Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 6

Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 6
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

El pene de Miguel era enorme. Tan solo su cabeza me llenaba la boca al abrirse paso entre mis labios. Mis gemidos se perdían con el bombeo suave que me comenzaba a hacer Miguel. Tome el pene con una mano mientras con la otra me sostenía para quedar elevada en la cama.Sentía como se ponía más y más duro mientras rosaba con mi lengua se pene latente mientras sentía como el calor subía por mi cuerpo. Mi pene no se había parado del todo y ya estaba mojado, dejando una tenue mancha en las sábanas blancas con las que nos cubrimos Camila y yo en la noche. Lo masturbaba más y más rápido mientras sentía como se me quitaba lo somnolienta.

Camila se despertó por mis movimientos y mis gemidos. La voltee a ver por unos instantes sin dejar de masturbar a Miguel. Le sonreí a Camila traviesamente mientras ella abría la boca sorprendida de lo que estaba pasando en el cuarto y en la misma cama donde dormimos. Nos dijo que, porque no la habíamos despertado para que se nos uniera, a lo que me comenzó a acariciar la cadera y las nalgas. Se pasó casi por encima mío para darme un beso mientras teníamos el pene de Miguel en la mitad de nuestras bocas.

Rosábamos nuestros labios impidiendo que nos besáramos la cabeza del pene de Miguel. Lo envolvíamos con nuestras lenguas y después nos turnábamos para meterlo en nuestras bocas mientras la otra se le comía los huevos a Miguel. Él apretaba y contraía los músculos de su fuerte abdomen mientras Camila aprovechaba la posición en la que yo estaba para meterme un dedo por el ano. Hice una mueca de dolor tras sentir como me introducía su dedo. La mire mientras me mordía el labio en señal de dolor y placer, pidiéndole que lo hiciera despacio porque esta resentida de todo lo que hicimos en la fiesta.

Camila se separó y busco en el sofá el plug, y al encontrarlo, se lo metió en la boca para después lubricarme con su saliva e irlo introduciendo despacio en mi cola. No dejaba de masturbar a Miguel mientras veía como Camila me penetraba. Mis gemidos eran casi quejidos al sentir ardor en mi cola por la penetración del plug. Voltee a mira hacia arriba a Miguel mientras le decía en forma juguetona y con voz tierna de niña consentida, que me ardía por la culpa de ellos. Miguel me tomo del cabello haciéndome una cola de caballo mientras me decía que me lo tenía merecido por ser una perra deliciosa y sumisa. Me sostuvo el cabello con ambas manos mientras apuntaba con su pene hacia mi boca, la abrí, obediente, y me comenzó a bombear.

Mis ojos se llorosearon casi inmediatamente al sentir su pene hasta la garganta, bombeándome fuerte y sin piedad. Yo me aferraba de sus piernas enterrando mis uñas en su piel y tratando de hacer fuerza para que me lo sacara un poco y poder respirar, pero sus envestidas eran violentas y no me podía zafar de él. Después, empujo su pene y lo dejo hasta lo más adentro que pudo por unos segundos. Sentía como me ponía roja, se escurría la saliva de mi boca; apretaba mis ojos mientras se escurrían unas lágrimas, y las ganas de trasbocar se acumulaban. Miguel me soltó y yo no paraba de toser.

Recupere el aliento, a lo que Camila mi puso en cuatro para jugar con mi cola a gusto. Miguel de nuevo me tomo por el cabello y sin piedad me siguió bombeando. Sentí como Camila me ordeñaba mientras jugaba con el plug y me chupaba las bolas, así que me concentré y empecé a disfrutar las envestidas de Miguel. Estaba excitada y sentía como Camila jugaba libremente con mi ano, así que saco el plug y me metió su pene.

Me comenzaron a bombear por mi boca y por mi ano mientras Miguel le cogía los senos a Camila y la besaba. Después, intercambiaron lugares, eso significaba que el enorme pene de Miguel me iba a partir. Camila y yo hicimos un 69, ella quedando debajo mío y yo arriba.Miguel tomo su pene con una mano y se masturbaba mientras con la otra acariciaba y abría mis nalgas para ver mi ano. Pasaba la cabeza de su pene por mi ano, rosándolo, haciéndome estremecer e, inconscientemente, dar un salto hacia adelante en respuesta al miedo de ser penetrada por su pene, sintiendo el ardor que sentía solo con el plug.

