Me impacienta su verga y escucho "Coming of Age"

Me impacienta su verga y escucho "Coming of Age"
Escrito originalmente por akane89 en Guiacereza.com

Sábado, 6 de Agosto de 2016

Salí de casa pasadas las 9 de la noche, él se había tardado un poco de salir de su casa también, lo espero con impaciencia en el punto acordado, sabía que la paciencia no es una de mis virtudes pero aplaqué mi ansiedad escuchando “Coming of Age” de Foster the People. Apareció su imagen ante mí, llevaba la prisa impresa en sus grandes ojos, al verme se acerca rápidamente y me da un tierno beso y se disculpa conmigo por aquel retraso en su llegada, lo abrazo y lo beso muy tiernamente mientras le pongo uno de mis auriculares para terminar de escuchar juntos la canción. Esta vez traía una gorra que me encanta y que había prometido llevar en uno de nuestros encuentros.

Tomamos un pequeño colectivo solo para avanzar unas cuantas cuadras, el bus estaba muy lleno lo cual impedía nuestro contacto. Tomamos un taxi y nos dirigimos a comer algo antes de volver a entrar al bar que, días antes me había enseñado y en el cual me había divertido bastante con él. Pidió hamburguesa y yo perro. Mientras yo comía no podía evitar mirarlo, el que viera lo rápido y voraz que me comía mi delicioso perro caliente sin duda me daba algo de pena.

Ya estando en el bar una llamada pone mis vellos de punta pero resulto no ser importante… El ambiente en el bar se tornó aburrido y con un “Quiero follarte ya” en su oído dejamos atrás el par de botellas que nos acompañaban. En el taxi volví a ser presa de sus ágiles dedos, quería llegar ya a ese lugar de perdición, el vallenato sonando de fondo no me dejaba expulsar ese libido que por el esperaba… 

En la habitación fuimos solo deseo, lujuria… rápidamente me empieza a desvestir, ve mi tanga rosa y queda totalmente fascinado. Hala mis pezones y acto seguido corre mi pequeña tanga y siento su cálida lengua, abro más mis piernas para que él tenga total acceso a mi coño. Cada lamida suya hace que yo, excitada le entregue los más deliciosos gemidos… ¡Oh, se siente tan bien! Su mirada lasciva mientras chupa mi clítoris hace que yo, simplemente me deje… ir… 

“Eres una perra Giselle” pienso mientras él me penetra en cuatro, cada embestida suya me hace perder el control, aprieta mis nalgas y las golpea… Mi culo enrojecido es solo parte de lo que él siente por mí, me encanta saber que pierde el control con verme, con sentirme… Saber que cada uno de mis movimientos lo deja sin habla es una maravillosa recompensa para mí. Con su leche dentro miro hacia el espejo y ella se ve salir de mi aun palpitante coño… Somos ahora ternura, nos metemos entre las cobijas… caricias y besos van y vienen, me agrada mucho halar su linda barba y en eso de nuevo siento su verga crecer junto a mi mano, “¿Qué quieres?” me dice él, carajo, solo quiero que esté una vez más dentro de mí. Luego me hace subir en él, así siento que mi cuerpo no resistirá mucho tiempo más. Nuestros cuerpos de a poco empiezan a humedecerse por cada uno de nuestros movimientos. Me penetra cada vez más rápido y termino sucumbiendo ante su desenfrenado sexo.  Seguimos disfrutando el uno del otro, pero el cansancio de a poco nos hace quedar dormidos… 

Va amaneciendo y amor, una vez más te siento conmigo, dentro… Yo estoy medio dormida y no logro descifrar si este enorme placer que siento es real o parte de mis sueños. Despierto y ahí estas tan excitado y deseoso como siempre de mi… Quisiéramos no parar… pero se hace tarde… 

Nos duchamos juntos y de repente vuelve a embestirme bajo el calor del agua, me siento tan puta cuando me hace suya… Simplemente, me toma como se le da su jodida gana! Salimos del baño y él dulcemente ayuda en mi búsqueda de ropa interior. Nuestros cuerpos piden más y así volvemos a estar, juntos gimiendo por las sensaciones que el otro obsequia, El coño me arde, me saco su verga para cambiar de posición y él me dice “Amor, quieres más?” No puedo evitarlo, me fascina su manera de follar. Empiezo a meter su verga en mi boca, sé que está sensible por la repetida fricción de nuestros cuerpos. Chupo y masturbo cada vez más rápido, su cara lo dice todo… Está extasiado pero la sensibilidad en su pene lo hace sentir totalmente doblegado a mis manos. Su rostro se encuentra sudoroso, una pequeña gota cae a mi rostro y no puedo dejar de observar la maravilla que es su cara y sus gestos en ese momento. Salimos del lugar con nuestras piernas temblando por todo el esfuerzo impreso. Agotados pero felices, hablamos en el trayecto a mi bus, nos despedimos con un tierno beso sabiendo que será un hasta pronto...

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