Reencuentro con mi pasado

Reencuentro con mi pasado
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Era viernes por fin, ultimo dia de la semana para mi ya que no trabajo ni sábados ni domingos, y con el plus de que el lunes era día festivo. Como de costumbre, me levanto y voy directo a la ducha, me visto, desayuno y salgo a trabajar. Mis días se volvían rutina y ya llevaba 6 meses en la empresa. Ayer fue mi último parcial en la universidad dando por terminado mi semestre y para darle la bienvenida a mis vacaciones decido salir en la noche. Necesito hacer algo que me saque de la monotonía en la que he vivido, del trabajo a la universidad, después para mi apartamento, hacer trabajos, acostarme tarde, madrugar y de nuevo lo mismo. 

Mi día transcurre con normalidad. Salgo de trabajar a las 5 p.m y decido irme a pie hasta mi apartamento. Necesito con desesperación despejar mi mente y siento que una caminata me sentaria muy bien. De camino, paso por el centro histórico de mi ciudad que queda a unas calles de mi casa. Mi mirada está puesta en el suelo y al levantar mi mirada veo un cafe. Entro y pido un late en cocoa extra grande, le entregó el dinero a la cajera, recibo mi pedido y al darme la vuelta veo un rostro familiar. << ¿Laura?, ¡¡¡oye como has estado!!!. Tiempo que no te veía >>.  Un torpe “Hola” sale mi boca al darme cuenta de que era Andrés, mejor amigo de mi ex Carlos; un fantasma de mi pasado. 

Estiré mi mano para saludarlo, pero me atrajo hacia él obligándome a darle un beso en la mejilla. << ¿Te parece si pido también un café y charlamos? >>. El caso es que no supe como decirle que no y acepte. Ya un vez sentados comenzó a bombardearme con preguntas, entre las cuales le terminé contando que me había mudado de casa de mi madre, había comenzado mi proceso de hormonas y que ahora llevaba una vida normal de chica. << Vaya, pues te sienta muy bien. Estas hermosa. Si Carlos te volviera a ver quedaria realmente sorprendido. >>. << Por favor, ni una palabra a Carlos. Lo que menos quiero es que vuelva a aparecer en mi vida. Y ¿Como estan los demas?, ¿Como esta Óscar y Miguel? >>, le pregunté para cambiar de tema, pero mi sorpresa fue al decirme que, << Bueno pues, para que lo sepas, Carlos se volverá a casar >>. Una punzada atravesó mi pecho y sentía como los celos ascendían por mi garganta. 

Después de tanto tiempo sin saber de él, no entendía porque aun me seguía importando. Me enderecé en la silla y dejé mi late a un lado. << Pensé que no te importaba >>. << No me importa, solo que me cogiste por sorpresa >>, mentí. La verdad es que me importó. Y no conforme con eso, sentía como el calor se acumulaba en mi cara por el hecho de que aún me importara, y tanto. Le dí el último sorbo a mi late y me despedí << Bueno pues dale los mejores deseos de mi parte. Espero que con ella si le vaya muy bien >>. Eran mis celos hablando por mi. Me levanté de la silla, cogí mi bolso y me dispuse a continuar el camino para mi casa. << Laura espera. Disculpa, no quería hacerte sentir mal. Es solo que a Carlos le daría mucho gusto volverte a ver y si llegas para su despedida de soltero creeme que le daría aún más gusto. Y por lo que veo, a aún te importa. Creo que a ti también te daria gusto de volverlo a ver >>. Agaché la cabeza y fijé mi mirada al suelo. No estaba equivocado. Si lo quería volver a ver, pero sabía que para Carlos siempre fui plato de segunda mesa. O para ser más exacta, siempre fui el plato para que otros comieran de él. << Tendría que pensarlo. aún no te puedo dar una respuesta >>, le dije. << Hagamos algo. Dame tu numero y yo te envio por WhatsApp la dirección del bar donde haremos la despedida. Y si definitivamente no quiere ir, no vas y ya >>. Dude por unos instantes pero al final accedí, le dí mi número y me despedí. 

