Mi segundo fin de semana con Carlos. La sirvienta sumisa

Mi segundo fin de semana con Carlos. La sirvienta sumisa
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Por fin llego el fin de semana. Es viernes en la noche y de nuevo busco cualquier excusa para pasar en el apto de Carlos cuando salgo de estudiar. Llamo a mi casa y preparo mi cuartada. Cuando por fin termino mi última clase salgo directo para donde mi hombre. Timbro y me abre él. Está hablando por teléfono así que paso directo para el cuarto. Parece que se está volviendo costumbre que él me deje lo que quiera que me ponga.

A su ex parece que le gustaban mucho los camisones, o bueno pueda que sea a Carlos. Me tenía un camisón en ceda, pero rojo, unas medias liguero negras con rojo y uno tacones de 15 cm rojos igualmente. Me metí en el baño y me puse todo, me maquillé, ojos delineados con sombras oscuras, como si fuera para una fiesta, rubor y un labial rojo pasión.Al salir del baño, él seguía hablando por teléfono. Estaba en el sofá, así que me senté en sus piernas y le di un largo beso. Me levanté y recibí una deliciosa palmada, fui a la cocina y vi que la cena ya estaba lista. Serví los platos y le pedí que pasara a la mesa. Termina su llamada y cenamos juntos, preguntándonos como nos había ido a cada uno.

Terminada la cena, recogí los platos mientras el lavaba. Veía como me miraba cada vez que caminaba y me inclinaba, y yo no perdía oportunidad para rosar su pene con alguna excusa o solo decirle “lo siento” y mirarlo pícaramente. Una vez limpia la cocina, me tomo sobre sus brazos y yo le rodee la cintura con mis piernas. Me llevo hasta el cuarto y no parábamos de besarnos.Me hizo el amor esa noche de la forma más romántica y hermosa, lo deje a él encima mío siempre mirándome a los ojos y me complació hasta quedarnos dormidos.

Al día siguiente cuando desperté, me percaté que Carlos no estaba. Fui al baño y al salir lo busqué en la casa. Llegué a la cocina y encontré una nota con una rosa y el desayuno preparado. Había salido a la oficina, me imagino que por la llamada que tuvo la noche anterior. Junto con la nota había dinero y como parte final de la nota me dijo que lo sorprendiera, que lo usara para comprar algo lindo para los dos. No dude dos veces. Me alisté, desayuné y salí de compras. Una vez en casa, deje el paquete en el cuarto. Me metí a la ducha para depilarme el de por si poco bello que tenía en las piernas. Salí me maquillé. Puse unas sombras moradas en mis ojos, delineado con rímel, un poco de iluminador y un labial morado con brillo para que resaltara mis labios. Me fui al cuarto y destapé mi paquete.

Había comprado un lindo disfraz de mucama o sirvienta francesa. Era el clásico disfraz, pero el vestido en el torso era tipo corset con cordones blancos ceñido, marcando mi cintura, la copa de los senos era hasta la mitad, bastante escotado. La parte de la falda era tipo tutu más arriba de la mitad de las piernas. Medias tipo liguero con encaje blanco en la parte de las piernas y un calzoncito tipo cachetero blanco apretado. Venia también con el lazo que se usa en la cabeza, me recogí el cabello en una cola de caballo; y venía con un plumero que en la punta era un pene de goma. Además de eso me puse unos tacones aguja negros de 12 cm.

Cuando terminé de vestirme me puse a hacer el oficio de todo el apto como buena sirvienta que soy. Pasada la tarde mi hombre me llamo, ya venía para el apto, así que destapé mis últimas compras. La primera era un plug anal con cola de perro color blanca. El plug era de goma y venía con vibrador inalámbrico. También saque un lubricante especial para dilatar mi colita. Aplique un poco en mi cola y en el plug y lo deslice adentro. Por ultimo saque un collar en cuero con correa, Venia con dos cadenas que tenían unas pinzas para los pezones, y también con dos accesorios que era un aro para impedir cerrar la boca, o la otra con una bola para meter en la boca e impedir que pueda gritar, lo que escoja. Deje estos sobre la mesa de centro de la sala para que Carlos escogiera.