Al ver esto, Miguel bajo su pene y lo apunto a la boca de Camila, diciéndole que se corriera un poco a la horilla de la cama y quedar con la cabeza un poco colgada para así tener su boca y garganta a su disposición. Ella se lo comía hasta donde podía mientras me masturbaba con un mano, y Miguel con sus dos manos libres me nalgueaba fuerte y masajeaba mis nalgas. Mire por debajo mío y veía como en esa posición, a Camila le pasaba derecho el pene. Se veía por su garganta la punta del pene de Miguel y aun no entiendo como lo podía hacer, se lo sacaba por lapsos para dejarla respirar y volvía a metérselo. Para poder ver bien, levante mis rodillas de la cama quedando mi cola más alta. Miguel no dejaba de gemir y fue cuando me tomo de la cadera con un fuerte y rápido movimiento, y me levanto hasta sentir mis piernas sobre sus hombros. Su larga lengua me atravesaba el ano, además de darme largos lametones y grandes chupones. Yo me estiré y metí el pene de Camila en mi boca. Estaba tan rico que no me podía concentrar en chuparle bien el pene a Camila y no podía parar de gemir.

Miguel me soltó y saco el pene de la boca de Camila. Lo puso en mi ano y empezó a hacer presión. Mis gemidos eran de dolor. Le decía que parara, pero Miguel solo lo sacaba y volvía a intentar. Después de unos intentos, y un poco de fuerza brutal, su enorme pene me comenzó a penetrar. Sentía como mi ano se dilataba a las malas, y casi rogando y llorando, le pedía a Miguel que hoy no. Pero esto al parecer le gustaba más. Le pedía varias veces que por favor parara, mi voz era entre gemido y queja, pero lo que hacía Miguel era pedirme que le rogara más.

<>

Sus envestidas se volvieron más y más agresivas, hasta que su pelvis comenzó a chocar contra mis nalgas. Me lo había metido todo. Sentía mucho ardor en mi ano y un fuerte dolor en el estómago. Sentía que me iba a atravesar con cada envestida. Camila me pidió que me concentrara en su pene, así que me lo metí en la boca y ella se metió el mío su boca. El pene de Camila mitigaba todos mis gemidos y quejidos, hasta que Miguel saco su pene y con ambas manos me abrió las nalgas para ver cómo estaba de abierta.

Volteé a mirar y vi esa cara de placer y satisfacción al ver cómo me tenía mi cola de abierta. Se lamió la mano y se la paso por el pene. Dejo caer saliva sobre mi ano, me tomo del cabello jalándomelo fuertemente haciéndome gritar, obligándome a quedar de frente al pene de Camila, y mientras gritaba, le dijo que me lo metiera en la boca.

Camila metió su pene completo en mi boca llegando hasta mi garganta, haciendo que me callara. Miguel se puso sobre mi ano y me lo metió de una sola envestida. Mi grito lo atrapo el pene de Camila, y de inmediato sentí como bajaban unas lágrimas por mis mejillas, pero la fuerza de Miguel y la posición en la que me tenía no me dejaban encorvarme para mitigar un poco el dolor. Me aferraba y enterraba uñas fuertemente entre las sabanas mientras ellos se aprovechaban de mí.

Ambos me seguían bombeando sin piedad, y Miguel me daba nalgadas tan fuertes que ya sentía la cola ardiendo Camila sacaba su pene por momentos para dejarme respirar, pero tan pronto como me escuchaba quejarme, me lo volvía a meter. A los pocos minutos, Miguel empujo fuerte hasta lo más profundo, empujando mi cabeza hasta lo más hondo del pene de Camila haciéndomelo comer todo.

Miguel soltó una gran descarga de semen caliente adentro de mi ano. Sentía como me inundaba, mientras Camila hacia lo mismo en mi boca. Apreté mis ojos fuerte y solo pude pasarme el semen de Camila para no ahogarme.Miguel me soltó y me separe del pene de Camila que aun seguía botando leche. Yo gemía y me quejaba pidiéndole a Miguel que lo sacara ya.