Sábado

Desde ayer recibí el WhatsApp de Andrés, pero aun no me decidía si ir o no ir. La fiesta era en un burdel a las afueras de la ciudad. La cita era a las 8 p.m, exactamente en 1 hora. Pasé todo el día en pijama, solo salía de la cama para ir al baño y para comer. Mi cabeza daba vueltas, no dejaba de cuestionarme el porque aun me importaba lo que pasará con Carlos y en si ir o no ir. Pero a la conclusión que siempre llegaba era que las cosas pasan por algo y que, aunque no lo quisiera admitir, esta era la oportunidad que estaba esperando para salir mi rutina y mi monotonía. 

Me levanté de un salto de la cama y abrí la llave de la ducha. Deje la pijama tirada en el suelo y me dije que esta era la noche para disfrutar una de las más grandes razones por las que había decidido vivir como mujer. Me di un ducha rápida y salí disparada para mi cuarto-closet. Me maquille con unas sombras negras con plateado, un labial rojo pasión para enmarcar mis labios carnosos y me alisé el cabello. Me probé mil y una prendas hasta que me decidí por lo más atrevido que en estos 6 meses había comprado. Deslicé una tanga en latex negra que viene con una cremallera desde la pelvis hasta la cola, unas medias tipo liguero negras de encaje y un hermoso vestido blanco en látex ceñido marcando mi figura y que me llegaba hasta las rodillas. El látex era algo delgado por lo que era algo traslúcido, marcando las medias y la tanga. Me fui sin brasier así que los pezones se me marcaban por encima del vestido y lo complementé con unas botas en cuero negras de 15 cm llegando hasta la mitad de las piernas. 

I0yyhgM-h4iUmMBH6arGcwzewNOeunL12fBce8HaYogRqEwd_hJGm1fk2GwoFPfgyYKFzBuzDpqfbW1pLG0GRC2VqaPOJBtQGmYc3sv8Ymhf1xys8_iDNVigYcAybmaGiyTBNFlbjw41CV-ByWQEqtQutiWxwdgeqtpMAji2hmLqe49ruvRi9powAOxqGBvFZGTThVbu-Lfb1SRVskVVOnZc_Bv-nWJKtHftRkbRAzATWx-0cBAirXug42xvYiRFqzmSk5IGnpyqcwQiuyMSmfWo08H3fLLZUq6Gsxw69QedrtM1t7ru9GJEY5S8lyEQwlAOChV7RA5X-C1Dg3RIBeohfOVQI_fF_6Woj4C3Bs_s_2U-XB-vv90H0vrquZiTOmbyLvzs1fDWgG7aTpV18SvYfcQN8JX7i802NOe_E-JmcvnKZ2tq-t-J1sQxVbszk2kaiiHbbfwRb8lBEcDtBzvxOwgaPSd9TRZrzNY1ctTWg5PrvlKodECQhrMGTE_E_VqEcviv5OWzSbp0ivYwYTXPXQWj0Z7fu_kyO1vO-I3jdN3UsKSFOwt55RZfxxSGWiFaFdlGK_6ouIFx_BUByRBkweziP60Ag-68ZBdRcZToMwsK1iUK0CvQFoBhcTTCbYVnWppEm6DZ7iB-l4C5ZDhpQo1-vLLpFxeln7kH

Tomé un gabán y pedí el Uber con rumbo al burdel. Cuando recibí la notificación de que había llegado el auto, tome mi bolso, entre un segundo al baño donde cogí un lubricante y saqué de mi cuarto unas bolas chinas negras que tenía en la mesa de noche. Llevaba tanto tiempo sin estar con un pene de verdad y tenía tantas ganas de sexo que tan solo con introducir la punta en mi ano me hizo gemir provocándome una erección. Me incorpore una vez metí las tres bolas en mi ano, me acomode el gabán para que no se me viera nada y salí de casa. Cerré la puerta y me quedé por unos instantes pensando en la locura que iba a hacer. Iba a ir a la despedida de soltero de mi ex y de la forma más provocativa que podía. el sonido de mi celular me saca de mi transe, era el conductor. Le contesto y le digo que voy bajando. 

