Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 4

Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 4
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Carlos me levanto en sus brazos, me tomo por las nalgas y yo me sostuve abrazándolo por el cuello. Besaba mi cuello desesperadamente mientras frotaba mis nalgas abriéndolas y cerrándolas o dándome palmadas. Sentía mucho ardor en mi cola al punto que en verdad me incomodaba. Enterraba las uñas en la espalda de Carlos mientras él me llevaba hacia la cama. Carlos se acostó primero y me dejo a mi encima, su sabor a cerveza me disgustaba, pero era lo que mi hombre quería, así que continúe besándolo sin poner problema.

Metía mi lengua en su boca mientras él no dejaba de jugar con mis nalgas. Sus dedos comenzaron a rozar el hilo de la tanga y en un momento tomo el hilo, lo haló y al soltarlo contra mi cola hizo que saltara de dolor. Gemí en respuesta del dolor que sentí contra la boca de Carlos, a lo que él, pensando que me excitaba, lo siguió haciendo más y más rápido. Yo aguantaba lo que más podía poro, la cogida que me dio Carlos y la que me dio Miguel que fue la más fuerte, me dejaron totalmente adolorida. Carlos hizo a un lado la tanga para meter sus dedos. Metió sus dedos en mi boca para humedecerlos y después fue directo a mi ano, al introducir un solo dedo, hizo que me encorvara de dolor. Le dije que esperara, él paro y volvió a intentar. Aguante el dolor inicial, pero al momento de empezar a meterlo y sacarlo, sentía como si me quemara. Me levante deprisa diciéndole que estaba cansada por nuestro encuentro en la piscina y que me estaba doliendo.

Carlos se incorporó en la cama extrañado de porque me dolía, si lo habíamos hecho varias veces en un día y jamás había pasado. Le di la excusa de que había llevado por mucho tiempo el vibrador anal y que me había hecho quemar la cola. Carlos se levantó mirándome fijamente, yo retrocedí pensando en que me obligaría, pero en vez de eso, tomo mi rostro entre sus manos y me dio beso lento y dulce.

Me dijo que me arreglara y bajara con él a la fiesta. Por eso lo amo. Lo bese y le dije que en un momento bajaba. Recordé que por si acaso, yo llevaba una crema que era para quemaduras en la cola para los bebes. La busqué en mi maleta, me apliqué un poco, reacomodé mi ropa y me dispuse a bajar a la fiesta. Al bajar la fiesta estaba en su auge, personas bailando, otros tomando, incluso otros ya borrachos. Y en una de las mesas estaban los chicos con un grupo de chicas. Estaban jugando Beer Pong, y tan pronto como llegamos nos invitaron a jugar. Oscar estaba con una chica en un lado de la mesa, mientras Carlos y yo nos quedamos en el otro lado. Seguimos pasando la noche hasta que los vasos se fueron acumulando. Pasadas las 3 am yo ya estaba bastante tomada. Oscar se había quedado dormido en una de las sillas, mientras Andrés, Miguel y Carlos seguían hablando y tomando. Me tenía en la mitad entre Andrés y Carlos, por su parte, Miguel tenía a otra chica sentada sobre sus piernas y se estaban besando.Para ser honesta, los celos me comían por dentro, pero mi novio era Carlos, así que me concentré en él. Las personas empezaban a salir de la casa llevándose a sus amigos borrachos hasta que solo quedamos nosotros 5.

Miguel, Carlos y Andrés ayudaron a subir a Oscar a una de las habitaciones, mientras a mí me dejaban con la chica con la que estaba Miguel. Se sentó al lado mío y me hizo la plática. Para mi sorpresa también era una chica Trans como yo. Su nombre era Camila, bastante bonita, tenía un vestido negro strapple con mangas y le llegaba un poco más arriba de la mitad de las piernas, además unas botas de caña alta hasta la rodilla de tacón. Era solo dos años menor que yo, un poco más baja que yo, pero con un cuerpo increíble, una cintura bastante definida y unos senos enormes. Me confesó que se había mandado a operar, retirándose unas costillas y poniéndose prótesis en los senos.

