(Mi suegro y su pequeña )

(Mi suegro y su pequeña )
Escrito originalmente por Bucaro0321 en Guiacereza.com

Muy buenas noches, a continuación relataré historias que me han compartido mis antiguas parejas, y una que otra actual.

Esto sucedió cuando "Daniela" una nena que a su corta edad en la adolescencia tuvo un pequeño "acoso" por parte de su suegro en ese tiempo.

Cuando yo tenía 16 años mi cuerpo en pleno desarrollo, senos pequeños buen trasero y un novio cual yo quería mucho, era la primera pareja con la que yo me fui a vivir.

Vivíamos en la casa en la cual residía su padre, esas casas antiguas de Pamplona (norte de santander,) teníamos una relación perfecta por así decirlo, el trabajaba como ayudante de construcción, en aquel entonces el tenia 19 años. Su padre ya rondaba cerca de los 60 años, un señor malhumorado ya que era conductor de bus y viajaba entre poblaciones cercanas, callado, bebía mucho, era muy tosco y machista.

Todo comenzó una mañana en la que yo me encontraba en casa, lavando la ropa de mi marido por así decirlo, me encontraba en el lavadero cuando sentí llegar alguien a la sala, salí con la emoción de que era mi novio, pero cuál fue mi sorpresa al encontrar mi suegro ingresando un poco tomado, el es de muy poco hablar le pregunté que si podía ayudarle en algo a lo que me contestó que si tenía algo preparado de almuerzo, yo le dije que por el momento no, pero le iba azar algo de carne para que calmara su borrachera, entonces me dijo que la preparara pero antes le alcanzará una botella de Guaro (aguardiente)  que se encontraba en su habitación, con mi mejor actitud se lo alcance, al acercarme pudo notar mi figura un poco empapada, tenía un top que resaltaba mis pequeños pezones y un short en jean no muy corto ni muy largo.

- gracias Daniela, perdón por la molestia, el bus se varo y lo dejé en el taller, ¿Mi hijo donde está?

- Jairo salió temprano para la obra.

-  ¿ quieres tomar algo conmigo?

- no don Jorge, estoy lavando la ropa a Jairo, pero antes le pondré azar su carne.

- no te preocupes, ven tomate algo para no sentirme solo.

- tranquilo don Jorge, yo me cambio y ya lo acompaño.

- ven daniela, quédate así, por mí no hay problema, además me gusta cómo estás vestida.

Con esas palabras me incomode un poco, pero no ví el problema en quedarme así, igual don Jorge nunca se había propasado conmigo.

- ¿Cómo estás con mi hijo?

- bien don Jorge, Jairo es de muy poco tomar, y está muy pendiente de mi.

- sabes, hace 3 días los oí estar, escuchaba como Jairo te calentaba y te pedía abrir las piernas...

En ese momento no sabía dónde meterme, mi suegro nos había escuchado, la pena que recorría mi cuerpo era infinita, podía sentir el calor en mi rostro.

- don Jorge, que pena con usted, no pensamos en molestarlo, creíamos que nadie nos podría oir..De verdad disculpe.

- no Daniela, no es eso, acá el problema es que mi hijo lo escuché llegar, pero jamás escuché que llegarás, ¿Sabes que es eso?

- don Jorge, me encanta saber que Jairo me consiente y me haga feliz, no puedo pedir más.

- jajaja no sé si sea por los tragos pero creo que eres una pendeja. Cómo vas a conocer el placer si nunca lo has tenido.

Me levanté y le dije a don Jorge que terminaría de lavar, para aprovechar el sol de la mañana, estando refregando la ropa de Jairo sentí un golpe en mi espalda, algo que se me había recostado en la espalda, al voltear mire que era don Jorge que me había tomado por la cintura, sentía como me llevaba hacia el, podía sentir su cuerpo en toda mi espalda, yo trataba de quitarmelo de encima pero mis fuerzas de nada servía.

- don Jorge ya basta por favor, suelteme y no diré nada, pero ya suelteme.

Le decía en un tono suave ya que no queria formar un problema, don Jorge fue el único que nos brindó la mano sin darnos Lora por irnos a vivir con Jairo a mi corta edad.