Son las 11 p.m. Me tomó una hora y media en llegar al burdel. Pase todo el camino con la cara roja ya que no me percate que estando sentada el gabán se me sube dejando ver parte del vestido, de las medias y de las botas tan atrevidas que llevaba. El conductor no dejaba de mirarme las piernas y juraría que le alcancé a ver una erección. Cuando bajo del coche escucho un << ¿Cuanto me cobrarias? >>. Cierro de un portazo y apresuro el paso para entrar al burdel. Entro y no tengo que esforzarme en buscar a los chicos ya que están disfrutando de una chica muy hermosa que les baila en un tubo. Al primero que veo es a Carlos con dos chicas sentadas, cada una en una de sus piernas. Al lado está Miguel besandose con otra chica que está encima a horcajadas, y por último Andrés y Oscar que está lanzando billetes a la chica que está en el tubo. Una chica que pasaba con una bandeja me da la bienvenida y me ofrece una mesa. Le digo que unos amigos me esperan y me extiende la mano para darle mi bolso y mi abrigo. Me lo quito y ella me recorre de arriba para abajo con su mirada. Tomo de la bandeja de la chica un vaso con algo que parece Whisky y me lo tomo sin pensar, Comienzo a toser por tan agresivo alcohol ya que no estoy acostumbrada beber de esa forma mientras ella abre los ojos como platos. << Oye con calma. No es ni media noche y ya te quieres emborrachar >>, me dice la camarera. << Es lo que quiero. Necesito tener valor ya que vengo a la despedida de soltero de mi ex >>, le digo a la chica que nuevamente abre los ojos como platos y al terminar de escucharme me ofrece otro vaso y de nuevo me lo tomo de un solo sorbo. De nuevo toso y la mueca en mi cara demuestra lo mucho que me arde la garganta, pero en verdad necesito valor. 

Comienzo a caminar y siento como me tiemblan las piernas. Cuando llego a la mesa donde están los chicos me fijo que en el piso hay una servilleta. Me agacho dándole la espalda a Carlos y dejo que el látex se estire y se pegue mas a mi cuerpo, dejando que se marque bien la tanga. Me incorporo despacio y al voltear veo como Carlos se queda petrificado mientras me recorre con su mirada. << ¿Laura? ¿Qué rayos haces aquí? >> me dice arrastrando las palabras. Es claro que ya está tomado, además la botella de Whisky casi vacía más las cervezas que están al lado. << Vine para desearte lo mejor y darte la despedida de soltero. Me alegra que rehagas tu vida y vaya forma de empezar >>, le digo mientras mi ojos se comen con la mirada a las mujerzuelas que están sobre mi hombre. Ellas entienden el mensaje y se levantan dejándonos solos. Tanto Miguel, Andrés y Oscar se me quedan mirando mientras subo mi vestido lentamente, poniéndome a horcajadas sobre Carlos. Cojo sus manos y las pongo al rededor de mi cintura, luego me hago a un solo lado el cabello y le doy un beso lento y húmedo a Carlos mientras lo rodeo por el cuello con las manos. Su boca sabe a trago y sus labios se sienten calientes. Mi lengua mojada juega con sus labios dándole un mordisco suave halando su labio inferior. Después choco mis labios con los suyos besándolo como si nunca nos hubiéramos separado. Sus manos bajan por mi cintura hasta mis nalgas que empieza a masajear como lo solía hacer. Me levanto de un salto de encima de él y reacomodo mi vestido dirigiéndome a donde Andrés y Oscar para saludarlos con un beso en la mejilla. Después me dirijo para donde Miguel que sigue con una chica al lado. Me agacho y le robo un beso en la boca el cual aprovecha para meterme su enorme lengua en mi boca. Me separo sonriéndole mientras limpio las comisuras de mi boca. 

<< Chicos, les presento a Laura. Es una amiga de Carlos >>, dice Andrés en voz alta y es cuando me percato que el resto de hombres que hay en unas mesas cercanas también son amigos de ellos. << Hola chicos como están >>, digo en voz alta para saludar a todos mientras me siento al lado de Carlos. Andrés me pasa un trago y comienzo a beber con ellos. No necesito mucho alcohol para emborracharme así que paso la noche tomando un poco más lento aunque la mezcla de Whisky y cerveza ya me tiene bastante prendida. Varias chicas se presentan en la tarima, otras se acercan para bailar encima de las mesas y restregarse con los chicos. Y no voy a decir mentiras, porque también disfruté besandome con una que otra bailarina, además que toda la noche Carlos estuvo besándome, tocándome y hasta masturbandome. La noche transcurre hasta que nos anuncian que es la hora de salida. 

