Mi primera vez con Rosana. Relato verídico, con nombres cambiados.

Mi primera vez con Rosana. Relato verídico, con nombres cambiados.
Escrito originalmente por valitelo en Guiacereza.com

Mi primera vez con Rosana. Relato verídico, con nombres cambiados.

Rosana era la empleada del servicio de la casa de mis padres hace ya muchos años. Era una morena muy alta, muy troza y regularmente bonita, pero este no era su principal atributo.

El hecho manifestado en el relato se llevó a cabo mientras yo estudiaba en el último año de bachillerato es decir tenía 17 años, y Rosana era dos años mayor que yo.

Cierto día, cerca de las seis y media de la tarde, estaba yo estudiando en mi alcoba mientras Rosana atendía los servicios de postura de la mesa para la comida de la familia mía que era poco numerosa; mientras pasaba enfrente de mi alcoba llevando los platos, cubiertos y demás accesorios preparativos de la comida, yo la veía pasar mientras mis hormonas juveniles incendiaban todo mi interior pensando en sus exuberantes atributos femeninos. Vencí mis miedos para hablarle y le dije en una de sus pasadas enfrente de mí:

"Manos arriba, calzones abajo" con el ánimo de que ella entendiera mis propósitos, a lo que ella respondió:

"Si no te los quitas, te pego un balazo".

Ello me dio pié para avanzar más en mis propósitos sexuales. Entonces luego de cada vuelta de ella, cargada de cubiertos, yo siempre le repetía la misma frase, hasta el punto que ya no aguanté más, salí de mi alcoba, la detuve y le manifesté mi deseo de conocer sus senos mientras trataba de acariciarlos; no resistía la erección de mi pene, lo que bien se notaba en mi pantalón. Es de anotar que yo todavía no conocía la eyaculación, es decir era completamente virgen. ¿Es ésta la virginidad masculina? o ¿será la falta de un contacto sexual completolo que define la pérdida de la virginidad masculina?.

Luego de dialogar un rato acerca del mismo tema, ella me comentó que la dejara terminar su oficio, pues estaba sobre el tiempo y tal vez se podrían dar cuenta los demás miembros de mi familia. Yo le respondí: "Rosana: vente a mi alcoba y muéstrame tus tetas" mientras trataba de conducirla al interior de mi alcoba y soltarle los botones de su uniforme.

Cuál sería mi asombro al notar ese par de senos turgentes que querían salirse de su sostén de color blanco. Ella poco se resistía ante tal acción y yo procedí a decirle que se quitara su sostén a lo cual ella accedió, mientras yo lo guardaba en un cajón de mi escritorio para prevenir cualquier encuentro de mis familiares.

Yo, dentro de mis limitaciones en el campo sexual, me atreví a tocarlos en forma muy suave mientras ella muy ligera lanzó un breve suspiro. Sin embargo, ella insistió en continuar su trabajo mientras yo guardé su sostén en mi escritorio.

A mí también me preocupaba la demora en atender la comida y entonces le dije:

"Esta noche yo toco a tu puerta y sales para que pasemos un buen rato",

Ella respondió con un "si".

No sé cómo pude comer esa noche pensando en el espectáculo de esos maravillosos senos dentro de ese sostén blanco, mientras pensaba en la próxima acción que íbamos a realizar.

Y así fue: Más o menos a las diez p.m., me dirigí al interior de nuestra casa, fui directamente a su alcoba y suavemente toque a su puerta y fue prestamente respondido:

"Rosana le dije, vámonos para un lugar en el corredor, cerca a mi alcoba para que en el caso de algún movimiento de mi familia, tanto tú como yo podamos irnos rápidamente a nuestras alcobas".

Rosana estaba con una piyama muy ligera, como esperando para una faena especial lo que definía perfectamente sus deliciosas curvas. Nos sentamos en el suelo, muy juntos uno al otro, y empezamos a conversar asuntos baladíes. Pero como hacía mucho frío, entre los dos decidimos dejar nuestro encuentro para dentro de dos días, el próximo sábado que estaríamos en nuestra finca.

Así nos despedimos con un grande y largo abrazo, mientras ella parecía notar la turgencia de mi pene erecto y que yo procuraba por hacerlo llegar cada vez más hacia ella. (Próximo relato verídico, "Mi segundo encuentro con Rosana").

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