Le dije que la verdad me parecía muy bonita, a lo que ella me correspondió diciéndome lo mismo, que tan solo verme le habían dado ganas de besar mis labios, tocar mis piernas y hacerme suya de mil y un formas. Se abalanzó sobre mí y sus labios chocaron contra los mío, su mano izquierda fue directo a mi pierna derecha y con la otra se sostenía del sofá para no perder el equilibrio. Por un momento me quedé pasmada, no pude reaccionar, pero el sabor de sus labios me encantó. Me besaba lento y su lengua jugaba con mis labios. Su mano iba de abajo hasta arriba, al borde de la falda del vestido, después la metió por debajo de la falda hasta mi cadera y de vuelta abajo. Mis brazos rodearon su cuello mientras ella metió su mano por mi entrepierna.

Frotaba mi pene contra la tanga mientras gemía contra su boca. Abrí por completo mis piernas para que pudiera tocarme bien, mientras su lengua caliente jugaba con la mía. Chupaba su lengua y después ella me la chupaba a mí. Se puso a ahorcadas sobre mi sacando sus pechos para que me los comiera. Me comía sus grandes senos hasta donde podía, mordía sus pezones y jugaba con mi lengua con sus aureolas, mientras mis manos acariciaban sus nalgas, jugando con el hilo que llevaba puesto.

Escuchamos bajar a los chicos, Camila rápidamente se bajó de encima de mí, se reacomodo su ropa mientras yo hacía lo mismo. Los chicos se sentaron a nuestro lado, yo me senté de medio lado para ocultar la erección que tenía y Camila puso un cojín sobre sus piernas.Los chicos siguieron tomando mientras hablaban. Yo no dejaba de mirar a Camila, y ella no dejaba de mirarme a mí. Cuando me calmé les pedí disculpas y me fui al baño. Los besos de Camila me dejaron muy caliente, y quería de nuevo su boca. Sentí golpear la puerta, dije que ya salía y al abrir era Camila. Se metió al baño conmigo y me comenzó a besar. Su lengua y la mía se enrocaban mientras nos manoseábamos. Se separó un segundo y me dijo que quería hacer locuras. Me propuso algo que la verdad me encantó, así que le dije que sí.

Salimos del baño y subimos al cuarto. Les dijimos a los chicos que en un momento bajamos. Se les hizo raro, pero siguieron como si nada. Al subir, tome el plug con cola y las bolas. Le dije a Camila que se inclinara, ella se puso en cuatro y al verla como estaba fue inevitable darle un gran beso negro. Tomé el lubricante y se lo apliqué en la cola, y empecé a introducir las bolas anales. Después, yo hice lo mismo, quedando en cuatro y me introdujo el plug. La crema, además de los tragos, habían funcionado de maravilla, no sentí dolor, pero si mucho placer, no sé si era por quien me lo estaba haciendo o si por lo que estaba a punto de ocurrir.

Me cambié y me puse mi vestido de sirvienta. Le preste maquillaje a Camila, ambas nos arreglamos y bajamos donde los chicos. La primera en pasar por el frente fue Camila, puso algo de música suave y cuando comenzó la música yo entre en escena. Las dos comenzamos a bailar en frente de los chicos, yo llevaba el collar de perra en la mano, se lo di a Camila para que me lo pusiera junto con la correa de perra, tiro de la correa y me beso apasionadamente. Me dio un giro brusco, quedando de espalda a ella, se pegó contra mí y comenzamos a bailar sensualmente. Contoneábamos las caderas mientras Camila subía su mano por el borde de mi pierna, subiendo la falda del vestido de sirvienta, dejando ver las medias liguero, después me inclino y me dio una fuerte palmada en la cola. Yo gemí por instinto y Camila lo repetía una y otra y otra vez hasta que la nalga me quedo roja marcada por su mano.