Me levanto de la mesa para ir por mi abrigo y mi bolso y siento como se me mueve el piso. Carlos me sostiene pero cuando se levanta me doy cuenta que él está peor. Lo ayudó a mantenerse en pie pasando un brazo por encima de mis hombros. Después llega Andrés quien me releva mientras voy por mis cosas. Me pongo mi abrigo y cuelgo mi bolso en mi hombro mientras veo que Oscar tiene a Miguel que está igual o peor que Carlos. << ¡¡¡Sigamos en mi apartamento!!! >> dice Carlos casi gritando y arrastrando las palabras mientras el resto de chicos lo aluden en señal de aprobación. Tomamos varios taxis y vamos directo al apartamento de Calros. << Creo que yo me quedaré por el camino, no quiero molestar a tu esposa >>, le digo a Carlos. <>, me dice y es perfecto para el plan que tengo en mente. 

Una vez llegamos al apartamento de Carlos siento una nostalgia tan solo entrar en la recepción del conjunto. Saco las llaves de su bolsillo y abro la puerta. Todos ingresan tambaleándose, otros ya casi dormidos sobre los hombros de sus amigos, pero aun habemos varios conscientes. Carlos enciende el equipo de sonido y va a la nevera donde saca varias cervezas y otras botellas de diferentes licores. Mientras reparten el trago, yo aprovecho y me voy para el antiguo cuarto de Carlos y mío. Al abrir el armario veo con asombro que la ropa de su primera ex esposa ya no está. En su lugar está la ropa de su nueva novia y prometida, o eso supongo. Me quito el abrigo y lo dejo junto con el bolso sobre la cama. 

Salgo de la habitación y escucho como todos los chicos comienzan a pedirme que baile. El alcohol en mis venas y mi cabeza inhibe mi pena y comienzo  bailar al ritmo de la música. Todos comienzan a gritar y veo como varios chicos empiezan a tocarse sobre sus pantalones. Corro hacia el baño y encuentro lo que busco. Salgo de nuevo y comienzo a derramar aceite para la piel sobre el vestido de látex desde mis senos bajando despacio hasta mis piernas. Mi vestido comienza a brillar a causa del aceite y voy deslizando despacio mis manos cubriendo todas las gotas que se van deslizando. Doy la vuelta despacio cogiendo una silla del comedor para ponerme de rodillas y seguir aplicando aceite pero esta vez por la parte de mi cola. Un espejo que ahora está en la sala me deja ver cómo la tanga negra se marca sobre el látex blanco. Comienzo a subir mi vestido despacio hasta dejar mi cola expuesta y ahora aplico aceite a toda mi cola y en espacial a la tanga para que brille más ya que también es de látex. Masajeo mis nalgas mientras los chicos sacan sus penes y se comienzan a masturbar. Carlos y Miguel son los primeros en levantarse e ir a por mi. Miguel me comienza a besar mientras Carlos se concentra en mi cola acariciandola y aplicandome más aceite. Miguel desliza sus manos hasta mis senos acariciandolos por encima del látex haciéndolos poner duros, mientras Carlos pasa sus dedos por encima de la tanga. 

Me levanto de un salto de la silla bajándome el vestido mientras comienzan a abuchearme. Salgo corriendo para el cuarto de nuevo lista para ejecutar mi plan, Me asegurare de que en su noche de bodas la lencería que use su nueva esposa le haga acordarse de que quien la usó primero fui yo. Cierro la puerta con llave mientras escucho por la puerta las voces diciendo << ¡¡¡Que salga. Que salga!!! >>. Comienzo a buscar desesperada y para mi sorpresa no solo encuentro en una bolsa sellada la lencería de la futura novia, sino que cometió el error de dejar su vestido de novia. Mi noche acaba de mejorar y mi venganza sera mejor que nunca. 

PzDf21mLEFElQgS3aIxVnRpAL7qObU1yTbp4FKjnA47ZHqLi69MxbSDMRipQuadMR4Q6YbqbqfZoiWrldQkOxwDEFbhz9IM8jQBRf67V7FnQpXuBC9t18BUs2FD8HvNThRioFxev6J5c6G6a4JpF01PUPov6S-_scu_iRcIkpF4Mub_xTYKYh_B4KwZ51d7W6bPvAgmYGD7r10BfPCAohDY6irvzDBVNgxBXCQTjNJrfeLpzgCPwju5CnZr-kOwltSxK3I6yIhxxatQckHZliLvzjz5LH7aU3njruGlhZqcqqQgq41iDmaH5TfKCXVVOjDzLEnQnpenSKbWHzR1oqSsIZUYHLWMyF05Xhldv5axqyC9C737rn3xVtkliO8DqYOxjsLTHOOIFspItCwspr9XJ

