Mi último encuentro con Rosana.

Mi último encuentro con Rosana.
Escrito originalmente por valitelo en Guiacereza.com

Mis posteriores encuentros con Rosana.

Relato verdadero, con nombres cambiados.

Como les conté en mi relato anterior, con gran pesar, Rosana se retiró como empleada del servicio de la casa para casarse e irse a vivir en casa de su madre.

Sin embargo, sus buenas relaciones con toda mi familia continuaron intactas y con mi persona, mucho más. No parecía que debido a su matrimonio se fueran a diluir esos profundos sentimientos de amistad tan íntimamente compartidos entre ella y yo. Rosana todavía sentía hacia mí, un cariño bien especial y tal vez, un segundo amor insatisfecho pero lleno de sentimientos sexuales un poco reprimidos.

Los días sábado, como ocurría todos los fines de semana, después de almorzar Rosana siempre iba a saludarnos. Era una persona a quien nunca olvidaré jamás.

Ese sábado mientras mis padres hacían la siesta yo estaba en mi cuarto situado en un lugar retirado de nuestra casa, lugar en el que yo tenía mis libros mi escritorio y una hamaca. Siempre Rosana iba a saludarme antes de visitar a mis padres, cuando se despertaran de su siesta. Sentí que venía pues con su caminado, movía las piedras del camino a mi habitación. Cuando sentí las palabras, "Iván, por aquí estoy". Entonces muy rápidamente salí a la puerta para saludarla y nos dimos un beso muy largo.

"Seguí Rosana, entra y me haces la visita mientras mis padres se despiertan" le dije mientras ella entró a la alcoba y se sentó en un pequeño banco, mientras me decía: "Iván, debo irme antes de que tus padres se levanten o de lo contrario, pueden sospechar que algo existe entre los dos".

Luego le dije: "¡Rosana, me haces mucha falta!". A lo que ella me respondió: "Por eso vengo, Ivancito para darte un poco de placer" y entonces ella se fue levantando su bata para dejarme apreciar la belleza de sus muslos y sus blancos calzones. Ya mi pasión se estaba manifestando con la erección de mi pene, cosa que inmediatamente lo notó Rosana. Ella con su brazo, me tomó por la espalda y me acercó a su vientre desabotonándome el pantalón para explorar el interior de mis calzoncillos hasta encontrar mi pene erecto, sacarlo y comenzar a masturbarlo, cosa que no hacía ella en nuestros encuentros anteriores. Me hubiera gustado que me hiciera una felación pero ello no estaba bien visto en ese entonces y yo nunca se lo propuse.

Yo mientras tanto, no dejaba de deleitarme mirando sus muslos y sus calzones; Rosana seguía su acción frenética hasta hacerme sentir los inicios de mi eyaculación. "Rosana, voy a eyacular encima de ti" le dije, mientras ella dirigía mi cañón hacia sus calzones los cuales eran inundados con unos potentes chorros de semen. Yo le dije: " Ahora que vas a hacer con estos calzones llenos de semen" y ella me respondió: "No te preocupes que yo traje aquí en mi bolso otros calzones de repuesto, mientras tú lavas los míos y me los guardas para la próxima vez que yo vuelva de nuevo".

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