Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 2

Mi fin se semana como la perra sirvienta. Parte 2
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Carlos me tomó por el cuello fuertemente mientras sus amigos se acervan, me ordeno que los saludara a todos, obedecí mientras todos a mi alrededor me tocaban. Andrés y Oscar fueron los primeros en besarme. Sus alientos y sabor a cerveza me provocaron asco de besarlos. Pero tuve que hacerlo. Carlos le pidió a Miguel, el moreno que me había llamado la atención, que tomara su lugar mientas dejaba nuestras maletas en el cuarto. Miguel paso a mi lado y su sola presencia me hizo sentir doblegada. Su respiración en mi cuello me tenía intranquila, e hizo que toda la piel se me pusiera de gallina. Le rogué a mi hombre que por favor no me dejara sola y que me sacara de ahí, me serio y me dijo que me relajara, dio media vuelta y se perdió por la escalera. Miguel me tomo por el cuello con ambas manos mientras Andrés y Oscar me tocaban las piernas y los senos por encima de mi ropa. Miguel me besaba el cuello y bajaba por mi clavícula hasta los hombros y de regreso. Forcejee con ellos para que me soltaran, pero entre Andrés y Oscar se encargaron de mis manos y Miguel me doblego con sus manos alrededor de mi cuello.

Me arrodillaron en el piso y Andrés saco su pene. Dijo que hace mucho una chica linda no le hacía un buen oral y acto seguido intento penetrarme la boca. Cerraba mis labios con fuerza y no me dejaba. Después sentí que el vibrador de mi cola y el anillo de mi pene se prendieron a su máxima potencia, haciendo que abriera la boca y gimiera. Ponle esto, le dijo Carlos a Andrés. Le había pasado el aro a Oscar, y con un rápido movimiento me lo puso en la boca. Andrés y Oscar se aprovecharon de mi boca y Miguel se fue a platicar con Carlos. Le rogaba a Carlos que me ayudara, pero no hacía nada, Miguel le paso una cerveza, él la destapo y comenzaron a tomar juntos. Oscar se quitó la correa y con ella amarro mis manos, y una vez sometida se aprovechó de mis senos pellizcándolos con sus manos, mientras Andrés me hacía comer su pene completo. Era más pequeño que el de Carlos, pero lo suficiente para hacerme dar arcadas, y al poco tiempo se vino en mi boca. Ahora era el turno de Oscar. Su pene era más grande que el de mi hombre y eso me daba miedo. Abrí mis ojos y como pude le pedí que por favor no lo hiciera. Trate de levantarme, pero Andrés me sometió y me tomo la cara para que se lo hiciera a Oscar.

Oscar puso su pene a la entrada de mi boca y rosaba mis labios con la cabeza de su pene. Le dio a Carlos que yo era la más bonita que había traído, pero la que menos se dejaba. Miré a Carlos y me dolieron esas palabras. Al parecer hacían esto seguido, y la chica de turno era yo. Oscar metió sus dedos en mi boca por medio del aro para humedecerlos, paso mi saliva por la punta de su pene y lo metió en mi boca. Aduras penas cabía por el aro que tenía en mi boca. Sentía como se trataba de quedar atorado su pene en el aro. Por una parte, me alegro porque su pene no cabría completo y no me ahogaría como sabía que lo quería hacer. Por otra parte, su pene era lo suficientemente largo para ahogarme. Me obligo a practicarle sexo oral por varios minutos hasta que por fin se vino. La descarga de leche fue tan grande que no pude pasármela toda y terminé escupiéndola. Oscar saco su pene de mi boca y yo no paraba de toser, estaba ahogada, me desamarro y me quito el aro de la boca, luego me dijo que fuera por algo para limpiar. Carlos apagó los vibradores con lo que me levanté y fui al baño por algo para limpiar. Limpié el piso con papel, lo boté a la basura y los chicos me llamaron para que les sirviera más cerveza. Pasaron tomando y jugando billar mientras yo era prácticamente la camarera.

