Sexy

Sexy
Escrito originalmente por DavidMaxx en Guiacereza.com

SEXY

Conocí un día una de esas mujeres que mueven a uno lo más dormido, lo que se le conoce como que le mueven el piso: es una especie de figura muy distinta a las geométricas es una base . 

Sexy le llamo a ese portento de mujer que me regala tiempo en su mente, que me hace elevar con solo mover brazos y piernas al ritmo de sus caderas, sexy ella que hace que me desviva por un beso, no de otra boca, no cualquier beso, el de sus labios en mis labios, el de sus labios en mi piel.

Llegó el día esperado, ese que se ansia incluso en el deseo, el día en que tendría a mi sensual libra en mis brazos, ¿a quién?, si a ella a mi sexy, lo dudaba un poco pero solo al recordar que sus besos son… incomparables, incondicionales, casi que esotéricos, por la esencia y el gusto con que me los ofrece, decidí que ya era tiempo de desnudar su alma.

Insisto en que me encanta como a ella le encanta mis besos y caricias, insisto en que me besa hasta que yo pierda la más intrínsecas nociones del tiempo, se aferra a mi cuerpo, reconociendo que una milésima desperdiciada nos costará ese finito placentero. Ese momento mágico de tener su boca en mi boca. Sus caricias son incalculablemente fantásticas.

En mi mente sé que debo continuar con un paso adelante, la iniciativa cultural que nos acecha. Siento el ritmo de su respiración, es de respiros largos y muy profundo, como tomando el aire que le hacía falta desde el ultimo día en que nos vimos, hasta este momento. Ella es tan, pero tan  sexy lo dice mi pensamiento aun sin soslayar palabra, en mi pensamiento, en mis adentros, en lo profundo, no lo dicen mis palabras pero mis manos se lo hacen sentir.

Ella me abraza fuerte se aferra ahora en mi cintura, me dibuja el camino para continuar besando, es su cuello el que ella quiere que continúe recorriendo, así lo hago como un esclavo que obedece ordenes, como el niño que agarrado de la mano de su protector camina seguro, sabiendo que transita por el camino correcto, ella ahora respira largo ya no tan profundo, busca tomar más aire ese que le hacía falta, ahora guardarlo para siempre en su mente, me dice que me extraña y yo reviento de emoción, me pide que le hable al oído, que la excite, puedo sentir sus pechos como también necesitan de lo que han deseado en estos días, pero aun no es el momento de ellos, espero me sepan esperar, porque entre cuello y labios tienen mi atención.

Siento calor, siento el ambiente especial como para quitar la blusa que cubría la piel que me grita  libertad, que la saque del encierro que estaba para que yo las pudiera apreciar, es dulcísima la piel de su abdomen me hace erizar los pelos de mi nobleza, hace que en mi país se levante el asta para izar mi bandera, la de la libertad, la del prohibido deseo, la que ella sueña tener en el suyo, la que hace que camine entre sueños, besos y pasión.

No puedo esperar más, ella mi sensualidad hecha mujer me ofrece sus pechos, esos manjares que solo reyes pueden probar, son deliciosos y delicados, empiezo a besarlos y ella me devuelve con suspiros cortos, con dulces palabras recordándome como ellos me extrañaban, con movimientos de placer y éxtasis, ¡que delicia!, ella quiere que yo sepa cuánto placer puede darme, lo vivido hasta ahora es el inicio,  me dice entre suspiros.

Fue una premonición ella, mueve su cadera ahora al ritmo de sus suspiros, y me invita a estar sobre ella, es un gustico y ella quiere tenerme, no le bastó con besar mis tetillas y brazos, quiere tenerme todo, su sueño de estar en esa posición y con ella cumplido hace que su sonrisa sea algo leónica, apreciando a su presa entre sus dientes devorándola, pero de pasión, esa que hace subir a las alturas incomparables del placer.

Mi placer es el de ella y mi deseo que ella provoca, ella respira tan corto como cuando necesita adsorber la esencia de la vida en ese instante. Ella necesita de mí y yo de ella, la tengo entre mis brazos y no conforme a eso la tengo delirando porque me tiene con ella, parezco ser su fetiche y me encanta serlo, quien hace que explote como la estoy viendo con estos tristes ojos, mis ojos los que ella suspira y se deleita cuando la ven, allí desnuda frente a mí. 

Es mi diosa no lo puedo creer como es su piel, como son sus movimientos cuando sabe que es su hombre quien está dentro de ella, cuando sabe que sus movimientos me hace que renuncie a algo más que sentir sus pechos en mi boca, sus nalgas mover para mí y sin palabras sentir sus flores donde se esconde el máximo manjar, donde quiero que me sienta, donde quiere tenerme. Allí la tengo disfrutando del amor, disfrutando del placer de lo profundo de ese océano que quería recorrer. Mi sexy eres una bomba de tiempo una bomba de sensualidad, eres simplemente tú, mi leónica, mi flaca, mi sensual libra, la que junto a mi somos simplemente un aumento de placer.

Tu Neruda.

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