NOCHE DE RUMBA SWINGER Y TRÍO HMH EN MOTEL

NOCHE DE RUMBA SWINGER Y TRÍO HMH EN MOTEL
Escrito originalmente por dayanha-y-leon en Guiacereza.com

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Leo, Dayanha y Alejo

En la misma semana que estuvimos relajándonos en un club swinger, en un mañanero en su turco y sauna; también invitamos a uno de nuestros mejores cómplices a un rico mañanero a nuestra casa, para que mi caliente esposa se lo comiera solo a él en nuestra cama. Pero, aprovechando un pequeño tiempo de vacaciones, quisimos iniciar el año con más locuras y fue así como invitamos al otro buen cómplice nuestro, a una noche de rumba en el mismo bar a donde habíamos ido hacía 2 días.

Sin dudarlo Alejo, dijo que quería ir con nosotros a conocer ese lugar del que ya le habíamos hablado un poco antes. Cuadramos y aquel viernes en la noche, bien temprano nos encontramos cerca al lugar. Eran cerca de las 8 PM, nos metimos a una cafetería a comer algo, sabíamos que la noche era joven y que nos esperaba una gran velada.

Llegamos al bar swinger y Alejo, parecía nervioso, Dayanha y yo estábamos habituados ya. Lo primero que hicimos fue darle un paseo a nuestro amigo por el lugar, le mostramos primero los lockers, luego el cuarto de masajes, los baños, las habitaciones, las dos salas de sauna, el turco que es el que más nos gusta, el bar, la pista de baile y el jacuzzi.

Una vez que habíamos guardado nuestras chaquetas y otras cosas en los lokers, salimos de ahí a la pista de baile. Yo les dije que iba al baño y cuando salí Alejo y Dayanha, se estaban besando. Luego subimos, nos sentamos y pedimos unas cervezas, vimos que habían llegado algunas parejas y singles.

El lugar estaba llenándose a cada rato, ponían buena música y nosotros estábamos en plan rumba, por cuenta de Dayanha, quien insistió varias veces en que no nos fuéramos a cambiar, mientras que yo quería quitarme la ropa y estar en las zonas húmedas y el sauna. Sin embargo, seguimos ahí en nuestra mesa tomando cervezas. Alejo, coqueteaba de a poco con Dayanha, que iba con un vestido muy ceñido al cuerpo y al estar sentada era inevitable verle sus piernotas. Él no se resistía a besarla de vez en cuando, le tocaba la cola, acariciaba sus piernas y metía la mano debajo del vestido para tocarle su rica vagina

Eran momentos de morbo y que producían en mí esos celos propios de este juego. A pesar de ser un lugar swinger es muy excitante que te vean ahí con tu esposa y que en cierto momento el amigo que está con ustedes la manosee y la bese. Eso me hacía sentir bien cornudo. Cuando bailamos con Dayanha, aprovechamos para pegarnos mucho y delante de todos le agarraba bien fuerte su fantástica cola; después ella bailaba con Alejo.

Yo seguía diciéndoles que nos fuéramos a cambiar y ellos no querían. Cuando el administrador del lugar dijo, “a la primera pareja que se desnude totalmente en el centro del bar, le regalo una media de aguardiente” se me ocurrió hacer una buena locura, esa locura; sería la primera vez que nos exhibiríamos tanto jajaja… El animador seguía invitando a las parejas a hacerlo y ninguna salió.

Me decidí y halé a Dayanha, conmigo, empecé a quitarle el vestido, entonces el animador dijo que debíamos estar en la mitad de la pista. Alejo, no lo podía creer jajaja. Dayanha, tampoco, pero, está igual de loca que yo y salimos. Al ritmo de la música que colocó el DJ empezamos a desvestirnos, ella ya tenía su vestido afuera, su rica cola se veía genial con esa bella tanga brasilera negra, solo le quedaba su brasier.

