, su desnudez me fascinaba.

Me senté en el bode de la cama, saque mi pene y lo tomo suavemente y fue entonces cuando descubrí otra gran cualidad de mi sumisa.. sus manos son de seda!!! que delicia de masaje uff, con una suavidad, un tacto y unas manos delicadas de inmediato transmitieron toda una oleada de placer en mi, poniendo mi pene erecto aun más duro. Lo sobaba muy delicado cuando fijo sus ojos en mi un momento como buscando aprobación y lo metió lenta y progresivamente sin detenerse en su boca hasta llegar a lo más profundo y de nuevo descubro otra gran cualidad y es que lo hacía muy bien, que delicia con profundas y metódicas succionada estuvimos en esos menesteres varios minutos de arduo placer.

Pero no podíamos dejarnos seducir por las mieles del placer vainilla. Saque mis cuerdas entre ellas un largo y grueso lazo color verde y procedí atarla. Ella estando en cuatro sobre la cama tome sus pies y los amarre, yo de rodillas a su lado procedí a montar una pierna sobre su espalda para evitar y restringir su movimiento y procedí a  un spanking. El spanking es esa forma maravillosa de motivar las nalgas de una sumisa con nalgadas y en lo personal uso siempre la palma de mis manos, siempre y disfruto el ardor que produce cada palmada en su cola y observo cómo va tomando ese hermoso color rosa, me tomo la dedicación de ir moldeando esa ola rosada a mi gusto palmoteando rítmicamente. Después amarré la cuerda en rededor de su cintura y pasando de adelante hacia atrás la misma la metí entre sus carnosos y húmedos labios para lo que abrí sus labios mayores y menores que quedaron abrigando la cuerda y la pase por su ano entre las nalgotas hermosas y la remete con un buen nudo sujetando su cabello halándolo hacia atrás de tal forma que a los movimientos de su cabeza tensionaba la cuerda en su vulva.

La posición era de fantasía, ella exhibiendo su hermoso trasero y su vulva y yo dando un muy buen spanking en la sala Guía. Tome una punta de la cuerda que aun quedaba y procedí a azotar su cola que ya estaba bien roja. No me gustan las marcas, por eso soy medido al azotar pues la discreción siempre es primero. Los azotes que daban uno a uno dibujado en su trasero y desviaba unos sobre su vulva y el entre sus nalgas observando un brinco de reflejo a cada uno. Decidí que ya era tiempo de pasar a disfrutar otro tipo de mieles del placer  y así mismo en esa posición retire la cuerda un poco despejando la entrada de su vagina y me ubiqué detrás de ella un poco hacia arriba para cabalgar sobre sus caderas. Al entrar sentí esa rica humedad y con un rítmico mete y saca sentía como recibía con agrado mi miembro, jadeando sentía como íbamos aproximándonos al éxtasis máximo del placer  en una gran coito, saque mi pene y retire el preservativo para echar el esperma en sus nalgas deliciosas.

Nos relajamos dialogando sobre la experiencia que habíamos tenido y las expectativas satisfechas y creadas.

Deje Medellín muy contento y seguí mi camino…

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