El vestido era preciosos. El material era como una seda. un vestido blanco straple tipo sirena. Ceñido al cuerpo hasta la cadera donde tenía un adorno en tela como de flores y moños tipo encaje. Después caía ancho dejando la tela arrastrarse. Traía unos guantes semi traslúcidos también como tipo seda, blancos muy lindos, y adicional el velo. También estaban unos tacones con abertura en la punta blancos de 12 cm de alto con detalles de encaje. Abrí la bolsa, adentro estaba un corset blanco con las tiras y las medias liguero también blancas en encaje, y al fondo una tanga blanca en encaje. No lo dude dos veces y comencé poniendome el corset, quitando las tiras del brasier dejándolo straple como el vestido, me quite mi tanga negra de látex y me puse la tanga blanca. Encima volví a ponerme mi tanga con cremallera, me puse las medias liguero, las apunté, y encima me puse el vestido de novia. Todo me quedaba ajustado, pero por fortuna y para mi venganza pude ponerme todo, inclusive los tacones. Cerré la cremallera del vestido y me di una mirada en el espejo. Era uno de mis más grandes sueños, verme vestida de novia. Solo me falto el altar y con quien casarme. Me recogí el cabello en un bollito y me puse el velo. Deslicé los guantes por mis manos y brazos quedandome hasta más arriba de mis codos. 

Afuera pareciera que iban a tumbar la puerta. Carlos está desesperado gritando que saliera, que qué tanto hacía allí. Bajé el velo por mi cara y comencé a caminar. Abrí la puerta y encare a Carlos quien se le iba el color de la cara. << Uyyyy >> sonó al unísono. << ¿Me veo linda? >> le dije a Carlos arrastrando las palabras. Me abalancé sobre él y lo comencé a masturbaba sobre el pantalón. Me separe y di la vuelta para mirar a Miguel. << ¿Me veo bonita Migue?, Carlos no me quiere responder >> le dije de manera picara y con voz de niña pequeña. << Bueno parece que nadie me va a hablar >> dije mientras volteaba a mirar a los demás chicos que no conocía mientras bajaba el straple del vestido. << ¿Alguien quiere jugar conmigo? >> dije a todos mientras acariciaba mis pezones. Todos los chicos se abalanzaron sobre mí levantándome el velo como cual novia recién casada cuando el padre decía “puede besar a la novia”, besandome desesperadamente, otros cogiendome los senos, otros tratando de subir el vestido para cogerme la cola. 

Repartía mi boca con todos los que podía. A pesar de que varios estaban ya inconscientes y otros que salieron de la casa al verme con el vestido de novia puesto, aún quedaban 5 chicos aparte de Carlos, Andrés, Oscar y Miguel. Las comisuras de mi boca estaban llenas de saliva que iba escurriendo de los los ebrios que me estaban besando. De reojo miraba como Carlos se cogía la cabeza mientras veía como iban literalmente a cogerme mientras usaba el vestido de su futura esposa. Los 5 chicos que se quedaron, sacaron sus penes, haciéndome arrodillar mientras se peleaban por quien me lo metia en la boca primero. Mis manos forradas por los guantes fueron directo al primero pene que vi comenzando a masturbarlo y metiendolo en mi boca. Pusieron otro pene en mi boca y ahora chupaba ese. Después me cogieron una mano para masturbar a otro chico, mientras mi otra mano masturbaba a otro chico y mi boca se ocupaba de tres penes alternandolos. Después comenzaron a meter de a dos penes en mi boca haciendo que mis cachetes se expandieran al límite. 