Ella me ayudó a quitar el buso, me desabrochó el pantalón y la gente hacía bulla. Yo estaba solo en bóxer y corrí hacia la barra y le pedí al animador que me pasara el micrófono para promocionar nuestro nombre en twitter (Había que hacerlo jejeje) Seguíamos lo que el animador nos decía, le quité el brasier a Dayanha, luego con la boca y al ritmo de la música le quité su tanga que olía delicioso. Ella me quitó las medias y también con la boca me bajó el bóxer, no sin antes darme una pequeña chupadita.

Fue muy loco y chévere, nos ganamos una media de aguardiente haciendo tremendo show. Alejo, nos decía que no lo podía creer y nos reíamos. Ya sin ropa nos fuimos a guardarla en los lockers y a ponernos la toalla para disfrutar de las instalaciones. Volvimos a subir y a seguir la rumba, pero, casi desnudos, tomamos y bailamos mucho más. Observamos los shows de sexo del lugar, varios singles interactuaban con las llamadas anfitrionas en el centro del bar.

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Alejo, le hace un masaje a Dayanha.

Luego nos metimos al baño turco que estaba muy caliente y nos tocó salir muy rápido de allí. Nos fuimos a relajar un buen rato en el sauna que estaba delicioso. Un tiempo después nos fuimos al jacuzzi, pero, en realidad no duramos mucho allí porque estaba un tanto frío, por lo cual volvimos al turco y sudamos bien rico. Cuando bajamos al sauna de nuevo estaba lleno y entonces pasamos a la sala de masajes y Alejo, le hizo un masaje a Dayanha.

Las habitaciones del lugar estaban llenas de gente teniendo sexo. Subimos tomamos otros tragos y queríamos hacer algo rico, bajamos de nuevo a la sala de masajes y Dayanha, se sentó en un de los pubs acolchados, entonces yo me abrí la toalla y la puse a chupar, Alejo, observó un momento, entonces mi hotwife estiró su mano derecha y por debajo de la toalla de nuestro amigo le cogió sus pelotas y se las acariciaba, él se acercó y la pusimos a jugar como le gusta, con dos vergas en sus manos, paramos solo para tomar una foto y fue muy cómico porque ella preguntó “¿Ya tomaste la foto?” quería seguir ahí chupando, lo hacía muy rico, no quería interrupciones.

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Dayanha, con los penes de Alejo y Leo.

Mientras algunos singles miraban cerca de nosotros y otros desde la puerta, otra pareja en otro de los pubs hacia lo mismo que nosotros. Tomé a mi esposa y le empecé a hacer un rico oral en cuatro, le lamía todo desde su rico culo hasta su vagina bien húmeda, mientras ella se la seguía chupando a Alejo. Ella me dijo que quería cabalgar y me acosté sobre esas sillas, ella se montó y a la vista de los que estaban ahí empezó a gemir y a gritar de placer. Se vino mucho sobre mí, yo le agarraba fuerte las tetas como le gusta, apretándole los pezones, mientras tanto Alejo, le pegaba una palmada. Ella cabalgó un buen rato y se vino otra vez, mojando todo como siempre. Yo le dije a Alejo, que se subiera para que quedara a la altura para que ella se lo chupara mientras me montaba.

Alejo, decía que esa siempre había sido una de sus fantasías, vernos tener sexo y ver como Dayanha, tenía esos squirtings sobre mí y que le había fascinado. Luego ella se bajó y Alejo, se puso un preservativo, la tomó así acostada y se la folló hasta venirse. Yo estaba ahí de pie viendo como se besaban mientras lo hacían, al lado mío había otro hombre que se masturbaba viendo la escena.

Después de ese rico momento seguimos la rumba arriba en la pista hasta cerca de las 3AM cuando ya nos empezaron a despedir del bar. No quedaba de otra, teníamos que salir de ahí y buscar un taxi para ir a nuestra casa. Cuando ya habíamos doblado la esquina de la cuadra del bar, íbamos hablando por la calle, cuando Dayanha, de manera cómica dijo “Tengo mucha calocha” jajaja nos reímos y no sé como salió la idea de preguntar en un motel. Pensamos que era mejor gastarnos lo del taxi en un motel y terminar bien rico el encuentro.

