ME ENCANTA VER COMO SE CULEAN A MI ESPOSA PARTE III

ME ENCANTA VER COMO SE CULEAN A MI ESPOSA PARTE III
Escrito originalmente por cornudomzles34 en Guiacereza.com

**Recomiendo leer la parte I y II para que entren en contexto sobre mi esposa y yo**

Debo reconocer que mi esposa y yo somos amantes a armar planes alrededor de los partidos de fútbol, normalmente la gente no rechaza una buena cerveza y después del partido las cosas toman un matiz de rumba super interesante.

Por tal motivo, nos decidimos a armar un buen plan con diferentes amigos y amigas en nuestra casa, desafortunadamente y como es común algunos dijeron que si pero nunca llegaron, era un sábado en la tarde, el día estaba espléndido, calorcito, buen ambiente, cervezas frías, en fin, todo perfecto para un buen momento con amigos.

Mi esposa vestía ese día unos shorts demasiado cortos (por detrás se dejaba ver un poco de la parte baja de la nalga), una blusita de esas que si se agacha demasiado se le ven las tetas (ella no uso brassier), unas chanclas bajitas de esas de correitas delgadas y unas tanguitas diminutas que con solo un tirón salían de su lugar.

Empezaron a llegar nuestros invitados, primero una amiga *Andrea de muchas fiestas bisexual y muy alborotada, luego llego un amigo de nombre *Jorge alto, delgado, barbado y experto en tomar mucho y por si fuera poco llegó con un amigo *Héctor, mas bajo que él, piel trigueña, de contextura gruesa pero no gordo, ojos verdes e igual de fiestero que nuestro amigo, quien nos pidió excusas por haberlo invitado sin avisar pero había llegado de sorpresa y le dió embarrada no invitarlo. Por último, llegó una pareja de amigos, novios de toda la vida (no vale la pena describirlos) y un amigo de mi esposa que hace tiempo no veía de nombre Alberto, de piel blanca, aspecto intelectual, ojos color cafe estatura promedio, cuerpo medianamente atlético y que exhibió cierta tímidez cuando llegó.

Todos nos sentamos en la sala que estaba dispuesta para el partido, comestibles y pasabocas por doquier y para atender a todos los gustos dos cajas de ron y dos de aguardiente y mucha cerveza.

Para ponerlos en contexto en la actualidad y para ese momento, vivimos en una casa de dos pisos, cerca de la sala esta la cocina y más allá un baño y una habitación que usamos como estudio, el estudio da hacía el patio.

El partido empezó y con el, rondas de cerveza y licor en cantidades, todos comiamos, bebiamos y hablabamos y el licor empezó a hacer sus efectos, con lo cual mi esposa empezó a brincar con cada jugada peligrosa y cada gol dejando ver ocasionalmente sus pezones, situación que no pasó desapercibida por el personal masculino.

Mi esposa se paró con frecuencia en diferentes momentos, a traer más agua o más pasabocas (más de lo normal), momento en que la atención de los caballeros y de manera disimulada se dirigía a las nalgas de mi mujer y su coqueto contoneo.

En el entretiempo y como es habitual varios aprovechamos a ir al baño, mi esposa definitivamente estaba encantada con tanto hombre en casa deseándola con la mirada, especialmente el amigo NO invitado Héctor, quien ya con los tragos encima era en exceso formal con ella ofreciéndose a ayudarla a traer un vaso de agua o cosas de ese tipo.

Es por ello que cuando mi esposa se excuso para ir al baño, segundos después Héctor salió detras suyo.

Lejos de nuestras miradas, Héctor aguardaba fuera del baño con una notoria erección marcada en su sudadera deportiva.

Cuando mi esposa salió se sorprendió pero inmediatamente esbozó una sonrisa y fijándose en el miembro erecto de Héctor le dijo: Esta bueno el partido ¿no?

A lo que él le respondió: No más buena esta usted mi amor. Mi esposa no se lo pensó dos veces y le sobó el pene erecto y le dijo suavemente: ¿Le parece? mi amiga esta más bonita.

Y el cogiéndole la mano para que sintiera bien su erección le dijo: No mi amor, más rica que Usted nadie - a lo que agrego para sorpresa de mi esposa - a mi ya me contaron que usted es golosita, asi que cuando quiera aqui estoy para usted. Acto seguido descaradamente le mando la mano al coñito por encima del short y le dijo: me imagino que ya esta mojadita.

Al principio mi esposa me confesó que le molestó la insinuación, pero al mismo instante se sintió tratada como una calenturienta y pues muy en el fondo ella sabe que es así.

La cosa no llegó a mayores porque iniciaba la segunda parte del partido y evidentemente no era el momento para locuras.

El partido terminó sin mayores contratiempos y para mejorar el ambiente había ganado el equipo al cual le estabamos haciendo fuerza, así que como es habitual en Colombia, ahora venía la celebración.