Sonó el timbre de la casa. Mis piernas empezaron a temblar ya que era consciente que le estaba dando permiso a hacer un juego sado. Cuando abrí la puerta mi hombre se quedó pasmado, no articulaba palabra alguna. Solo su mirada subía y bajaba detallando cada parte de mi atuendo. Le pedí que pasara y le entregue el collar, le dije que cada vez que me pusiera, ya sea él o yo, ese collar, yo haría o dejaría hacerme lo que él quisiera sin consecuencia alguna. Le era permitido todo tipo de trato hacia mí. Carlos no lo podía creer, me miraba con esa duda en los ojos diciendo, ¿es en serio?

Sentía un frio por la espalda, había sido una mala idea, no le había gustado. O eso pensé. Cuando iba a volver a hablar para decirle que, si no quería que no volvería a proponérselo, desabrocho el collar y me lo puso. Acto seguido, yo me puse de rodillas y le entregué la correa. Me la puso, me pidió que me levantara y me guio al sofá. Uva vez allí le dije que también está el ahora y la mordaza que dispusiera de ellos como quisiera, y que estaba a su total servicio. Jalo de la correa hacia él y me beso. Metía su lengua en mi boca hasta lo más profundo que pudiera, me soltó de la correa y me ordeno que le llevara una copa de vino. Me di vuelta y cuando se percató que algo me colgaba de la cola, me ordeno que volviera y le explicara qué era lo que tenía en mi colita. Le entregue el control remoto de lo que llevaba metido y le explique que también cuando quisiera podría usar la cola de perro. Me mando de nuevo por la copa de vino, y tan pronto di vuelta, activo el vibrador. Un gemido escapo de mis labios, me quede parada con la sensación tan deliciosa del plug vibrando. Se me paro de inmediato. Me ordeno que fuera por la copa de vino o me castigaría, empecé a caminar con lo que la vibración se intensifico, sentía como se movía el plug en mi cola con cada paso que daba, rosando todo adentro mío. Mi cachetero se empezó a mojar mientras yo buscaba el descorchador. Cuando me dispuse a abrir la botella y servir una copa, Carlos aumento la velocidad. Un largo gemido salió de mi boca de nuevo y derrame vino sobre el mesón.Me agarre del mesón para no perder el equilibrio mientras sentía como me mojaba más.

Escuche que Carlos se acercaba, Me tomo por el pelo con una mano y me dijo que limpiara el reguero que había hecho, detestaba ver la casa y sobre todo la cocina sucia, así que me hizo limpiar el mesón con la lengua. Una vez limpio, le levanto y con la otra mano tomo la botella de vino y bebió un largo trago. Después, bajo el corset y dejo mis senos al descubierto, me besaba, chupaba, mordía y acariciaba con su lengua mis pezones, mientras con la otra mano acariciaba mi pene sobre el cachetero. Después cogió las pinzas de las cadenas que tenía el collar y me las puso una en cada pezón. La fuerza de las pinzas me hizo gemir más de dolor que de placer. De nuevo me subió el corset y me puso el collar. Me guio de nuevo hasta el sofá donde mi puso el aro en la boca para que no cerrara mi boca. Me hizo arrodillar y se sacó el pene ya erecto del pantalón. Me metió la verga en la boca por varios minutos, algunas veces metiéndola tan adentro y dejándola ahí que sentía arcadas y poniéndome totalmente roja por no poder respirar. Con cada envestida más subía la intensidad del vibrador hasta que me vine sobre mis calzones.

