Mi dia de descanso con mi hombre, Carlos

Mi dia de descanso con mi hombre, Carlos
Escrito originalmente por Danielasissy94 en Guiacereza.com

Llevaba un mes saliendo con Carlos.  Me había quedado ya varios días en su casa con la excusa de quedarme en la casa de mis compañeros haciendo trabajos. Era miércoles, había pedido el día libre en el trabajo para descansar y pasé la noche en casa de Carlos. Ese día levante una hora antes que él para alistarle sus cosas ya que tenía una reunión de trabajo. La ropa de su ex esposa ahora era mía. Llevaba puesto un baby doll morado y en la parte del busto es negro en encaje y un hilo negro, pero no lo encontraba. La noche anterior cuando llegue a la casa de Carlos, me tenía encima de la cama este conjunto ya listo, así que tan pronto llegue me dijo que me lo pusiera mientras él me servía la comida y me hizo el amor toda la noche.

Me metí primero al baño. Me sentía adormilada y agotada. Sentía un ardor en mi cola de todo lo que me hizo mi hombre en la noche. Tomé una ducha para relajarme y al salir me maquillé, me delinee los ojos, aplique un poco de rímel, unas sombras claras, un poco de rubor y un brillo en los labios. Mi ropa de anoche estaba sucia, así que tome algo limpio de mi nueva ropa. Me llamo la atención un camisón en seda negro, me quedaba ceñido al cuerpo, y el rose de la tela con mi piel era muy suave. Quería provocarlo cuando se levantara, así que también tome unas medias liguero y un cahcetero negro de encaje; me los puse, me dirigí a la cocina y le prepare desayuno. Lo desperté con un beso, y le dije que se fuera a la ducha, se le estaba haciendo tarde.

Aun adormilado se metió a la ducha y yo le prepare un vestido de pantalón y blazer negro de paño con corbata, camisa blanca y zapatos de vestir. Serví el desayuno cuando lo escuche salir del baño, y cuando llego al comedor quede con la boca abierta, se veía muy bien. Solamente de verlo sentí una erección. Él al verme, me recorrió con la mirada de arriba abajo. Me lancé a abrazarlo y besarlo de buenos días. Su lengua recorría la mía y su aliento caliente me erizaba la piel.  Me separe de él diciéndole que por favor desayunara rápido o llegaría tarde al trabajo. Me di media vuelta y me dispuse a sentarme. Sentía su mirada siguiéndome, y lo quería provocar, así que camine muy despacio contoneando mis caderas para que él me viera. Cuando llegue al comedor lo voltee a ver. Se había bajado la cremallera del pantalón y tenía el pene erecto afuera; se estaba masturbando. Abrí la boca en forma picara y me incline levemente sobre el comedor, haciendo que se me subiera el camisón y mostrándole el cachetero. Carlos se abalanzó sobre mí, metiendo su pene entre mis nalgas sin quitarme el cachetero y me pidió que me restregara contra él. Movía mi cola y la pegaba lo más que podía para sentir su gran pene como me mojaba mi ropa interior.

Me tomo por el cuello y me beso apasionadamente. Metía su lengua en mi boca tratando de llegar lo más adentro posible mientras me nalgueaba. Yo gemía de placer y le rogaba porque me la metiera de nuevo. Se fue al cuarto por el lubricante mientras yo me quitaba el cachetero. Aplico lubricante en mi cola y con sus dedos me empezó a dilatar mientras se aplicaba en su pene. Miro el reloj y me dijo que no tenía mucho tiempo, puso su pene en mi cola y empujo. Un dolor recorrió mi espalda, aún estaba maltratada de la noche anterior. Se detuvo asustado de que me hubiera hecho daño, le dije que se tranquilizara y que intentara otra vez. Su pene se abrió campo entre mi cola adolorida y estrecha. Yo aguantaba el dolor lo más que pudiera mientras él lo iba metiendo y sacando.

Me tomo por el pelo y yo abrí mi cola lo más que pude con ambas manos. Sus envestidas era sin piedad. Sentía que mi cola me ardía y me quemaba, pero quería que se fuera complacido. Aumentaba el ritmo con cada segundo que pasaba y yo pase a gemir y quejarme del dolor. Él me pedía que aguantara y eso trataba de hacer. No sabía si lo tenía más grande que otros días o yo en verdad estaba tan estrecha que hacía que me doliera tanto; pero en cuestión de unos minutos soltó una gran descarga de leche en mi interior. Saco su pene y yo caí rendida en una silla. Me besos los labios y me pidió disculpas por si me había lastimado. Le sonreí y le dije que lo que quería era complacerlo y que se fuera feliz, tome su pene y lo limpie con mi boca.

Subió su cremallera y se fue sin desayunar, ya era bastante tarde. Desayune y me quede en casa durmiendo. Hice el aseo de la casa y me aliste para volver a mi casa. 

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