Otra vez Luz Marina

Otra vez Luz Marina
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

No fue fácil para mi, un adolescente de 18 años sin experiencia sexual, conciliar el sueño esa noche luego de la tremenda excitación con la que quedé después del primer encuentro con Luz Marina. Solo para bajar la tremenda erección con que siguió mi pobre verga fueron necesarios dos pajazos mas y una ducha fría. Así finalmente logré dormir algo antes de madrugar al día siguiente para la universidad.

En cuanto a mi estado de ánimo, como dicen en la Costa la chica me dejó literalmente encoñado. Lo peor era que ella seguía actuando como si allí no hubiera pasado nada y no se dignaba ni cruzar una mirada conmigo.

Aunque no me considero lento de entendimiento, tardé un poco, pero finalmente comprendí que, dada la situación de ambos en mi casa, así era como tenían que ser las cosas. Ella era la mucama y yo el hijo mayor de la familia. Cualquier asomo de sospecha, significaba la pérdida de su trabajo y quizá también el de su madre.

Dos o tres semanas después, cuando ya posiblemente me vio mas tranquilo, una noche se metió en mi cuarto cuando ya estaba yo en pijama en la cama. Le abrí un campito a mi lado y después de un buen beso me dijo que quería contarme algo, resulta que antes de venirse para Medellín tuvo un novio en su pueblo del que su mamá no sabía nada porque era un hombre mayor y casado. Se veían al escondido donde una prima que fue donde lo conoció y quien les alcahueteaba los encuentros. Siempre que se encontraban tenía sexo con él y fue así como aprendió muchas cosas.

Me preguntó que yo que opinaba y le pregunté que si aún se veían y me aseguró que no. Pero me dijo que ella era muy arrecha y que extrañaba un hombre que la calmara y que yo le gustaba mucho. Yo le dije que tenía mucho que aprender... Me abrazó y me dio un beso. Bajó la mano para acariciarme y se dio cuenta de que con su sola proximidad tenía ya la verga a mil. Acto seguido me la sacó del pantalón y procedió a darme la mejor mamada de que tengo recuerdo. No fue muy larga, porque en unos minutos sentí que me venía... ella lo vio en mi cara y aceleró el ritmo y me chupó el miembro con delicadeza hasta que salió la última gota... se la tragó toda... se pasó la lengua por los labios y me dijo que estaba mejor que la del otro día... me hizo un guiño y me dijo que esta vez no iba a manchar el pantalón...

Me dio un intenso beso antes de irse... su boca tenía un sabor diferente... supongo que sabía a mi... fue extraño, aunque no desagradable... pero me dejó estremecido...

Me tiro un beso desde la puerta  y me dijo, tuviste tu segunda lección. Y tan rápido como había llegado, se marchó... esta vez no tardé en dormirme.

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