Sentía mi semen bajando por mis piernas ya que el cachetero no podía absorber toda mi humedad adicional al semen. El pene de Carlos contuvo todo el gemido. Al ver esto, me saco el pene de la boca, yo estaba jadeando de placer. Me hizo levantar, me levanto la falda y cogió el semen con se mano y la metió en mi boca para que la lamiera toda con la lengua ya que no podía cerrar la boca. Se quitó la corbata y amarro mis manos por la espalda, acto seguido me quitó el cachetero mojado, limpio el resto de semen que quedaba en mis piernas y lo metió en mi boca, asegurándose de que no pudiera sacar o escupir cambiando el aro por la mordaza. Me guio hasta la cama mientras jugaba con las cadenas que unían las pinzas que estaban en mis pezones al collar. Sentía dolor y placer combinados. Me tiro a la cama dejándome boca arriba, abriendo mis piernas y dejando mi cola totalmente a su disposición. Fue por dos corbatas más y amarro cada una de mis piernas a mis brazos dejándome bien abierta y sin posibilidades de cerrar las piernas. Cogió mi pene y me masturbaba mientras dejo el vibrador al máximo de potencia. Yo gemía de nuevo excitada y con una gran erección. Después, con un movimiento brusco, saco de mi cola el plug con cola de perro de un solo tiro. Estaba tan dilatada y excitada que produjo un gran placer. Tomo el plumero que tiene el mango en forma de pene de goma y me empezó a bombear la cola. Dilataba más mi ano ya que el plug es pequeño y su pene ya es más ancho. Me quería bien dilatada para su gran pene. Me siguió dando con el plumero por unos momentos mientras me masturbaba. Yo rogaba para que me metiera su pene ya. Lo quería a él, lo deseaba adentro mío, haciéndome suya.

Saco por fin el plumero y puso su gran verga en mi cola y empujo. Entro con mucha facilidad. Solamente con penetrarme hizo que me doblara de placer. Su pene venoso se movía con gran rapidez y fuerza adentro mío. Bajo mi corset y jalaba las cadenas de mis pezones lo suficiente para que doliera, pero no para que se soltaran. Siguió así por unos minutos hasta que soltó mis amarres de las piernas y manos, y me dio la vuelta. Me puso en cuatro con mi cola bien abierta y dilatada. Me lo metió de una envestida hasta lo hondo, me hizo gritar fuerte, pero el cachetero y la mordaza cumplían su trabajo. No se escuchaba mi grito.

Me soltó la mordaza y escupí el cachetero. Respiraba agitada, jadeaba de placer y dolor ante tales envestidas. Me pedía que abriera mis nalgas con las dos manos mientras tomaba mi pelo con una mano y mis hombros con la otra y empujaba lo más duro que podía. Le rogaba que por favor se viniera rápido porque no iba a aguantar, pero lo estaba disfrutando mucho, y se iba a demorar.

Después de darme por varios minutos así, me tomo por el cuello y me hizo incorporarme sin dejar de abrir mis nalgas con las dos manos. Me beso y de un jalón arranco las pinzas de los pezones. Grité entre nuestras bocas lo más fuerte que pude del dolor que me produjo. Apretó mi cuello fuerte hasta que sentí como su leche llenaba mi cola. Me solito y me tomo por mis caderas para empujar su pene lo más adentro que pudo mientras yo caí sobre la cama y mordí la almohada lo más duro que pude para aguantar el dolor.

Cuando me soltó y saco su pene, yo caí rendida sobre la cama. Agarre mis piernas con las manos y apretaba mi colita ya que sentía un gran dolor, sin dejar de morder la sabana. Carlos me miro y me pregunto si estaba bien. Le pedí que me quitara el collar ya que le dije que me dejaría hacer lo que él quisiera sin quejarme siempre que tuviera ese collar. Me lo quito mientras yo lo veía a los ojos. Le sonreí porque sabía que lo había complacido. Me lance sobre él y lo bese mientras sentía como su semen recorría mis piernas. Me puso su pene como siempre en la boca para que se lo limpiara mientras él me limpiaba con su mano el semen que me escurría. Me dio para que me lo comiera y después caí rendida a su lado. Me quede dormida, hasta el siguiente día cuando entre sueños, sentía como alguien me tocaba los senos mientras me metían algo en la cola.

Continuara,

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