Volvimos a la cuadra del bar porque pensé que el motel del lado nos dejaría quedar, le pedimos a Alejo, que fuera a preguntar, y en tres lugares le dijeron que no aceptaban el trío. Pero, ahí en otro nos dijeron que sí. Entramos y comenzó otro fantástico momento de locura. Alejo y Dayanha, se metieron debajo de las cobijas porque hacía mucho frío, yo me quitaba la ropa.

La calentura era tanta que ellos empezaron a besarse y a quitarse la ropa de una vez; fue muy rico cuando Alejo, se puso a hacerle sexo oral a mi esposa de una manera desenfrenada, le lamía todo con mucho gusto. Entre los dos la empezamos a manosear, a darle lengua, ella nos cogía nuestros penes y los chupaba. Dayanha, me dijo que le diera en cuatro y gemía muy fuerte, yo le dije a Alejo, que la pusiera a chupar para que se callara. Comenzamos un rico juego erótico como nunca antes lo habíamos hecho, estábamos tomados y calientes.

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Alejo, le hace sexo oral a Dayanha.

Mientras yo se lo metía en cuatro ella gemía bastante fuerte, entonces la tome por el cuello y le decía “Cállate perra, métete esa verga a la boca para que no grites tanto” y Alejo, sentado la “obligaba” a mamársela, la tomaba fuerte de arriba de la cabeza y la sostenía contra su verga dura, hasta que ella se atragantaba. Alejo, le decía “trágatela toda por perra, así es que te gusta perra?”

Después de ese buen momento como de costumbre y su posición favorita mi esposa se montó sobre mí, y empezó a cabalgar, se mojaba delicioso, yo le dije a Alejo, “castígala por perra” y él le daba unas nalgadas realmente duro. Eso la encendió mucho a mi Dayanha, cabalgaba con más furia y exclamaba “Qué rico, pégame más Alejo”. Él solo le pegaba más duro y yo le apretaba las tetas, la tomé del cuello y mientras le decía “Te gusta así perra, te gusta ser bien puta?” le pegué varias cachetadas en su mejilla izquierda y al mismo tiempo Alejo, le daba más nalgadas en su buen culo. Dayanha, de lo arrecha que estaba solo decía “Qué rico, que puta arrechera, me encanta ser su puta. Alejo, pégame por perra”.

Con tanta excitación del momento la cogimos entre los dos con Alejo. Ella seguía arriba mío y Alejo, la penetró también por la vagina al mismo tiempo. Mientras yo levantaba la pelvis para que mi verga no se saliera y le agarraba las tetas, nuestro cómplice le pegaba varias clavadas bien rico. Mi esposa me decía llena de placer “Este man me lo está haciendo muy rico” apretaba los dientes pedía más y más.

Cuando se los sacamos nuestra rica puta se montó sobre su corneador y culeando un rato lo hizo llegar. Ya era bien de madrugada y hacía sueño, sin embargo, la cogí boca abajo y la clave hasta venirme. Nos limpiamos y después en cucharita volví y la cogí rico. Al fin nos dormimos. Al otro día al amanecer nuestro amigo se fue para su casa y nosotros para la nuestra. Así había terminado nuestra noche de rumba swinger y trío en motel. Esa noche nos dedicamos a disfrutar, por eso tomamos muy pocas fotos y ningún vídeo hicimos del encuentro. Todo quedó para nuestro recuerdo y este breve relato de lo sucedido.

Fue sin lugar a dudas una noche de rumba y locura total. Al otro día con Dayanha, comentábamos recordando ese trío tan loco en el motel, que había sido algo muy rico como la cogimos bien duro, fue muy excitante; a ella le gustó mucho como le pegábamos y la obligábamos a mamar. Tirar entre nosotros después de eso es mágico.

 

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