Sola en casa

Sola en casa
Escrito originalmente por Karlita5_65 en Guiacereza.com

Era una asa grande, tranquila y silenciosa, tenía tan solo 16 años en ese momento, papá y mamá no estaban, me aburría.

Me había pasado la tarde frente a la televisión aquel día, mamá y papá habían salido hace poco, no llegarían hasta la proxima semana por asuntos de trabajo.

Decidí dar un paseo por la casa, estaba aburrida después de haber visto tanta tv, acabé por ir a la habitación de mis padres, recostandome en la cama para luego ver hacia el techo...La cama olía bien, la tela del cubrecama se sentía suave en la piel de mi cadera y mis piernas, las cuales poco a poco comencé a acariciar, se sentía extraño, caliente, bastante bien.

-Mnh...-Gemí bajito mientras mi mano pasaba a tocar por debajo de mi falda, acariciando mi clitoris por sobre las delgadas bragas que llevaba.

Comencé a masajearlo con suavidad, acariciando con mi otra mano mis pechos, estrujando mis pezones con esta, eso me gustaba, sentir dolor en mis tetas de esa forma.

-Ay...Si, así...-Murmuré al pasar mi mano por debajo de mis bragas, acariciando directamente mi agujerito, metiendo apenas la punta de mis dedos antes de deslizar uno por completo en mi interior, moviendolo con rapidez

Pero no era suficiente, aún después de meter dos dedos más, simplemente no era suficiente, quise más pero no había nada...Al menos hasta que rebuscando entre las cosas de mamá encontré un gran vibrador, rojo, brillante, de al menos 20 cm de largo y 6 cm de grosor, me había sorprendido encontrar algo tan grande pero no me molestaba, sentía un deseo fascinante por meterlo dentro mío y hacer que me cojiera con todas mis ganas.

Sin pensarlo me desnudé, ubicando el vibrador en mi coño antes de empujar con fuerza, sin cuidado, a lo cual solté un gran grito de placer, había entrado casi todo en mi, a lo que sin pensarlo comencé a moverlo, acariciando mis pezones con fuerza, mordiendome estos cada vez que los tenía lo suficientemente cerca

Estaba tan mojada, mis fluidos caían por mis piernas mojando también las sabanas debajo de mi, hice chocar en mi punto el vibrador, encendiendolo mientras intentaba hacerme sentir aún mejor, que increíble era.

Al correrme, sentí miles de descargas en mi cuerpo, fue uno de los mejores orgasmos de mi vida, incluso recordarlo me hace sentir humeda.

Descubrí en esos momentos que sentir dolor también podía ser placentero, y comencé a ponerlo en practica tanto como pude

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