Mi primera vez en un motel (II)

Mi primera vez en un motel (II)
Escrito originalmente por adn123 en Guiacereza.com

Lo admito, no estaba acostumbrada a que un hombre me diera placer sin que llegara conmigo al orgasmo (o incluso antes que yo). Me puse nerviosa... Él dejó de penetrarme en cuanto sintió que mi vagina dejaba de palpitar delisiosamente y que mis gemidos y movimientos cesaron.

También admito que no acostumbro finjir: no grito, si no quiero, no me muevo, si no quiero y en fin... En ese momento no quería nada, solo descansar.

Este hombre se acostó a mí lado y comenzó a hablarme, quería saberlo todo: ¿Sentiste rico? ¿Quieres más?¿Te gustó que te lo hiciera fuerte? ¿Te dolió? Mientras me hablaba, sus manos recorrían mi cuerpo, mi vagina húmeda, mis senos. También me dijo que tenía un culo espectacular y que había tenido que esforzarse para no terminar, me contó que le encantaba mi vagina húmeda y que se excitó mucho cuando metió la mano entre mis piernas antes de desvestirme y pudo notar que ya estaba mojada y que por eso se tomó su tiempo antes de penetrarme.

Entre palabras y palabras me masturbaba mejor que yo misma... Cuando pude notarlo, sus dedos estaban dentro de mí, los llevó a su boca y acto seguido, comenzó a hacerme el mejor oral de mi vida: con sus dedos dentro, pasaba su lengua suavemente sobre mi clítoris y cuando sintió que me excitaba, movió su mano rítmicamente al tiempo que me chupaba cada vez con más fuerza.

Yo quería huir, no sabía ni qué sentía, mis piernas no lograban quedarse quietas, mis manos trataban de alejar su cabeza, pero él me sujetaba de las caderas, me hacía sentir su fuerza, me tenía dominada...en cuestión de minutos yo estaba gritando, mis gemidos atravesaban las paredes seguramente, mi vagina temblaba con el orgasmo más intenso que antes, pensé que moriría allí. 

No obstante, él lo tenía todo controlado, lentamente me fue soltando... primero dejó de sostenerme de la cadera, porque yo ya no quería huir, luego dejó de chuparme y se dedicó a besarme mientras sacaba sus dedos, disfrutaba de mis fluidos y yo de su boca en mi vagina. Yo procuraba controlar mi respiración, sentía que mi corazón palpitaba fuerte y no podía ni pensar, era solo cuerpo, cuerpo vibrante, hasta que acertadamente me preguntó: ¿quieres una cerveza? 

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