Primera Experiencia

Primera Experiencia
Escrito originalmente por tom205 en Guiacereza.com

Desde hace algún tiempo, no recuerdo en qué momento, comenzó mi interés y mi atracción sexual por las chicas trans. Su apariencia femenina, su forma de vestir y lo delicadas que se ven, me empezó a generar mucho interés.

Así es que empecé a ver porno trans y a masturbarme imaginándome que yo era el protagonista de esas escenas. Después de un tiempo comencé a buscar contactos eróticos en una página muy conocida, en dónde podría encontrar chicas trans de mi ciudad. Pasé muchas horas mirando los anuncios, deleitando la vista y el morbo, pero no me animaba a llamar a nadie. Luego de unos meses encontré el anuncio de una chica muy hermosa que me dejó realmente impactado y con unos grandes deseos de conocerla.

Fue así como me decidí a llamarla, pero para mí infortunio recién acababa de viajar a otra ciudad. Pasaron varios meses en los que me seguía rondando en la cabeza la idea de tener mi primer encuentro, pero no lograba encontrar a alguien que me motivara. Hasta que un día, me levanté en la mañana, revisé los anuncios y para mi sorpresa vi que aquella chica estaba de vuelta en la ciudad. Esta vez no se me escaparía, de manera que decidí contactarla de una vez, y acordamos nuestro encuentro para las 4 de la tarde.

Llegada la hora, la llamé para que me diera su dirección pero no me contestaba. Pensé que el encuentro se frustraría nuevamente. Sin embargo, volví a insistir hasta que por fin a las 6 de la tarde pude comunicarme con ella y me dio sus datos. Salí en ese momento con mucha ansiedad y algo de nervios.

Llegué al lugar, me anunciaron y me dijeron que siguiera a la habitación 301. Subí las escaleras y cuando estuve en frente de la habitación vi que la puerta estaba entreabierta. Me anuncié y abrí la puerta. Allí me esperaba una chica muy hermosa, alta, de cabello muy largo, liso, senos pequeños y cola redondita, estaba vestida con lencería roja, brasier, panty hilo y ligueros, que resaltaban su sensual figura. Una vez allí me saluda con una voz muy delicada y me dice: “Papi ¿qué quieres hacer?”. En ese momento la verdad no sabía ni que hacer. Así que para romper el hielo ella me da un beso en la boca muy delicioso y apasionado, de los besos más ricos que me han dado. Yo comencé a abrazarla y a acariciar su espalda bajando mis manos hasta su colita, la cual apreté delicadamente pero con firmeza. Luego de un rato ella empieza a tocar mis partes íntimas por encima del pantalón. En ese momento le quito el brasier y empiezo acariciar sus senos y a chupar sus pezones, lo cual le produjo mucha excitación y la hizo gemir de gusto. Me quité la camisa y ella me ayudó a quitar el pantalón y el bóxer, dejando ver mi estado de excitación a simple vista. Ella comienza a acariciar mi pene y mis testículos, moviendo suavemente sus manos, al cabo de un rato comienza a hacerme sexo oral de una manera muy excitante, succionando mi pene y pasando su lengua por todos lados, metiéndoselo todo a la boca de arriba abajo, en movimientos rítmicos muy  placenteros. Mientras tanto, mis manos juegan con su cabello y acarician todo lo que pueden.

Luego de un rato me pide que le haga sexo oral a ella. Sin dudarlo me acerco a su pene y lo paso por mi cara, lo acaricio suave y lentamente. Comienzo a lamer la puntica y a rodearlo con mis labios, como dándole pequeños besitos. Luego lo voy metiendo más adentro y empiezo a sentir como va creciendo dentro de mi boca. Intento hacer lo que ella me hacía, lamiéndolo por todos lados, succionándolo, pasándolo por mis mejillas y disfrutándolo como si fuera un caramelo. Entonces ella me toma de la cabeza y empieza a mover su cadera hacia adelante y hacia atrás follándome la boca, dejándolo metido al fondo por algunos segundos.

Al cabo de un rato, los dos nos acomodamos de frente, de rodillas sobre la cama, y comenzamos a masturbarnos mutuamente, mientras tanto con la otra mano nos acariciábamos. Nos besamos en la boca, en el cuello, en los hombros, sintiendo una conexión muy especial, poco a poco fuimos aumentando el ritmo de nuestras manos, hasta que los dos eyaculamos a chorros, sintiendo un gran orgasmo.

Nos abrazamos por un momento, nos duchamos, hablamos un rato y nos despedimos con un beso.

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