Mi primer voyeur

Mi primer voyeur
Escrito originalmente por Los de la oficina en Guiacereza.com

Hola soy “P” y no es fácil escribir sobre esto pero la idea de hacer algo nuevo me impulsa a hacerlo y debo confesar que siempre me ha gustado mi compañero de oficina “JO”, desde la primera vez que lo vi, me di cuenta que era el hombre de mi vida; es alto, caballeroso, responsable y me hace reír. Todas las mañanas llego a la oficina y lo veo más radiante y hermoso, pero “JO” tiene un pequeño defecto es CASADO; ¿porque todos los hombres buenos tienen que estar casados? Y en especial este, al que no puedo mirar sin bajar a su entre pierna, donde se le ve un bulto, que de solo pensar en él, hace que mi vagina pida que la llenen y mojadita como cual virgen rodeada de leñadores. No les puedo negar que soy una mujer despampanante, con un cuerpo de modelo; cabello largo, lacio, sedoso y negro como la noche; piel tersa, suave y morena. Indiscutiblemente, estoy “rebuena”, pero siempre me ha gustado lo prohibido, lo que no puedo tener, lo que me encantaría tocar solo porque no es mío y él es mi prohibido mi gran y sexy hombre atrapado.

Mi relato inicia el día de la fiesta de fin de año, lo planee todo, me compré el vestido de baño más sexy que encontré; negro de dos piezas pequeñas que apenas y me tapan la entrepierna y mis dos senos que son de tamaño promedio, pero firmes y redondos, me bañé en perfume y me dispuse a que ese día él sería mío, aunque sea una sola vez y de manera sexual.

Durante el trabajo veo que me mira, me sonríe, me coquetea y sé que le gusto; ese instinto de perra me lo dice y mi vagina no me engaña, él tiene que ser mío, solo estoy esperando el momento adecuado para saltarle encima y tenerlo a mi merced hacerle todas las ricuras que me he imaginado hacerle.

Cuando llegó El día, y ya estábamos todos en la piscina bañándonos, yo hacía poses sexys solo para él, me he asoleado por más de media hora de cada lado solo para que el vea ese dulce coñito esta depilado y que lo espera, él no se aleja de su mujer, me ha mirado, me ha sonreído, pero no se me acerca, ¿qué más puedo esperar?, él está besuqueando a su mujer. Así que esperé que se escapara al baño y lo seguí.

En el transcurso de la tarde me fijo que no está en el área de la piscina y pienso “este es mi momento, voy a hacerle una emboscada en el baño es mi gran oportunidad” cuando llego al baño escucho sonidos raros, me acerco y mi cerebro no lo puede creer es una mujer y un hombre teniendo relaciones en el baño, soy una mujer curiosa por naturaleza y quiero saber quiénes están en el baño al abrir me llevo la mayor sorpresa de mi vida; “A” esta con “G” haciéndole una mamada monumental, este hombre esta que se come esa vagina como si fuera un pudin de chocolate al que le quiere llegar al centro, está cavando en esta vagina, y parece que le fuera a hacer un hoyo hasta la nuca y es tan excitante, no puedo dejar de frotar mis piernas mientras los veo, “A” aprieta esas nalgas de “G” con tanta fuerza que se pueden ver las marcas y quiero ser yo a la que le estén dando esa mamada quiero sentir esa lengua larga y porosa raspando por mi clítoris y que esos dientes muerdan y jalen mis labios. Ya no puedo más y sin pensarlo me llevo mi mano temblorosa a mi entrepierna, tocandome de manera sutil, humedeciendo todo mi clítoris, con mis jugos para hacer más sabrosa la fricción y mientras los veo jadeando, gritando, frenéticos por el placer dado, me imagino a mi casado, frotando su lengua sobre mí, tocándome como “A” toca a “G”. ya estoy caliente, tan caliente que me salen chispas, me toco más fuerte frotando mi clítoris y agarrando mi pezón adolorido ya que mi pequeño bikini no es que me cubra del todo.

Necesito un pene dentro de mi así que como no tengo uno y estoy ardiendo de necesidad utilizo mis dedos que aunque no sean del todo llenadores, me sirven, primero meto uno para amoldar mi vagina que tiene mucho tiempo sin utilizar al dedo luego meto otro y meto y saco primero con amabilidad pero cuando escucho el grito ahogado y extremo de “G” de placer por un orgasmo fuerte no puedo parar y me masturbo más fuerte no puedo estar de pie así que mis rodillas seden y termino en el piso al lado de la puerta del baño masturbándome duro, fuerte, tratando de llegar más profundo y mis pezones laten queriendo que alguien los muerda tan fuerte. No puedo más me voy a llegar cuando estoy a punto de gritar mi liberación siento un ruido abro mis ojos y esta “JO” sosteniendo una caja más de cerveza mirándome con los ojos vidriosos y una gran erección, nos miramos sin decir nada y todo se quedó en silencio.

Lo que pasó después lo dejo para un siguiente relato.

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