Squirt... Marcando con nuestros fluidos la Universidad

Squirt... Marcando con nuestros fluidos la Universidad
Escrito originalmente por MarySoft en Guiacereza.com

Siempre ha despertado mi líbido… creo que soy una afortunada, pasados cerca de 11 años aún me hace estremecer su recuerdo, y termino mojada no pocas veces de sólo imaginarme su delicioso pene dentro de mí… su rico movimiento que me derrite en él.

Por estos días estaba recordando nuestra primera vez, éramos un par de universitarios enamorados. Solíamos aprovechar las zonas verdes de la universidad que no eran pocas, sin importar cuán brillante fuera el día, y cuántos ojos curiosos podrían estar cerca. Esa tarde estábamos en el camino que conectaba la piscina con el llamado “aeropuerto”, un lugar de tránsito permanente. Tras el almuerzo nos quedamos entre la sábana que antes nos había servido de picnic, olvidamos las clases pendientes, y sin premeditarlo sólo nos ocupamos de arroparnos hasta la cabeza, luego en silencio nos empezamos a tocar sin prisa… era la primera vez que nuestras caricias tenían una clara connotación de puro deseo.

El empezó rozando delicadamente con sus dedos mis senos, yo sé lo permití, mi corazón corría a toda prisa y yo lo besaba como sí esos labios carnosos y jugosos pudiera perderlos al siguiente segundo, poco a poco sus manos fueron bajando y tímidamente con un dedo llegó a mi entrepierna, parecía esperar mi aprobación… vale señalar que jamás se la negaría, sus manos siempre han sido tan atrayentes, sus ojos verdes profundos y sus pupilas totalmente dilatadas delataban su gran deseo hacia mí y él sabía que era correspondido; entonces la presión de su dedo aumentó y luego su mano entera se posó justo en mi vagina encima de mi jean, enseguida empezó a subir y bajar de manera rítmica, rápidamente el flujo de mi sangre aumentó, la excitación y el deseo era tan fuerte como nunca antes había sentido y para entonces yo también hacía mi tarea en su pene, que palpaba deliciosamente duro sobre su cremallera…

Era mágico, alucinante, estábamos como en una burbuja simbólica, algunas personas alrededor se reían y hacían comentarios respecto a nuestros movimientos tan evidentes en pleno espacio público, pero no valía para nosotros su alboroto, a nosotros sólo nos importaba tocarnos y tocarnos sin parar, encumbrados en la novedad de nuestro dulce descubrimiento. No exagero cuando digo que pasaron horas sólo besándonos, mirándonos y tocándonos, finalmente llegó la noche, para entonces ya ambos nos masturbábamos deliciosamente, y yo no paraba de mojarme en su mano, debo decir que tengo la genial capacidad del squirt, y aunque no sabía sí para él era placentero o no, yo no lo podía evitar, ahí me tenía derretida de placer y no quería que se detuviera. Sus dedos eran prodigiosos, recuerdo sus movimientos circulares y sus dedos sumergidos en mí.

Como no me creerían donde fue nuestra primera vez, inventaré que aquella vez fue en uno de los tantos lugares que marcamos con nuestros fluidos en la universidad, un baño, pero seguramente tampoco lo creerán porque tuvimos el tiempo y la posibilidad de quitarnos toda la ropa, pudimos apreciar nuestra desnudez más enlagunados que nunca y luego disfrutar por fin del coito que toda la tarde habíamos preservado. Ese fue el primero de nuestros atrevidos encuentros.

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