Les continúe haciendo sexo oral, ahora de a uno. Las embestidas eran fuertes y profundas haciendome escupir toda la saliva que se iba a cumulando en mi boca. Los guantes ya estaban manchados con una convinacion de mi saliva con el labial que iba quedando en sus penes. Continué así mientras veía a los ojos a Carlos quien estaba sentado en el sofá tomando como sí lo que tuviera en la botella fuera agua. Sus 3 amigos estaban sentados con él masturbandose mientras me veían sumisa y sometida por estos 5 chicos. Continúe así hasta que hicieron una fila masturbandose en mi cara, viniendose uno a la vez. El primer chico se vino y el semen cayo en mi cara, derramándose por mi cuello hasta mis senos, manchando el vestido y el corset. Otro chico metió su pene en mi boca penetrandome hasta la garganta. Mi saliva sonaba con cada embestida hasta que no aguanto más y se vino en mi boca, pero no me lo quise pasar, así que escupí todo el semen con mi saliva chorreando desde mis senos hasta el abdomen sobre el vestido. Otro chico no quiso esperar y se masturbó a un lado del que se vino en mi boca, derramando su semen en parte de mis ojos y de mi cabello, ensuciando el velo. Los otros dos se masturbaron mientras yo me cogia los senos pidiendoles que se vinieran en mi pecho. A los pocos segundos soltaron una gran descarga de semen dejando toda la parte de adelante, desde el abdomen hasta mis senos, llenos de semen. Sus penes goteaban sobre el resto del vestido dejándolo manchado por todo lado de semen. 

Los cinco chicos se subieron sus pantalones y se fueron para el comedor donde brindaron y siguieron tomando. Yo me levanté y me fuí para el baño donde con unas toallas me limpie el rostro y los senos, pero no me preocupé por el vestido. Una vez limpia, reacomodé mis senos en el vestido y salí del baño. Afuera me estaba esperando Carlos Quien me tomó por el cuello bruscamente, ahorcandome. << Eres una maldita perra. Cómo fuiste capaz de hacer esto >>. <>, le dije mientras me soltaba de un manotazo. Me quede viéndolo por unos instantes y no pude aguantar las ganas. Me abalancé sobre él rodeando su cuello con mis brazos besándolo desenfrenadamente. Su lengua se colaba entre mi boca mientras sus manos abrían la cremallera del vestido. Me tiró sobre la cama, donde me fui arrastrando hasta el centro de la cama, me quité el vestido despacio, dejándoles ver la hermosa lencería que había comprado la futura novia. Carlos me recorrió con su mirada mientras veía como su pene erecto sobresalía por su pantalón. 

Detrás de Carlos entró Miguel, Oscar y por último Andrés quien cerró la puerta con llave. Carlos tiró mi abrigo y mi bolso al piso mientras se desvestian. Se subieron todos conmigo a la cama, Carlos de nuevo basándome, Andrés y Oscar ocupándome cada uno de mis senos, mientras tenía a Miguel acariciandome y dandome nalgadas. Me puse en cuatro mientras lentamente Miguel bajaba la cremallera de la tanga negra de latex, dejando la tanga blanca al descubierto. La hizo a un lado descubriendo las bolas anales que llevaba adentro de mi ano. Las saco de a una despacio mientras mis gemidos eran retenidos por el pene de Carlos que ya lo tenia hasta la garganta. Miguel me tomó por el velo, pasandole las bolas que llevaba toda la noche y gran parte de la madrugada en mi cola a Carlos quien me las metió en la boca haciendomelas comer y chupar.  Las sacó y las dejo a un lado mientras los tres me hacían chupar los tres penes a la vez. Miguel comenzaba a meter sus dedos en mi ano haciéndome sentir unas leves punzadas de dolor. Después, puso su enorme pene sobre mi cola comenzando a rozar mi ano con el largo de su pene. Saque los tres penes de mi boca y lo voltee a ver pidiéndole con la mirada que me penetrara. 

Su pene comenzó a deslizarse lentamente entre mi ano. Sentía como se abría paso su enorme cabeza, haciéndome gemir largo y fuerte. Los cuatro me hicieron cambiar varias veces de posiciones, probando sus penes tanto en mi boca como en mi ano. Hasta que fue el turno de tener a Óscar abajo, yo haciendome a horcajadas sobre él, Andrés detras mio, y Carlos y Miguel ocupados con mi boca y mis senos. Oscar y Andrés me penetraron al tiempo haciéndome morder el labio al sentir como mi ano llegaba a su límite. Para hacerme callar, Miguel metio su pene en mi boca alternandolo con el de Carlos. Me bombeaban fuerte y sin piedad, hasta que después de unos minutos Oscar se vino en mi ano, llenándome de semen. Después saco su pene, dejando a Andrés ocupado con mi cola mientras Oscar ahora se concentraba en mis senos. Andrés no duró mucho hasta sus cuerpo se tensó, viniendose también en mi ano. Las gotas de sudor brotaban de mi frente y el calor aumentaba en ese cuarto. 

