Relato esperado 1

Relato esperado 1
Escrito originalmente por Lapareja40 en Guiacereza.com

Hola escribo esta historia que me sucedió hace unos años para desahogarme, calentarlos un poco, hacer feliz a mi marido que lleva años insistiendo en conocer detalles y para un amigo de juegos que acabo de conocer en este portal (así que no pierdan esperanza de conocerme algún día).

Primero me presento soy Gina tengo 40 años, soy una mujer delgada, blanca de piernas largas, tetas pequeñas, boca grande y pelo crespo que a más uno enloquece; siempre he disfrutado del sexo y con los años aún más y de diversas maneras. Si, a pesar de mis 40 me considero una mujer atractiva y sé que no paso desapercibida a los ojos de mi esposo y muchos hombres más.

Llevo 12 años de casada tenemos dos hijos y con mi esposo tenemos una vida sexual bastante activa y satisfactoria, de común acuerdo realizamos un par de intercambios de pareja que disfrutamos y un trío hmh que nos han dejado muy morbosos y arrechos durante días recordando y montándonos con muchas más ganas; además a pesar de los años, seguimos descubriendo partes de nuestro cuerpo, poses y sensaciones juntos. Pero la historia que les voy a contar la inicie yo sola, sucedió hace varios años cuando entre a trabajar para una empresa como asesora en producción de eventos. Allí lo conocí, su nombre es Alberto un hombre delgado, bastantes años mayor que yo, pero a pesar de esto, atlético para su edad. Yo ya imaginaba que sería un hombre morboso por la amiga que me recomendó, conocida por manejar su trabajo más con las tetas que con la cabeza. En esa época mi relación con mi esposo no era la mejor y desde que empezamos a trabajar Alberto no perdía ocasión para halagarme y con los días coquetearme directamente subiendo cada vez más de tono, se fijaba cada vez más en cómo lucía, la ropa que me ponía, en el cabello …. Y me decía: ¿será que lo que se dice de la pelirrojas es cierto? (no he sabido nunca que dicen de ellas, pero ustedes hombres fantaseosos lo entenderán y ustedes mujeres pelirrojas sabrán exactamente cómo lo harán. Espero que sea un halago como quien come negro va al cielo). Yo un poco incómoda manejaba de la mejor manera la situación pero no puedo negar que sentía algo de asombro y excitación, pasaron unos cuantos meses hasta que me propuso este juego de hablar de temas diferentes al trabajo, y dejarme saber lo que deseaba hacer conmigo, lo que mi presencia le provocaba y en esta ocasión decidí aceptarlo. No sé porque no se lo conté a mi esposo aunque habíamos hablado muchas veces de su fantasía de verme morboseando con alguien más, de verme coquetear y bailar con otro mientras él nos miraba muy de cerca, incluso sé que le excita la idea de verme con otro cogiendo mientras está oculto para después montarme muy duro y terminar culeando los tres llenándome los dos de verga y de leche. Pero cuando avanzó la situación me dí cuenta que aquello que repetimos varias veces haríamos con mi esposo, eran las palabras cachondas que cruzábamos en nuestros mensajes y ya no sabía cómo contarlo así que continué por mi cuenta.

Por chat nos escribíamos de todo, en realidad perdí un poco el juicio. Me contaba sus fantasías, cosas como que desearía que le metiera un dedo en su culo, que le pusiera “mis chutos” en su cara y que podría darme lengua hasta venirme porque decía ser un amante del sexo oral. Yo también le contaba las mías, el querer hacer un trío con otro hombre, chorrearme en su cara a borbotones como suelo hacerlo cuando estoy muy arrecha y veo una verga parada queriéndome comer; le permitía que me dijera de todo que quería que fuera su puta, me contaba que visitaba masajistas y que quisiera que algún día me uniera a una de ellas, y entre las dos satisfacer sus derroches de sexo; que le gustaría comerme con mi esposo, con su mujer todo esto para convencerme de que se lo diera, yo le enviaba fotos de mis tetas, mis pezones duros, me vestía y me desnudaba para el mostrándole mi cuca abriéndose y como quedaba mojada después de correrme. El también me enviaba fotos de su pene erecto por mi concha. Lo pienso y en esos días estaba muy arrecha toda la situación me excitaba y me confundía pero quería seguir, nos morboseabamos todo el tiempo y algunas veces chateaba de sexo con el y con mi marido tratando de juntar las historias mientras me daba dedo hasta llegar varias veces, en un par de ocasiones le contestaba a Nicolás mientras estaba jugando con Alberto y me recorría un escalofrío.

