Mi vida sexual a un nuevo nivel

Mi vida sexual a un nuevo nivel
Escrito originalmente por Los de la oficina en Guiacereza.com

Soy “D” y mi papel en esta oficina es el de la GERENTE, en otras palabas la JEFA, inventé esta integración para fortalecer las relaciones en la oficina y crear un mejor ambiente laboral, lo que no me esperaba era redescubrirme a mí misma y comenzar a ver mi sexualidad de una forma diferente.

El día de la integración todos estábamos muy emocionados, tomando cerveza, jugando en la piscina, podía ver a “JO” y a “N” la pareja de la oficina muy contentos jugando a uno en la mesa con “Y” y “J”; “P” estaba tomando sol con ese diminuto traje de baño, por el sentí que debía hablar con ella seriamente, pues era demasiado indecente para una integración, “A” estaba en la piscina jugando a la pelota con “T” quien tampoco sé en qué estaba pensando cuando se decidió por ese vestido de baño; “G” estaba tomando cerveza viendo jugar “UNO” y como JEFA, yo estaba apreciando este maravilloso momento, mientras comía un asado que preparamos nosotros mismos.

Ya transcurrían varias horas en la integración y con el ir y venir de las cervezas y el tequila, termine en la piscina con “Y”, “J” y “N”, estábamos hablando y jugando mientras “A” estaba hablando un poco coqueto con “P” y “T” estaba en el asador con “JO”

Hasta ese momento todo era normal y de verdad, no sé cómo o en qué momento todo se descontrolo y a pesar de estar tan tomada aún tengo recuerdos de como en un abrir y cerrar de ojos pasamos de la integración a una película porno y aquí va más o menos lo que paso.

En el área de la piscina solo quedábamos; “N” que de la borrachera se había quedado dormida en el sofá, “J” estaba hablando por teléfono al otro lado de la cabaña y solo estábamos “Y” y yo en la piscina.

Yo siempre he sentido cierta atracción por “Y”, él es mi preferido en la oficina, tan inteligente, siempre tiene una respuesta para todo, y es muy carismático. No sé si eran los tragos o el hecho de que ya no veía claramente, pero cuando “Y” se me acerco lo vi diferente, lo vi más guapo, varonil; no sé cómo llego el tema, pero estábamos hablando de sexo y como nos tenemos mucha confianza le confesé que yo no era muy amante al sexo, que mis experiencias no habían sido muy favorecedoras y que como tal ya había dejado por terminado todo lo referente al sexo en mi vida. Él me discutía; que como podía decirle eso, que por ser una mujer joven de apenas tengo 37 años estoy en la flor de la vida sexual. Mientras estábamos dentro de la piscina, sus miradas me hacían sentir como si el agua estuviera hirviendo y comencé a sentir mucho calor, hormigueo en la piel y pensé que era el resultado del alcohol en la sangre.

Con la sorpresa de su mano en mi glúteo, él me dice que puede enseñarme nuevas formas para hacerme sentir más mujer, más sexual y que lo dejara mostrar de lo que es capaz y convertirme en una mujer ardiente; me insinuó que en mi había una bomba activada y que la quería hacer explotar, sin darme oportunidad para responderle, termino su discurso con un fuerte y dominante beso, que sentí como una corriente por todas mis venas y terminaba entre mis muslos, o donde su mano tocaba; a medida que se prolongaba el beso, el fortalecía el apretón en mi glúteo izquierdo, cuando intente apartarme, me miro a los ojos diciéndome con un tono de voz fuerte y dominante, “QUIETA” como si yo fuese una bestia a la que tratan de amansar; solo pude quedarme ahí y besarlo, como si sus órdenes incrementaran lo rico que se sentía; se puso frente mío y frotando su pene erecto contra mi vagina, hacia arriba y hacia abajo fuerte como queriendo desgastar mi vestido de baño y su bermuda me dio a entender que él también estaba disfrutando, luego me dijo en tono de orden: “sube tus piernas y envuélvelas alrededor de mis caderas”, yo sin pensarlo dos veces le obedecí; sentí más su pene, era más preciso donde se rozaba, más embriagador. Sin importar que sentía temor porque “N” se despertara o que “J” regresara a la piscina; la idea de lo que “Y” estaba por hacerme no me permitió pensarlo demasiado.

