¿Me orinas amor?

¿Me orinas amor?
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

Por un tiempo me encontré en Bogotá una o dos veces por semana con un hermoso rent boy de unos veinte años que se hacía llamar Kevin. Nuestros encuentros eran en un hotel del centro y siempre al llegar, luego de besarnos un rato, él entraba al baño y luego nos desvestíamos y nos metíamos en la cama a disfrutar, a veces del sexo y muchas veces solo del contacto íntimo de dos cuerpos desnudos. Una vez cuando Kevin iba para el baño le pregunté si iba a orinar y cuando asintió le pregunté que si lo podía acompañar, él me miró intrigado pero le dije que era una fantasía mía. El chico era muy complaciente y me dio un beso y me dijo que por supuesto. Entramos al baño y él me preguntó que quería hacer. Yo me paré detrás de él, lo abracé lo besé en el cuello y le dije que orinara tranquilo, que yo solo quería tenerlo así mientras lo hacía. Él se desabrochó el pantalón, sacó el pene y procedió a descargar la vejiga con un buen chorro mientras yo lo miraba por encima del hombro sin decir palabra. Curiosamente, aunque para entonces ya habíamos pasado muchos ratos desnudos y abrazados, al parecer el acto de orinar se siente como algo personal y, al menos esa primera oportunidad fue algo incómoda para ambos.

Digo que en esa primera oportunidad, porque en adelante, antes de entrar al baño Kevin siempre me preguntaba si quería acompañarlo, a lo que yo nunca me negué porque la cosa siempre ha tenido para mi una fuerte connotación sexual. Para la segunda o tercera vez ya nos sentíamos mas a gusto e incluso nos besábamos un rato antes de salir del baño. Para ese entonces ya teníamos también la costumbre de entrar al baño desnudos de la cintura para abajo solo con las camisetas puestas, lo que hacía que al abrazarlo la sensación de mi verga entre sus nalgas se sintiera aún mas rica.

En una de esas ocasiones, cuando cuando él ya iba a coger el pene para orinar, le pregunté si le molestaba que fuera yo quien lo sostuviera y él me cogió la mano y la puso encima de su miembro. Para entonces ya él tenía una semi erección y cuando lo cogí me excitó mucho sentirlo grueso y caliente mientras sentía salir el chorro, lo que me puso muy arrecho. Sintiendo hinchada mi verga entre sus nalgas, al terminar de orinar se volteó, me la cogió y me dijo pasito que si quería la próxima vez lo haríamos en la ducha y que él me soltaría todo el chorro de orina en los genitales. Yo me quedé mirándolo y le dije que lo iba a pensar, aunque por dentro ya sabía que eso era lo que quería. Usualmente era Kevin el que me mamaba la verga por un buen rato antes de pasar a otras cosas, pero esa vez fue un largo y rico 69 lo que hicimos, yo pensando en el chorro de orina caliente en los genitales y el culo que me esperaba la próxima vez.

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