Ya pasadas las 7 am, Miguel, Oscar y Andrés se quedaron dormidos en la sala de la borrachera que tenían. Recogí las latas de cerveza y la basura para después irme a dormir. Estaba rendida y pensé que ya cuando todos estuvieran sobrios las cosas serian diferentes. Carlos se había subido más o menos a las 6 am, estaba cansando por el viaje y me había dejado cuidando a los amigos. Cuando subí para descansar, estaba dormido en una hamaca. Dejé las maletas en el piso cuidando de no hacer ruido y me acosté igualmente rendida. No tuve ganas ni de cambiarme, Carlos me había obligado a llevar el plug y el anillo toda la madrugada mientras atendía a sus amigos por si no hacía caso, Carlos prendía los vibradores para que obedeciera. Cuando desperté ya era de noche. Estaba tapada con una sábana y estaba sola en el cuarto. Me levante buscando a alguien en la casa, pero estaba sola, tampoco estaban los carros.

Decidí tomar una ducha, me quité mi traje de sirvienta menos el collar, era el juego que tenía con el hombre que amaba y no quería poder eso; a pesar de lo que paso, amaba a Carlos, estaba enamorada de él y si lo que quería era que complaciera a sus amigos eso haría. Además, los amigos de Carlos no eran feos, todo lo contrario, eran muy guapos, en especial Miguel. Solo rogaba porque no se me acercaran borrachos ya que no se si sería capaces de medir sus fuerzas y terminaran lastimándome. Me metí al baño, el agua me relajo y calmó los nervios, aunque no paraba de pensar como seria este día en la noche.

Salí de la ducha y me mentalicé que quería pasarla muy bien, no todos los fines de semana tienes a cuatro sementales queriéndote comer, y era una fantasía que tenía, saber que se sentía hacerlo con 2 o más hombres. Me volví a poner mi vestido de sirvienta y revisé la ropa que Carlos había traído para mí, entre lo que tomé un cachetero negro. Cambié mis medias por unas medias de nylon negras y me puse los tacones de sandalia que traía del viaje. Me maquillé y bajé a arreglar la casa mientras los chicos llegaban.

Cuando escuché los autos, me arreglé bien el vestido. Al entrar me abalancé sobre Carlos y lo beses, y saludé tímidamente a los otros chicos con un simple hola. Todos me saludaron de forma amable y Miguel me tomo de nuevo por la mano y me dio un beso en ella. Yo me sonrojé y le pregunté a Carlos que en donde estaban. Habían ido de compras. Traían mercado además de mucha hambre. Les dije que se sentaran y yo prepararía la cena. Ellos, al verme más confiada se ofrecieron a ayudarme. Sin embargo, les dije que no, ellos se sentaron en la sala a ver futbol. Una vez hecha la comida, les lleve todo para la sala para que no perdieran detalle del partido. Todos me agradecieron mientras los acompañaba a comer. Una vez terminado el partido, querían ir a la piscina, les dije que fueran mientras arreglaba la cocina y después iría con ellos. Carlos me beso y me dijo que me esperaba en la piscina y que sobre la cama me dejaría mi vestido de baño.

Me sorprendí al decirme que tenía un traje de baño, asumí que era de su ex esposa así me emocioné y decidí apurarme para medirme le vestido. Todos los chicos salieron para la piscina y yo me quede lavando los platos. Una vez terminada la labor, subí a mi cuarto para cambiarme, luego escuché que tocaron a la puerta. Era Miguel, me sorprendió verlo ahí, no pude articular palabra hasta que me pregunto si podía pasar. Le dije que sí y se sentó en la cama y me pidió que me sentara también. Sentí miedo de lo que me pudiera hacer, pero me sorprendió al pedirme perdón por como reaccionaron Oscar y Andrés. Me dijo que ellos no eran así, pero que los tragos combinado con que hace mucho no tenían a alguien como yo y así de bonita les nublo el juicio. Le dije que lo dejáramos atrás e hiciéramos de este fin de semana el mejor. Le sonreí a Miguel con lo que me devolvió la sonrisa, se abalanzo sobre mí y me beso. No lo quise alejar porque quería besarlo desde hace rato. Miguel era realmente muy guapo, sin dejar atrás que era atracción física y que a Carlos yo lo amaba. Miguel se fue recostando sobre mí y yo iba cayendo sobre la cama, hasta que le dije que por favor se detuviera. Miguel me pidió disculpas y salió del cuarto, no sin antes regalarme otra sonrisa, la cual le correspondí sonrojada.