Ya pusimos música, empezamos a hablar de todo un poco y a tomar MUCHO, los temas empezaron a subir de tono y se empezaron a sugerir juegos calientes, en ese momento la pareja de novios tal vez incómodos por el ambiente decidieron irse y darnos las gracias por todo.

Así que quedamos Jorge, Héctor, Andrea, Alberto, mi esposa y yo tomando unos aguardiente y otros ron. Alberto el amigo de mi esposa, ya más en confianza estuvo hablando por momentos conmigo y me confesó (ya pasado de tragos) que tenía mucha pena de venir, acto seguido me dijo que como yo ya sabía mi esposa y él habían tenido rollo unos años atrás, pero que las cosas no habían funcionado (yo ni por enterado de ese dato, pero para mis fines aquello estaba mejor).

Marcaban ya las 7 pm y el trago empezaba a escasear, tomando desde temprano ya todos estabamos en un estado de alicoramiento interesante, así que nuestros invitados gestionaron más dinero para comprar licor, Jorge se ofreció para acompañarme a comprar más licor y en su caso personal unos cigarrillos, porque se le habían agotado y es de los que necesita fumar mientras toma.

Antes de salir, les dije a los demás que si querian algo adicional era el momento de decirlo ya que el estanquillo quedaba lejos e ir y volver era demorado (obviamente una mentira programada para que se atrevieran a hacer travesuras). Nadie encargó nada más así que Jorge y yo salimos.

Acto seguido Andrea que ya tenía entre ceja y ceja a Héctor les dijo a todos que si bailaban, con lo cual ella inmediatamente lo sacó a bailar a lo que Alberto sin pensarselo sacó a mi esposa, el baile en realidad fue la mejor excusa, Andrea aprovecho para hablarle a Héctor al oído y bailar sugestivamente un reguetón cualquiera asegurándose de calentar muy bien a Héctor.

Mi esposa bailando también con la calentura en su cabeza para Alberto, sobándole las nalgas en su paquete, cuando de repente Alberto le dijo: ¿Quién diría que nos volveríamos a encontrar?, a lo que ella le respondió: todo pasa por una razón, recuerdo que fuiste tú el que no quiso nada de nada. El le susurro al oído: pero ahora si quiero algo y acto seguido la volteó y le metió ambas manos por detras cogiéndole las nalgas completamente por dentro del short.

Mi esposa echo una mirada fugaz a Héctor y se dió cuenta que este la miraba mientras Andrea le besaba el cuello. El le guiño un ojo y sonrió.

Alberto masajeándole las nalgas a mi esposa le dijo al oído: ¿Qué tal si nos volamos un ratico para otro lado?, ella sin inmutar palabra lo tomó de la mano y lo trajo al estudio desde donde escribo esta historia.

Una vez allí y sin cerrar la puerta, Alberto dejó salir del encierro una verga grandísima de venas palpitantes y con la punta del pene ya mojada de lubricante natural, le quito a mi esposa la blusa y dejó sus tetas al aire, sus pezones oscuros apuntando a su corneador parecían a punto de reventar, su mirada medio ebria dejaban ver toda la lujuría de sus ojos.

No lo pensó un segundo y arrodillándose se avalanzo a mamar aquella verga, nunca la había podido ver antes y ya no recordaba porque pero era el momento, le lamía los testículos y el pene se lo metía entero en la boca como si su vida dependiera de ello.

Alberto estaba muy caliente y sin disfrutar mucho de la mamada la cogió de los brazos y la hizo subir quitándole los shorts y dejándola solo con sus chanclitas de correítas, el apenas dejando caer su pantaloneta la puso en cuatro apoyándo sus manos en el escritorio (desde donde estoy escribiendo este relato) y sin mucha contemplación la clavó de un solo golpe, entró como seda ya que mi esposa estaba completamente empapada, sus líquidos vaginales y su hinchado coñito recibieron con un grito aquella poderosa verga que empezó a embestirla sin contemplación, sin miramientos Alberto le agarraba las tetas con fuerza y la clavaba casi hasta el punto de meterle los huevos. Puta ganosa - le decía - como tenía ganas de hacerte esto desde que llegué, dime que te gusta, quiero oírlo mientras el cabrón de tu marido no está - mi esposa apenas con fuerzas le decía - Sí me encanta, metemela metemela - Alberto continuó - ¿te encanta culear en tu propia casa?  - a lo que mi esposa contestó - si pero me gusta más que mi marido me vea, para que vea como me dan placer.

Alberto no daba crédito a sus oídos, la levantó en el aire la acostó en el escritorio abriendo bien sus piernas y siguió clavándola con fuerza, casi con sed desbordada, fue entonces cuando ya a punto de venirse saco su verga y empezó a echarle su semen por cantidades en su vientre y rostro, grandes chorros de semen cubrieron parte de sus labios y su vientre, dejándole un charquito en el ombligo.