Los chicos sacaron sus penes y comenzaron a masturbarse. Camila subió mi falda y comenzó a jugar con la cola de perro. Sacaba y metía el plug a su gusto mientras yo sacaba mis senos y me cogía los pezones. Después me incorporó y puso las pinzas que traía el collar de perro en cada uno de mis pezones. Un gesto de dolor se formó en mi rostro acompañado de un gemido. Se dio la vuelta y ahora era mi turno. Pegué mi pene contra su cola, mientras mis manos acariciaban sus generosos pechos. La tomé por el cuello y la hice inclinar, mientras levantaba su falda y le daba fuertes nalgadas. Apretaba cada una de sus nalgas, después me arrodillé y le comencé a lamer el hilo. Lo hice a un lado, tomé su pene y la masturbaba lento, como si la estuviera ordeñando. Con la otra mano, tomé la cuerda de las bolas y sacaba y metía la más grande lo más rápido que pudiera.

Sus gemidos se volvían más fuertes y yo estaba cada vez más excitada. Le metí de nuevo la bola y llevé mi boca hasta su pene. Estaba mojado de lo excitada que la tenía. Lamí todo su pene desde la cabeza hasta sus bolas, después me concentré en su ano, succionándolo e introduciendo mi lengua hasta sentir el metal de la bola. Miguel se levantó y se fue para donde Camila, sacando su enorme pene y se lo puso en la cara, como había hecho conmigo. Camila se comía todo lo que podía mientras yo seguía concentrada en su culo. Los siguientes en levantarse fuero Carlos y Andrés.

Carlos me levantó y me beso, su lengua se metía hasta lo más profundo que podía de mi boca. Saco su celular y encendió el vibrador de mi cola. Un gemido escapo de mi boca, atrapándolo el beso que me estaba dando Carlos. Andrés por su parte estaba arrodillado jugando con mi pene mientras sacaba y metía el vibrador más y más rápido. Yo no paraba de gemir y sentía que me vendría en poco tiempo. Andrés se levantó y me puso su pene mojado en la entrada mi cola. Sentía lo cálido de su humedad. Saco el plug hasta la mitad y sentí como empezó a hacer presión para intentar meter su pene al tiempo con plug. Me separe de Carlos para ver como intentaba meterme los dos en mi cola. Carlos tomaba las pinzas y las jalaba para hacerme gemir. Se pene junto con el plug empezaron a abrirse paso, mi cara reflejaba incomodidad y dolor, ambos más o menos era el tamaño que sentía cuando Miguel me lo metió. Mire a Carlos diciendo que la doble penetración era algo nuevo, me pidió que le describiera cada sensación que iba teniendo, lo hice haciendo que Carlos se prendiera más, masturbándose más rápido que antes.

Me inclinó y me hizo comerme su pene mientras sentía la vibración más intensa al tener el pene de Andrés haciendo presión. Andrés dejo el plug quieto adentro mío mientras me bombeaba con su pene. La vibración se intensificaba hasta el punto que me vine en el piso. Carlos saco su pene de mi boca, regañándome por ser una cochina y haberme venido. Le dijo a Andrés que sacara el pene de mi cola, dejándome el vibrador. Me tomo por el cabello y me hizo comerme todo mi semen esparcido en el suelo. Me levanto y me dijo que sacara la lengua para verificar que me lo había comido todo. Andrés se hizo al lado de Carlos y me comenzaron a penetrar la boca al tiempo. Sentía la cabeza de cada pene a cada uno de los lados de mis cachetes. No cabían ambos en mi boca, casi ni podía pasar saliva haciendo que se escurriera por mi boca mientras mi lengua lamia lo más que podía de ambos penes.

