Mi corazón latía como una chiquilla cuando tiene una gran verga frente a su cara

Mi corazón latía como una chiquilla cuando tiene una gran verga frente a su cara
Escrito originalmente por Hedonistasexual en Guiacereza.com

Hola.

Era una fría noche de abril, ese día, después de una jornada de misas, resos, confesiones y oraciones de semana santa, mi madre, una devota católica, accedió orgullosa a la petición del sacerdote del pueblo de que me dejara quedar en la casa cural, como premio a mis grandes virtudes y esfuerzos como monaguillo de aquella parroquia.

Yo, en mi inocencia de creerme un "instrumento de Dios" asentí con un poco de alegría por tan honrosa petición. Eran alrededor de la seis de la tarde cuando sucedió lo de la solicitud de este sacerdote; el en su rol de representante de Cristo en la tierra, era un hombre maduro ( 48 años) algo gordito, velludo cómo un oso, y a pesar de su sotana, se podría decir que era un macho atractivo y sexual para cualquier mujer.

Sinembargo yo lo veía como a alguien a quien debía mi gratitud y sumisión por tenerme en cuenta. 

Esa noche, despues de la cena que nos preparo doña Rita, la cocinera de la casa cural, quien nos sirvió y luego se retiró a su casa, el padre Ramón se dedicó a preguntarme sobre mi cotidianidad;  me preguntaba por el colegio, por mis gustos, mis intereses, etc. Luego de terminar la cena, le pregunté al padre cuál era la habitación donde debería pernoctar; el me respondió que me iba a dar el honor de compartir su habitación conmigo.

Algo sorprendido, pero en mi inocencia, asentí sin problema. Subimos al segundo piso, donde estaba su habitación; era una pieza amplia, con una gran cama estilo barroco en la mitad, con armarios y una mesa que soportaba un viejo televisor, y un Betamax, que para la época era un avance tecnológico.

Le pregunté al padre que si tenía pijama para mí, ya que estaba acostumbrado a ella; el inmediatamente me respondió que no era necesario, que Cristo adoraba la desnudez del hombre, y que por lo tanto íbamos a dormir desnudos. Contrariado y nervioso, le dije que no me atrevía a dormir desnudo, y menos en la cama de un sacerdote; el me respondió que me calmara, que no había problema y que éramos instrumentos de Dios.

Para calmarme un poco, sacó una botella de vino y sirvió dos grandes copas, me ofreció una y me invitó a qué la tomara para calmarme un poco. Yo la tomé sin vacilar y me empecé a sentir con una calma y paz interior que por un momento deje mis prejuicios y preocupaciones; con el efecto del licor, el padre Ramón me dijo: - hijo, quiero que te desnudes y te metas bajo las cobijas! . Asentí sin problema, me desnude y me metí en esa amplia y cómoda cama

Entre tanto, el padre sacó una película de un cajón y la metió en el beta a la vez que me servía más vino; antes de correr la película me dijo que cristo le gustaba que nos amaramos y que está película era prueba de ello, las primeras imágenes me dejaron pasmado: era una bella adolecente mamandole el pipí a un hombre maduro. Esas imágenes me impactaron de una manera que no se cómo describirlo. Al comienzo sentí un susto terrible... Pero a medida que iba viendo que esa adolescente disfrutaba lo que le hacía al fulano del video, empecé a sentir unas ganas enormes de que yo fuera esa nena que mamaba esa gran verga. Además, el estar desnudo y ya con la cama tibia, empecé a sentir una sensación deliciosa 

El padre, cuando percibió mis gestos empezó a quitarse la sotana, la ropa y el interior, dejando ver ese cuerpo velludo y esa verga gorda y enorme que parecía la de un caballo cuando está excitado. Sin pensarlo se metió en la cama y me agarró suavemente con esas manos enormes y peludas, me acerco a su cuerpo y me empezó a restregar ese gran falo caliente y palpitante. Para ese momento mi corazón latía con la fuerza de mil tractores; era una mezcla extraña de susto, contrariedad pero sobre todo de exitacion.

Era una sensación extraña; sentir ese cuerpo velludo, caliente,rudo y a la vez suave me despertó unas sensaciones que nunca en mi corta vida había experimentado. Sentí ganas de que me metiera esa enorme tranca por mi boca, por mi culito virgen, por todos mis agujeros. Quería que me hiciera suya, quería que me poseyera al igual que en la película que estaba en el beta, donde ya el hombre tenía penetrada a la adolescente. El padre me volteó hacia el, se quedó mirándome con el rostro enrojecido por el morbo y la excitación, me preguntó que si me gustaba,le dije que si; cuando escucho mi afirmación, empezó a besarme, me besaba mi pequeña boca, me besaba el cuello, las orejas las tetillas, ohhh... Que sensación más deliciosa e inolvidable. 

Luego tomo mi pequeña mano y la acerco a su ya abultada verga, yo la agarre sin miedo, la empecé a masturbar, a pesar de que no me cabía en la mano, me di mañas de restregarla, de manosearla, que delicia. Me deslice dentro de las cobijas y empecé a besar ese glande enorme, caliente baboso por la excitación del padre Ramón, ese sabor salado me excito aún más..... Después les sigo contando lo que sucedió esa fría noche de abril.

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