El me recostaba contra el lavadero, sintiendo su pecho en mi espalda, yo como podía me sostenía apoyando mis brazos contra el lavadero, sus manos muy torpemente acariciaban mi vientre, mis senos por encima de mi top, acariciaba mi vagina encima del short, me besaba el cuello y con su barbilla a medio afeitar aruñaba mi cuello bruscamente, 

- ya don Jorge, le prepararé su carne, por favor suelteme..

- ni lo pienses putica, estás muy rica, quiero comerme esa Cuquita y sé que es tan blanca como tus tetas.

¿Putica? Esto ya me atemorizaba un poco más, quería detenerlo pero no lo quería enfurecer, no quería que nos corriera de su casa, no teníamos a donde más ir a vivir. Sus manos, sus dedos ya callosos encontraron mis pezones, mi top ya lo había recogido hasta el cuello, mi short ya con todos los botones sueltos habían dejado sin defensa mi vagina, su mano de dedos gruesos acariciaban mi vagina, podía sentir lo húmeda que me encontraba, sentía como mi vagina se dilataba a esos bruscos dedos, estaba perdiendo mi poca cordura pero tenía bien claro que no se lo iba a demostrar, su hijo me encantaba y por nada del mundo permitiría que nos separaran. De un momento a otro me giro quedando de frente, me tomo del cabello echando mi cabeza un poco hacia atrás, me besaba a lo cual yo no respondía pero tampoco me negaba, simplemente no abría la boca, sus labios, su barbilla la sentía por todo mi rostro, una mano acariciaba mi seno y lo apretaba como si quisiera sacar jugo de el, luego me la metía en mi vagina, yo separaba un poco las piernas sin que él lo notara para no demostrar que me tenía sometida a tan rico placer, sus dedos jugaban con mis labios y paredes vaginales, me besaba , me lamía mis senos, volvía y me besaba, en ocasiones me escupia el rostro y me lamía el rostro, no aguantaba más, y muy lentamente fui acercando mi mano hacias su pene, aquel pene aún encerrado entre ese Pantalon de paño sucio de grasa, trataba de tomarlo bien pero no encontraba la manera de dar la posición del pene, 

- eso es perrita, cogeme la verga, con confianza que mi hijo no sabrá nada.

Sus palabras retumbaban en mi mente, baje su cremallera y metí mi mano como pude, senti el calor y sus pelos de ese pene, podía sentir que era muy grueso, lo acariciaba como podía cuando de repente el de un solo golpe me bajo en short, me tomo de la cintura y me sentó en el lavadero, bajo sus pantalones y yo no soltaba su pene, podía ver que no era muy grande pero si bastante gruesa, pude observar lo rojo de su cabeza que me tenía caliente, emanaba un pequeño olor a orina pero no me importaba, lo seguía estimulando para que no bajará su erección, el se metió bruscamente entre mis piernas y sentía como su pene acariciaba ni vulva, que placer, que rico, el hacia el movimiento de tratar de meterlo pero yo no lo dejaba, lo seguía masturbando hasta que no pude más y lo dejé en toda la entrada de su bien ganado premio, me penetró en un solo movimiento, se movía duro, me decía suave al oído.

-ay que puta más rica, puedo sentir lo mojada y arrecha que estás perra, su cuca tiene chuoadera como las gatas, puedo sentirla como palpita, ¿Te gusta puta? 

Yo no decía nada, solo me abrace a su cuello, y mi cabeza se recostó en su hombro,  el no paraba de moverse y tenía razón, no podía controlar mi vagina, ella se contraia en cada embestida me tenía en sus manos pero nunca respondí a sus preguntas no le di el placer de demostrarle que me dominaba, cuando de repente sentí su semen recorrer toda mi vagina, sentía que no terminaba en cada movimiento me llevaba hacia el para que no perdiera ni una sola gota, yo solo callaba y lo iba dejando de abrazar, el pene salió muy lentamente perdiendo su erección y yo me iba soltando más y más, termino de venirse, se separó de mi, agachó la cabeza, saco 50,000 pesos y me dijo

-toma, para lo que te quieras comprar.

Se subió los pantalones y se marchó... Fin

Cómo les digo, este relato es 100% real, no omito nada que ella me contará antes de coger, esa fue la primera cogida que le metió. No sé pueden imaginar cómo me puso, y su vagina bien empapada y lista..

Espero no los haya aburrido y entiendan mi ortografía un poco torpe, soy vigilante y esto lo relate mientras en mi puesto así que no me daba mucho tiempo a correcciones.

Un abrazo y saludos.

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