Sin darme cuenta su mano comenzó a rozar las cercanías de mi vagina, mi corazón latía a mil, mi respiración se hacía cada vez más fuerte y el placer aumentaba al punto que el agua parecía burbujear alrededor de mí. el me llevo al lado más llano de la piscina para poder tocar mi piel sin la sensación del agua, no me importaba nada yo solo quería seguir sintiendo sus dedos moverse alrededor de mi clítoris; lo pellizco suave primero y luego sin aviso más duro, era como si quisiera pasar a cada dedo por mi clítoris, fue doloroso pero al mismo tiempo excitante, yo jadeaba y me temblaban los brazos; el me mordía en el cuello, el hombro hasta que bajo a mis senos y los mordió también tan fuerte, no sabía que el dolor podría causarme tanto placer. Yo estaba llegando a la cúspide y el todavía no me había ni penetrado con los dedos, estaba desesperada por una liberación, tanto que cuando metió uno de sus dedos, no me imaginaba como podía controlar eso, como aguantar las ganas de llegarme, juro que lo intente, pero el sentir morder mi seno y su dedo moviéndose dentro de mí no lo puede aguantar y exploto como unas ganas de orinarme y un orgasmo que nunca he tenido.

Nunca pensé que “Y” fuera este tipo de hombre, claro que nunca lo vi cono ojos de mujer, es completamente excitante, “Y” me levanta al bordillo de la piscina y aún con estragos del orgasmo, le permito sin mucho pensarlo. La posición en la que me deja es extendida sobre el piso con las piernas abiertas, expuesta a él, como en esas sillas de motel que solo hasta ahora entiendo cómo se usan. No se si debería de sentir vergüenza, él es mi empleado y yo su jefa; nunca he intimado con un empleado, pero no puedo dejar de pensar en todo lo que él me ha hecho sentir y en lo mucho que quiero que lo siga haciendo.

El primer golpetazo de su lengua en mí, me deja en shock, es la primera vez que alguien llega con su lengua a mi zona intima, el calor que emane esa lengua es latente y no quiero que se detenga, con sus dedos separa mis labios y mete su lengua lo más profundo que puede, al mismo tiempo estimula mi clítoris con su pulgar; estoy tan ardiente otra vez y son tantas sensaciones nuevas para las que no estaba preparada y “Y” no para de decir: “Que rico, nunca había probado un dulce como el que tienes entre las piernas… me encanta tu sabor”.

Entre lamidas, mordiscos, haladas de clítoris estoy al punto de volverme loca, se nubla mi visión y me tambaleo en el piso; “Y” me ordena que me frote los senos cuando me dice: “tócate los senos quiero ver cómo te tocas”. Me toco, pellizco mi pezón fuerte porque me acabo de dar cuenta que me gusta mucho ese pequeño dolor, los halo y subo al mismo tiempo que intento pasarle mi lengua, mientras él está dedicado a comerme allá abajo, hasta llegar a un nuevo nivel de mi excitación. “Y” inserta otra vez su dedo, como prueba de qué tan estrecha estoy y mientras mete el segundo no deja de chuparme el clítoris. Cuando pienso que no cabe más nada allí, me sorprende y mete el tercero; ¡Oh! Que dedos, son mágicos, no sé por dónde se mueven o como tocan en el lugar justo y sumado a un apretón de sus dientes en mi clítoris, alcanzo mi otro orgasmo apretando sus dedos dentro de mí, pellizco mis senos más fuerte y él prolonga el orgasmo lamiendo y tocándome cada vez más fuerte.

Cuando por fin logro calmarme, lo miro y está sonriendo; tiene una cara de satisfecho, de felicidad e intento levantarme para hacerle lo mismo, no me parece justo que yo me haya llegado de esa manera y el todavía este así de erecto; sin decirle nada, el me detiene y me dice que no hay mayor satisfacción para el que hacerme llegar y que para la próxima me augura que será mejor.

De esa manera se sale de la piscina y me deja allí, tan satisfecha como aturdida y aun más confundida por el “renacimiento” de mi vida sexual.

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