Sentía mi ano lleno de semen y como mi cuerpo quería expulsarlo. Apreté fuerte mi cola mientras Miguel me acomodaba al borde de la cama de lado. Adrede, busque el vestido de novia y lo puse debajo mío, acostándome sobre él. Al ser alta la cama, mi cola quedaba a la altura perfecta para que me pudiera penetrar a su gusto. Pero al estar de lado sentía que mi cola se estrechaba y cuando introdujo su pene sentí como si me estuviera desgarrando. << Sacalo por favor. ¡¡¡Sacalo!!! >>, le rogaba a Miguel entre gemidos que parecían más gritos, pero fue en vano. Carlos me sostuvo las manos cogiéndome del cuello, << Esto te lo mereces por perra. Espero se te desgarre el ano por todo lo que has hecho >>, me dijo mientras bruscamente me tomaba de las manos amarrandomelas con el cinturón de su pantalón. Me tomó del cuello y empujó su pene hasta lo más hondo que pudo de mi garganta. No podía hacer nada, sentía como me comenzaba a ahogar y como mi ano iba botando todo el semen que tenia adentro, terminando de manchar el hermoso vestido blanco de la novia.

Carlos continuó dándome, dejándome respirar por breves lapsos de tiempo. Luego ambos me cambiaron de posición dejando mi cabeza colgando por el borde de la cama boca arriba, cayendose el velo al piso. Carlos se bajó de la cama teniendo a su entera disposición toda mi boca y garganta. Por su parte, Miguel que estaba de rodillas en frente de mi cola, puso mis piernas sobre sus hombros y me volvio a penetrar. Ambos comenzaron a cogerme, sin piedad. Carlos no dejaba de emocionarse al ver como su pene sobresalía por mi garganta con cada embestida y no duro mucho hasta que sacó su pene y se vino en mi cara. El semen escurría por mi cara hasta mi frente donde comenzaba a gotear sobre el velo, manchandolo del rimel que se corría de mis ojos. Carlos cayó rendido a un lado de la cama y no demoró en quedarse dormido. 

<< Solo falto yo >>, me dijo Miguel mientras me arrastraba sobre la cama para no quedar con la cabeza colgando. Abrió mis piernas y dejándome bien abierta me continuó penetrando. Sentía como si me fuera a sacar los ojos. Su pene llegaba tan profundo que no hacía más sino gritar rogandole que se viniera, << Por favor Migue vente ya, me lo estas metiendo muy adentro. Por dios santo ¡¡¡vente!!! >> Le grité mientras yo me corria sobre el corset de la novia. Un gran chorro de mi semen manchaba el abdomen de la prenda, mientras me tomaba del cuello empujando su pene hasta que sus bolas chocaban con mis nalgas. Continuo hasta que la descarga de semen más grande que mi cola a sentido me lleno por dentro. << ¡¡¡Oh por dios, me dejaste repleta!!! >>, gritaba mientras sentía con desespero poder ir al baño. << Se cual es tu cometido. Dejalo salir sobre el vestido >>, me dijo Miguel mientras yo dejaba salir todo el semen sobre el vestido que aun seguía debajo mio. Sentía mis nalgas mojadas casi hasta mi cintura. Miguel me desató y me limpie tanto la cara como la cola con una parte del vestido de novia.

Miguel tambien se recostó exhausto a un lado de la cama quedándose dormido. Y yo estaba por las mismas, pero no quería quedar allí. Me obligué a levantarme y al ver como habia quedado el vestido, la lencería y todo en general, casi hasta me da lastima. Pero el alcohol en mis venas y mi cabeza me hicieron estar satisfecha de mi venganza. Me desvestí y uno a uno, deje cada prenda en su lugar, mirando con asombro cuánto semen había derramado todo estos chicos. No me tome la molestia de bañarme, solo llame un Uber mientras me vestía y salí corriendo de allí. Al caminar sentía como mi cola se resbalaba por aun la cantidad de semen que escurría de mi cola. Llegué a mi casa y me tomé un minuto para descansar en el sofá pero me quede dormida allí, feliz por lograr mi cometido.

Publicación anterior Siguiente Mensaje