Punto de vista de una novata

Punto de vista de una novata
Escrito originalmente por Los de la oficina en Guiacereza.com

Comienzo con presentarme y describirme, porque soy como ese punto negro en el tablero blanco de este proyecto.

Yo soy “J”, tengo 20 años, he tenido un solo novio y soy virgen. Me parece súper raro que yo esté haciendo estas narraciones tan explicitas, pero mis compañeros me pidieron que narrara con pelos, señales y sensaciones lo que viví el día de la integración, por lo cual voy a escribir mi versión de la fiesta.

Ese día, yo llegue muy temprano porque me tocaba arreglar y organizar como en todos los eventos, soy la asistente de la gerente y es mi deber tener todo listo para cuando llegue mi jefa, la señora “D”; la cosa es que justo cuando terminé de comerme uno de los brownies que mandó el señor “A”, llegó el carro de la señora “G” y uno que contrataron para el resto; cuando estacionan los vehículos y comienzan a bajar me doy cuenta que es un desfile de mujeres voluptuosas y vestidos de baño pequeños, no sé por qué decidieron venir así, pero ya ellos venían tomando y se notaba en el ánimo y la gritería; más tarde llegó el señor “A”, con la intención de ponerse al día con el trago; ahí fue donde todo tomo otro color, por lo menos la señora “N” estaba muy tomada, el señor “JO” tenía una paseadera con el trago, la señora “G” iba cada 2 minutos al baño y yo ¿no sabía por qué?.

A la mitad de la fiesta se me dio por alejarme y hacer una video llamada por con mi novio, para mostrarle la decoración que había hecho y que me dijera como hacer la salsa para la carne del asado; aprovechó que yo estaba lejos de mis compañeros y me pidió que calentáramos un poco el momento permitiéndole ver mis pechos; la verdad para mi esas cosas son muy incomodas e incluso en mis dos años de relación mi novio solo me ha visto y tocado los senos, sin embargo yo lo complací al correr mi blusa, dejando ver uno de mis pezones, que él dice son como de señorita. Estaba súper nerviosa; aunque no había nadie en ese lado de la cabaña, tenía la sensación de que pronto pasarían y me descubrirían mostrando los pechos por el celular. Camine hasta el callejón para esconderme y seguir con mi fechoría, cuando me sorprendo con dos figuras a través de un anjeo que “maldejaba” ver unos torpes movimientos de un hombre ebrio y una mujer casi violándolo, no alcanzo a distinguir quien es quien, pero a ella se le ve que lo disfruta. A ella se le ven los senos, no son tan grandes y se ven un poco hinchados, y su trasero que es el segundo contando con el mío que he visto en la vida, no sé porque pero la vista de ese trasero redondo y firme me causo un hormigueo en la piel y automáticamente comencé a frotarme las piernas y no me sentí cómoda con la sensación. Le susurro a mi novio la escena, a lo que él me responde con que le permita ver, con un poco de inseguridad, hago el cambio de cámara para que el vea y yo verlo a él, lo veo por la cámara sentado en su silla del computador algo exaltado por las imágenes que veía, cuando el de repente me dice “mira” y me muestra desde un punto de vista muy sugestivo su pene, nunca lo había visto y me imagino que debe ser hermoso, se veía grande y robusto, sinceramente, así no me llamaba la atención, creo que más me gustaban los movimientos armónicos de ese esbelto cuerpo femenino que se movía al son de su jadeo. De un momento a otro la salida inesperada de “T” de la cabaña me asusto e hizo que me escondiera para no evidenciar que estaba espiando a esos dos haciendo el amor, en fin, mi novio no se había percatado que había quitado la imagen, pues él se estaba masturbando y yo fingía verlo. Me asomé otra vez y vi como un cambio de puesta en escena con las posiciones, dejando ver las varias poses que tenían y lo poco que sabía yo del tema, ese supuesto “ciber sex” quedo atrás cuando vi quienes eran y divisé las figuras más claras, fueran los que fueran, yo estaba tan metida en ese acto como él, era extraño lo que veía, no lograba entender porque para ellos que a plena vista se veían excitados porque a mí no me llamaba la atención, pero no podía despegar mi mirada del cuerpo de ella, era tan armonioso, tan hermoso y brillante por el sudor de su cuerpo que se dejaba ver por la poca luz que entraba en la habitación, así que sin importar apague mi teléfono para que mi pervertido novio creyera que no tenía batería; antes que ellos terminaran, descuidadamente lo deje caer y por segunda vez me asuste, estaba tan nerviosa y mi corazón latía muy rápido por la excitación de saber que estaba haciendo algo indebido; No se dieron cuenta porque él estaba muy borracho y ella estaba muy metida en su cuento, aun así me corrí unos metros más allá, a la altura del baño, para que no me vieran; donde otra tanda de gemidos hicieron que mi piel se colocara como de gallina, a ellos no los pude ver pero por la manera como sonaba me los imaginaba y me pintaba a esa mujer gozando como yo nunca lo había hecho y el hombre sonaba exaltado y cansado dándole igual o más duro que los de la otra habitación. Es muy difícil dejar volar tu imaginación cuando en tu vida solo has visto dos penes y dos vaginas, cosa que me frustro un poco e hizo que regresara a la ventana a ver a los primeros, con tan mala suerte, me encontré con que ya habían terminado y los veo casi desmayados, jadeando en el piso.

Cuando voy de regreso a la piscina, casi al mismo tiempo sale la otra pareja que estaba en el baño en el acto me escondo para que no me vean; eran el señor “A” y la señora “G”, quienes salían con cara de picaros, ebrios y satisfechos, riéndose con complicidad.

No sé cómo se hará todo eso, pero sé que me causa envida y curiosidad, de verdad quiero aprender; quiero estar así de “contenta” como ella y tan pícaro como él. Esas son cosas que dicen llamarse morbo y fetiches a las cuales nunca les presté atención por verlas de mala forma.

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