Miguel guio a Camila hasta el sofá donde la puso en cuatro y, recordando cuanto dolía, le saco las bolas y la comenzó a penetrar. Solo al introducir la cabeza escuche como gemía en forma más de dolor que de placer. Su cola debía estar bastante dilatada por las bolas, pero el pene de Miguel obligaba al ano de Camila a estar constantemente abierto, mientras que las bolas quedaban en su interior. Por esa parte no la envidiaba, ya que le debería estar doliendo más que lo que debería estar disfrutando. Pero era mi turno de sentir lo mismo. Andrés me tomo por el cabello haciendo salir ambos penes de mi boca, me llevo hasta el sofá también en donde él se sentó, haciéndome hacerme a ahorcadas sobre él. Andrés me dio un gran beso, mientras Carlos se acercaba y se masturbaba mientras veía como otro hombre me comía la boca a besos.

Carlos saco el plug de mi ano y alisto su pene, al igual que lo hizo Andrés. Los dos empezaron a penetrarme al tiempo. Sentía como mi ano no solo se dilataba, si no que se empezaba a desgarrar ya que no estaba tan dilatada. Les pedía que por favor pararan. Ellos se detuvieron, pero volvieron a intentar. Miguel tomo del cabello a Camila y la arrastró hasta donde yo estaba. Miguel le dijo a Camila que callara a esa otra perra, refiriéndose a mí. Carlos halo del collar haciendo que me ahogara, después me guio hasta la boca de Camila para que nos besáramos. Entre nuestras bocas callábamos los gemidos casi gritos que hacíamos. Miguel bombeaba a Camila mientras yo tenía los penes de Carlos y Andrés en mi cola.

Andrés y Carlos hicieron fuerza hasta que mi ano cedió y me comenzaron a bombear. Sentí mucha presión en mi ano, que se desgarraría en cualquier momento, pero ellos no paraban. Nos daban a las dos, Andrés se comía mis senos, Carlos abría mis nalgas tanto como podía y no perdía oportunidad para nalguearme lo más duro que podía, Miguel hacia lo mismo con las nalgas de Camila mientras la penetraba hasta lo más profundo que podía mientras nosotras nos comíamos la boca a besos.

Camila me miraba con los ojos bien abiertos, como platos, cada vez que Miguel se la metía duro y profundo, y yo dejaba de besarla por ratos para recuperar el aliento entre cada envestida de estos dos hombres. Nos siguieron dando así por varios minutos hasta que Andrés se vino, seguido de Carlos. El último en venirse fue Miguel. Nos metieron los penes tan adentro que nos dejamos de besar y soltamos un grito de dolor tan fuerte que nos tuvieron que tapar la boca para no despertar a los demás en casa.

Yo me aferraba y aruñaba los hombros de Andrés mientras Camila hacia lo mismo con el sofá. Miguel tomó a Camila por el cabello y la quito a Carlos de mi cola, y la hizo comer todo lo que salía de mi cola. Después, Carlos hizo lo mismo conmigo, quitándome de encima de Andrés, intercambiando posiciones con Camila para comerme el semen de Miguel que escurría del ano de Camila.

El último fue Andrés, quien nos tomó a ambas de la nuca y nos enfrentó cara a cara, para besarnos e intercambiar el semen de nuestras bocas. Por último. los tres nos pusieron los penes en la cara para dejarlos bien limpios, se subieron sus pantalones y se fueron para su cuarto cada uno despidiéndose entre ellos, dejándonos a nosotras allí tiradas. Las dos nos reacomodamos nuestra ropa, Camila dijo que tenía auto, pero la vi tomada, así que le dije que mejor se quedara a pasar el resto de la madrugada, y al día siguiente se podría ir. Ella se quedó conmigo, en mi cuarto. Yo decidí tomar una ducha antes de dormir. Deje a Camila en el cuarto mientras yo me metía en el baño. Me desvestí y me metí a la ducha. El agua recorría mi cuerpo relajándome mientras en mi mente repasaba la locura que había acabado de hacer.

EL sonido de la puerta rompió mi pensamiento. Era Camila completamente desnuda. Abrió la puerta de la ducha y se metió conmigo. Cuando traté de preguntarle qué pasaba se abalanzó sobre mí, chocando nuestras bocas. Esta noche no había terminado, y para ser honesta, quería hacerle el amor a Camila.

Continuara.

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