El vestido de baño era hermoso. Era negro, enterizo, en forma de tanga en la cola y era traslucido, como en malla, en la zona del abdomen y del pecho; solo era negro total en la parte del brasier y den panti. Me quedaba perfecto, ajustado a mi figura resaltando mi cintura. Al llegar a la piscina los chicos no dejaban de verme. Tenían música y cerveza, y estaban jugando en la piscina, Me lancé al agua directo para donde estaba Carlos. Allí lo bese y los otros chicos siguieron su juego. Después de unas horas jugando, Los chicos se salieron y me quede sola con Carlos.

Hable con él con respecto al plan que tenía y le dije que la próxima vez quería que me contara. Lo único que quiero es verlo feliz, y si para eso tengo que complacer a sus amigos lo haría. Lo que tenía miedo era de que me hicieran daño, y que por esa razón dude anoche al bajar del auto. Carlos me pidió perdón y me quito el collar. Lo bese sin apartar mis brazos de su cuello y con mis piernas rodee su cintura. Me restregaba contra él lo más fuerte que pudiera, quería hacerlo con él aquí, en la piscina. Le pedí que se sentara en el borde de la piscina, accedió, le bajé la pantaloneta y me comí su miembro. Lo tenía duro como me gusta, me tomo por el cuello y me beso dulcemente, sus besos me vuelven loca. Me dio la vuelta y me puso en cuatro sobre uno de los escalones de la piscina, dejando mi cola por fuera del agua. Me hizo a un lado el hilo del vestido de baño y me dio un beso negro. Yo no paraba de gemir al sentir su deliciosa lengua abriéndose paso por mi ano. Con una mano me abría las nalgas y yo le ayudaba con una mano, mientras con la otra me apoyaba para no perder el equilibrio. Con la otra mano, Carlos sobaba mi pene por encima del vestido de baño. Yo gemía más duro, era muy rico lo que me estaba haciendo.

La parte de la tanga del vestido de baño tenía un broche, como un body. Lo desabrocho dejando salir mi pene. Me masturbaba lo más rápido que podía mientras sus dedos mojados con saliva me dilataban. Le dije que sobre la toalla que llevaba yo, había un lubricante. Fue por el mientras yo salí de la piscina y me acosté de lado sobre una de las sillas para tomar el sol, dejando mi cola al borde. Carlos me aplico lubricante y puso una tolla en el piso para que se pudiera arrodillar. Deslizo su pene erecto dentro mío con tanta facilidad, y yo estaba tan excitada que solo con la penetración me hizo venir. Carlos me seguía dando sin piedad. Mis gemidos eran más y más fuertes y en poco tiempo se vino adentro mío.

Su cuerpo agitado calló encima mío.Me miro y me beso, luego me dijo que fuéramos adentro. Me acomode el vestido y limpie mi semen. Luego nos fuimos para la casa donde la música nuevamente estaba alta y los chicos organizando la casa. Subí las escaleras con las miradas tras de mí. Me duché y al salir Carlos me esperaba con un vestido en la mano, me cubrí con una toalla el cuerpo mientras escuchaba autos llegando y personas entrando en la casa. Carlos me dijo que más amigos de ellos llegarían a una fiesta que ellos estaban preparando. Me dejo sobre la cama un vestido dorado de lentejuelas precioso. La espalda era descubierta hasta mi cola, y la falda llegaba unos centímetros debajo de mi cola, y escotado en V. Me dejo unas sandalias de tacón doradas hermosas. Me maquillé con unas sombras para la noche, me di un último vistazo al espejo y me dispuse a bajar. Antes de salir me fije que había una caja sobre la cama. Adentro había una cadena con tres bolas y un lubricante. Cada bola era más grande que la anterior, siendo la primera de unos 4 cm, la segunda de 6 cm, y la ultima de 8 cm; y al lado una nota que decía “disfrútalas”. Sonreí ante los juegos eróticos de Carlos, las saqué del estuche, aplique lubricante y las introduje. Tuve que usar el plug ya que soy estrecha, pero, después de unos 15 minutos dilatándome, entro la más grande de todas, la de 8 cm. Ajusté mi ropa y escondí bien mi miembro. Estaba lista para la fiesta.

Continuara.

Publicación anterior Siguiente Mensaje