Miguel se apiado de mí, sacándome su pene, escurriendo toda esa gran descarga de semen por mi ano, escurriendo por mi pene, directo a la boca de Camila. Ella limpió todo lo que pudo con su lengua, sentía como lamia mi piel por donde había semen caliente. Miguel se puso enfrente mío y me puso su pene para limpiarlo. Me sequé las lágrimas y me aseguré de dejarlo bien limpio. Camila se quitó de debajo de mí y se hizo en frente para dejarla también bien limpia.

Después de dejarlos limpios, Miguel levanto la mirada, y al voltear vi que era Carlos. Abrí los ojos como platos sin poder decir palabra alguna y por instinto, tomé la sabana para cubrirme. Miguel se subió la pantaloneta mientras Camila se fue hacia el baño sonriendo. Carlos tenía el pene afuera y se estaba masturbando, Miguel le paso por el lado diciéndole que tenía una rica perrita y que lo envidiaba, antes de salir del cuarto. Yo me arrastré sobre la cama en cuatro patas hasta llegar a la horilla donde mi hombre estaba. Lo mire y le dije el típico cliché pensado que serviría de algo: “no es lo que parecía. Por favor me perdóname”. Carlos me tomo por el pelo fuertemente, me jaló para que me levantara y me hizo sentar. Con la otra mano me tomó la cara apretándome bruscamente en la zona de las mejillas. Yo abrí los ojos antes tal acto, viéndolo entre asustada y asombrada. << Miguel tiene razón, eres una perra>>, se sonrió, me soltó la cara y se continuó masturbando, después me restregó su pene por la cara, me daba golpecitos en la boca con su pene en forma de abofeteada, mientras me decía que era una perrita con una boca sucia. No me soltaba del cabello mientras me hacía hacerle sexo oral. Después de unos instantes, saco su pene de mi boca, me hizo mirar hacia arriba mientras se venía en mi cara.

Con su mismo pene me restregó todo el semen por la cara, después me hizo chupárselo para dejarlo limpio. Me hizo levantarme sin soltarme del cabello generándome una mueca de dolor. Sentía la cama mojada donde estaba sentada y al levantarme sentí como seguía escurriendo semen de mi cola. Me guio hasta donde estaba el collar de perra, me lo puso, y se metió al baño donde Camila se estaba bañando.

Le pregunto que por cuánto tiempo más iba a quedarse a lo que ella le dijo que se vestiría y se iría. Carlos la invito a desayunar, ella acepto, así que le pidió que dejara bien arreglada a la perra sirvienta, refiriéndose a mí, para que bajara a atenderlos. Camila seria su invitada de honor.

Camila asintió dando las gracias, y Carlos me empujo a la ducha. Camila me limpio la cara mientras yo procesaba lo que había acabado de pasar. Me dio un largo beso para que reaccionara y me dijo que me alistara para lo que quedaba del día.

Salimos de la ducha y ella se alisto, poniéndose la misma ropa, mientras se aseguraba que me ponía mi traje de sirvienta, con mis tacones y las medias liguero. Al terminar de maquillarme me dijo que estaba lista. Me levanté, me di una mirada al espejo, y me dispuse a bajar. Camila me detuvo y me dijo que me falta algo. Me entregó el plumero que tenía forma de pene y también levantó con una mano el plug con cola de perro. Me dijo que lo mejor sería que lo llevara porque me iba a doler menos si me volvían a penetrar. Me puso la correa de perro y me guio hasta el sofá donde me puso en cuatro. Tomo las bolas anales y me dijo que también me harían mucha falta. Me recompuse para decirle que no, pero me tomo del collar diciendo que cuando tenía esto puesto haría lo que sus amos digan, y por ser su invitada de honor, era una de mis amas y se hacía lo que ella dijera.

Sentí miedo de que lo que podía venir me significaría mucho dolor. Me arrodillé como la sumisa que soy, apreté mis ojos, y acto seguido, Camila introdujo tanto las bolas como el plug en mi ano. Sentía lagrimas bajando por mi cara mientras mordía mis labios para no quejarme ya que había dicho que con este collar no me quejaría de nada. Me pidió que me levantara, me limpio el rímel que se había alcanzado a correr y me guio hasta la puerta. Casi no podía caminar, y me sentía totalmente abierta. Antes de salir del cuarto oí cuando dijo que esto era por haberme vengado con ella de todo lo que me había hecho los chicos la noche anterior.

Continuara

Publicación anterior Siguiente Mensaje