A mi esposa esta última parte la excito mucho pero al ver que no tenía con que limpiarse se preocupó, se limpió como pudo y le dijo a Alberto en el oído: ¿Qué? ¿repetimos más tarde?, a lo que desafortunadamente el contestó que no podía que de hecho ya casi debía marcharse, que tal vez otro día.

Mi esposa se sintió temporalmente frustrada ya que quería más, pero afortunadamente no era el único hombre en la fiesta. Ella se organizó, salió a la sala y vió que allí también habían pasado cosas.

Ya recobrado el aparente juicio mi esposa, Héctor y Andrea se pusieron a conversar y a escuchar música, Alberto se marchó, mientras que después de yo haberle hecho dar una vuelta grandísima a Jorge, por fin regresamos con el anhelado licor a casa.

Seguimos tomándo, el reloj marcaba las 9:30 pm, Andrea ya pasada de tragos se quedó dormida en la sala, así que para su comodidad decidimos pasarla para uno de los cuartos superiores.

Todos hablabamos y molestabamos, cantabamos y bailabamos pero Héctor y ahora Jorge no perdían oportunidad de sobar a mi esposa a escondidas en la cocina (yo me hacía el que no sabía, iba a al baño, decía ir a revisar a Andrea, en fin), en esos momentos mi esposa no se negaba a nada, había descubierto que metiéndo la mano por detrás de su espalda podían llegar sin problema a sus pezones.

Viendo que ya todo estaba dado, les dije que me recostaría un poco que me sentía bastante mareado, subí las escalas y después de unos momentos regrese sigilosamente a ver desde un punto estratégico.

No habían esperado nada (mi esposa ya sabía mi intención y fue la que los animó a desnudarse), ya todos desnudos los dos hombres cogieron a mi esposa como perros arrechos, Jorge le sobaba y chupaba las tetas, Héctor más osado y preparando el terreno se agacho y le empezó a lamer el culo, mientras mi esposa masturbaba a Jorge y su polla gruesa, no tan larga pero muy gruesa, Héctor tenía la polla de color muy oscuro, de buen tamaño y proporción entre grosor y largo.

Ambos estaban erectos y no pensaban perder mucho tiempo, mi esposa mojada hasta las piernas escuchó como ambos dejaron sus labores para hacerle una propuesta al oído que no alcance a escuchar, fué entonces cuando Héctor se acostó e hizo que mi esposa lentamente se dejara comer el culito, la cara de dolor se superó cuando el placer fue mayor, la verga de Héctor entraba en el culo de mi esposa lentamente, ella gemía y hacía gestos de dolor, los que fueron opacados por la segunda verga (la de Jorge) entrando por su vagina.

Como si ya lo hubiesen hecho antes, Jorge y Héctor manejaban a mi esposa como si fuera una simple muñequita en una doble penetración, la clavaban lentamante, la verga de Jorge apenas si se podía abrir espacio en la vagina de mi esposa y la agilidad de Héctor en clavarle el culo no tardaron en surtir efectos, mi esposa tenía un fuerte orgasmo y yo, escondido en la oscuridad me masturbaba mi polla de tamaño normal aguantando para no venirme antes que ellos.

Jorge y Héctor no reservaban ninguna prudencia con ella, le decían que era una perra, que yo no era lo suficientemente hombre para cogérmela, que ella era una come-pollas, que se desayunaba el pene de los hombres del vecindario, en fin...

Ambos siguieron penetrándola, culeándola con ganas hasta que Jorge empezó a gemir y a venirse adentro de ella, a dejar su leche adentro de mi esposa. Luego Héctor siguió follándola un poco más, se movió, se quitó el condón y se puso delante de ella diciéndole: ahora tu esposo no sabrá de cual de los tres hombres que estuvieron en la fiesta es la leche que te saldra hasta dentro de una semana y se vino abundantemente mientras mi esposa alcanzaba su segundo orgasmo.

Yo en silencio en la oscuridad estaba listo para venirme, pero sentí un ruido a mis espaldas, al voltear vi a Andrea desnuda en la oscuridad: ¿Que haces ahi parada? - le pregunté en silencio temiendo que me echaría a perder el final de todo abajo.

Ella solo sonrió y me dijo que fuera adonde ella. Yo me puse de pie y cautelosamente me le acerque. 

- ¿Y tu es que no quieres culear o que? - Y esta vez sin pensarlo dos veces no tuve que masturbarme para venirme, tire a Andrea a la cama, le chupe las tetas y se la clave, me la cogí con todas las ganas que tenía, acordándome de las escenas de abajo, de la follada de mi mujer y sobre todo, mirando a mi bella salvadora, Andrea se puso en cuatro y me dijo: se que estas a punto de venirte, quiero que me claves con toda.

Como si fuera una locomotora la cogí en cuatro y la clave hasta que me vine muchísimo adentro de ella.

Los partidos los seguimos convocando, así que esta será una Copa América 2019 muy provechosa. No olviden mirar nuestro perfil especialmente corneadores guapos de Manizales para mi esposa. 

Hasta una próxima.

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