Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 5

Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 5
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

El agua recorría nuestros cuerpos mientras nos continuábamos besando. Mis brazos, por instinto, abrazaron a Camila, rodeándola por el cuello mientras las manos de ella fueron a mi cintura, bajando por mis caderas, apretándolas, y después hasta mi cola. Me manoseaba mientras me mordía los labios, sus manos masajeaban mis nalgas, las abría y apretaba a su gusto.

Camila paso de besarme la boca a ir bajando por mi cuello, dando pequeños mordiscos y chupones, bajando por la clavícula y después por el centro de mis pechos. Tomé de la cabeza a Camila y la guie hasta mis pezones. Quería con desesperación que me los besara y mordiera, sentía como su aliento y saliva calientes degustaban cada milímetro de mis duros pezones, haciéndome gemir. Turnaba su boca entre cada uno de mis senos, y el que quedaba libre lo pellizcaba con una mano mientras con la otra me cogía el pene.

Estaba totalmente excitada, sentía el pene duro rodeado por la mano de Camila. Ella siguió bajando por mi abdomen, besando mi pelvis y directo a mi pene. Se puso de rodillas y me comenzó a hacerme un oral. Su boca y lengua jugaban con la cabeza de mi pene, dando grandes chupetones y lo alternaba con su lengua lamiendo mi pene. Hasta ahora me daba cuenta de lo hermosa que era Camila. Una chica morena, ojos color miel y unos labios delgados, un rosto definido, con grandes cachetes y un cabello ondulado color rojo chocolate. La tome por el cabello, lo recogí en una cola de caballo y a mi gusto bombee su boca. Era mi turno de desquitarme de todo lo que me habían hecho, y ella era con quien lo haría.Yo no paraba de gemir de placer mientras sentía como mi pene llegaba hasta lo más profundo de su garganta, mientras veía como sus grandes ojos color miel se lloroseaban por mis envestidas.

La solté para que pudiera respirar; tocio y recupero el aliento, la tome por el cuello apretándola y le di un fuerte beso. Cerré la llave de agua, la tomé de nuevo por el pelo y la guie fuera del baño hasta un sofá cama que había en el cuarto aparte de la cama. En el trayecto no dejaba de pegarle fuertes nalgadas. El color caramelo de su cuerpo me comenzaba a poner loca. Era muy hermosa y la tenía para mí.

Seguí pegándole hasta que sus nalgas adquirieron un color rojo con la forma de mis manos. Sus nalgas y caderas se contoneaban mientras escuchaba como gemía con cada palmada que le daba. Sus caderas y piernas eran muy similares que las mías, anchas y gruesas, pero con un poco menos de cola. Le di la vuelta para que quedara mirándome de frente, tomando sus pezones entre mis manos mientras la comenzaba a besar de nuevo. Me aleje de su boca para poder ver sus senos enormes y bien hechos. La cirugía en verdad había quedado espectacular. Jalaba sus pezones hasta hacerla gemir de dolor, me encantaba ese gesto en su cara de queja, pero con una mueca de placer. La tomé por el cabello con una mano mientras con la otra pasé a darle palmadas en los senos hasta que también adquirieron ese color rojo. Camila gemía más fuerte y eso me estaba excitando de una manera increíble.

Me separé de sus senos y me puse en cuatro en sofá cama, y aun, tomando del cabello a Camila, la guie hasta mi cola. Me agarro las nalgas con ambas manos, dándome nalgadas e intercambiando entre chupones, mordidas y besos. Tomo mi pene con su mano y me comenzó a masturbar, mientras su lengua juagaba con mi ano. Daba grandes lametones que me hacían gemir; la combinación de la masturbación y la saliva cliente en mi ano hacían que me erizara cada vez más. Su lengua comenzó a abrirse paso entre mi ano, primero lento haciendo que lo disfrutara, y después más rápido, a lo que la tuve que detener antes que me hiciera venir; no quería que acabase rápido.

Me levante y guie a Camila a que tomara mi lugar. Sus nalgas morenas quedaron delante mío abiertas. Su ano me tenía muy excitada desde que estábamos abajo con los chicos, tenía muchos deseos de penetrarlo. Tome sus nalgas con ambas manos, las masajee mientras miraba su cola con ansiedad y desespero de comérmela toda. Metí mi cara completa entre sus nalgas alcanzando su ano, dando grandes chupetones y lametones. Le pegaba una que otra nalgada además que las mantenía lo más abiertas posible. Me levanté y fui a por el plug que había usado con los chicos que, por suerte, lo había subido. Se lo puse en la boca a Camila haciéndoselo comer completo, después lo llevé hasta su ano y se lo introduje mientras con la otra mano la ordeñaba dejando mi boca disponible para comerme sus bolas.

Camila no dejaba de gemir hasta que al poco tiempo me dijo que se vendría, así que quite mi boca de sus bolas y me comí su pene, eyaculando en mi boca. Soltó una gran descarga de leche que casi no puedo contener en mi boca. Me levanté y me fui para su boca dándole de comer desde la mía su propia leche. No dimos un largo y profundo besos mientras nos tragábamos el semen de Camila, dejando nuestras bocas limpias.

Me levanté y fui por el collar de perra, se lo puse a Camila y le puse las pinzas con cadenas en cada uno de sus pezones. Su cara con el gesto de dolor, mordiéndose el labio me prendió, así que le di la vuelta dejándola en cuatro de nuevo con la cola bien abierta, saqué el plug hasta la mitad e hice presión con mi pene para metérsela junto con el plug. Su ano seguí dilatado de la cogida que le había dado Miguel, así que le entró muy rápido y fácil. Un largo gemido se escapó de su boca al tener mi pene hasta el fondo.

La comencé a bombear rápido y duro. Camila no dejaba de gemir mientras me aferraba de sus pechos, jalando las cadenas de los pezones. Le seguía dando mientras, con rabia, le decía que esto era lo que sentía cuando Carlos y Andrés me lo metieron al tiempo, después de ser cogida por Miguel. Quería que Camila sintiera lo mismo que yo sentí. Su ano cada vez estaba más dilatado, pudiendo llegar más y más profundo. El sonido de mi pelvis chocando contra sus nalgas era cada vez más fuerte; y los gemidos de Camila se convertían cada vez más en gritos, y a los pocos minutos me vine en su ano.

Caí sobre su espalda rendida, tratando de recuperar el aliento. Saqué mi pene de su cola y vi como mi leche se deslizaba por su pene. Lo lamí y le dije a Camila que lo expulsara. Lo atrapé con mi boca y de nuevo la besé, ahora para compartir mi semen. Por último, le puse mi pene en su boca para que me dejara limpia, y de igual forma, yo me aseguré de dejar bien limpia la cola de mi nueva amiga. Dormimos desnudas en la cama. Me sentía cansada y el alcohol ya me tenía bastante mareada. Dormí entre los brazos de Camila, sintiendo sus senos en mi espalda y su pene pegado a mi cola.

A la mañana siguiente, aun dormida, entre sueños escuché la puerta abrirse, y aun somnolienta abrí los ojos. Un enorme pene erecto estaba enfrente mío. Abrí la boca sorprendida y al mirar hacia arriba vi que era Miguel. <> me dijo antes de meter su pene en mi boca.

Era domingo, el último día de este fin de semana y no iban a desaprovechar la oportunidad de tenerme a mí, y ahora también a Camila.

Continuara…

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