Mi hermanita no es tan inocente

Mi hermanita no es tan inocente
Escrito originalmente por edgarpapini en Guiacereza.com

Pasó hace varios años en mi casa. Eran pasadas las dos de la tarde. Yo veía televisión en la sala y mis padres dormían en su habitación. De pronto, aparece mi hermanita, se sienta a mi lado y ve la tv conmigo. Estábamos en un sillón largo. Ella llevaba una blusita normal, nada llamativa, y un short que dejaba ver sus finas e impecables piernas. Siempre me excita verla. Yo tenía puesto una franela y una sudadera de tela muy delgada y ancha.

Me aburrí del canal y lo pasé, ella me pidió que no lo hiciera, quería ver el programa. Yo le tenía muchas ganas desde hace tiempo, así que pensé rápido e ideé un juego.

No fue difícil, es considerablemente menor que yo y se notaba que también me tenía ganas. Así que le dije que si quería ver tv me quitara el control. Forcejeó conmigo un rato, se abrió de piernas y subió en las mías mientras yo alejaba el control con mi mano. La excitación fue inminente. Ella lo notó y continuó. Me miraba el bulto en la entrepierna. Se reía. Se restregaba con más firmeza sobre mi pene mientras fingía querer el control. Podía sentir su vagina a través del short. La erección era tremenda, la tenía muy dura y empezaba a derramar líquido preseminal que humedeció la sudadera. Ella miraba con curiosidad. Quise llevar la situación más lejos e hice que se pusiera en horizontal y su cara quedó a escasos centímetros de mi pene erecto. No pude aguantar más, dejé de pensar y actué. Me saqué el miembro. Ella lo miró y quiso seguir "jugando" a quitarme el control, no se lo permití y acerqué su boca hasta mi pene y ella la abrió sin esfuerzo, lo quería también. Sentí la tibia humedad de su lengua masajeando mi miembro, era algo grandioso, pues, jamás me habían hecho un oral. Empujé su cabeza hasta sentir su garganta. Fue la mejor sensación de mi vida hasta ese momento. Pero me detuve por miedo a que salieran mis padres del cuarto.

Mi hermana se levantó, sonriendo, y simuló irse para su cuarto solo para ver si la puerta de mis padres seguía cerrada. Regresó y dijo, inocente y como si hablara con el viento, "no han salido". Lo entendí perfectamente. Quería seguir. Se acercó para quitarme el control y a mí ya no me importaba el juego, la puse a chupar nuevamente. Empujaba su cabeza hasta el fondo una y otra vez. De pronto sentí que iba a acabar y me detuve. No quise hacerlo en su boca, allí en la sala. Al rato me levanté y fui a mi cuarto. Me masturbé pensando en ella. 

Eso fue todo ese día. Pero hubo otros días.

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