Le mostraba mi culo que no paraba de pedir que le dejara lamer y abrir, le mostraba como me metía varios dedos y me montaba en el vibrador cuando me decía que quería verme con algo adentro.

Por Skype me decía que quería que un día pusiera mi cámara y que le bailara, me moviera que me masturbara. Un día se conectó y puso su cámara. He dicho que tenía un cuerpo atlético, así que luego de hacer deporte, quiso enseñarme su pecho y sus brazos fuertes agarrando su pene. Yo le escribía que se fuera quitando la ropa poco a poco para detallarlo. Se vino frente a la cámara y su cuerpo se estremecía anhelando verme también. Alguna noche mientras Nicolás dormía en nuestro cuarto me baje con el computador al comedor y se conectó. Empezó a escribirme que aquel cuarto que había alquilado para la producción del evento que hicimos, era en realidad su deseo de querer tener la oportunidad de pasar la noche conmigo, que desde ese entonces se masturbaba pensando que algún día podría penetra mi concha y hacerme gemir de placer, mientras lamía mis tetas y finalmente comerme el culo y el coño por completo.

No se como pasó realmente he sido una mujer muy puesta en su sitio pero en ese momento me sentía cómplice y descarada con un desconocido con el cual podía hablar y jugar sin miramientos.

En una ocasión terminando de trabajar me dijo que el salía hacía la 93.. Yo sabía realmente su intención. Bajamos y tan pronto nos subimos al carro me decía que estaba muy arrecho por tenerme allí y que quería tocarme proponiéndome todas las guarradas que me escribía. Ese día no teníamos tiempo entonces parqueo el carro unas cuadras cerca de su oficina, frente a una construcción oscura; nos empezamos a besar, me metió mano sin espera entre mis piernas, tocando mi clítoris y sintiendo como me mojaba, agarré su verga muy dura se la saqué del pantalón y la metí en mi boca chupándolo, mamándosela hasta que le saqué la leche caliente. Un sorbo de agua calmó la agitación. Sus palabras fueron cuándo me darás tu culo para rompértelo… respiró hondo y arrancamos ya cada uno para su destino.

Durante esos días también me morboseaba muy rico con Nicolás el insistía en sus fantasías que otro me viera que otro me mojara y me abriera la cuca, si supiera que eso estaba haciendo provocando a otro, caliente les mandaba a los dos las mismas fotos de mi chocha mojada con ganas de verga, me los imaginaba a los dos encima comiéndome con desespero lamiéndome al tiempo las tetas, yo tragando esas dos vergas y con muchas ganas de que me las metieran por la chocha y por el culo como he fantaseado tantas veces, después que Alberto fue a conocer mi oficina fantaseaba con que algún día él me cogiera sobre un escritorioy yo jadeara de placer mientras mi esposo nos veía tras el vidrio espejo que había y donde podría esconderse para que luego se derramara sobre mis tetas, mi boca, diciéndome lo rica que me veía montada por otro y con el aliento entrecortado cada vez que entraba y salía su verga de mi chocha ardiente.

Mantengo mi fantasía de ser atravesada por dos vergas al tiempo mientras mantengo el sabor de una tercera en mi boca, mordiéndola y golpeando mi cara. Tres vergas alternándose en mis hoyos profundos repletos de líquidos, para en un corto éxtasis derramarnos los cuatro, sudorosos de placer. Con todo lo que pasó cada vez deseo más a mi marido y ahora después de escribirlo estoy decidida a seguir con Nicolás explorando y disfrutando nuestro sexo y nuestra vida juntos.

Espero sus comentarios sobre mi relato.

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