ME ENCANTA VER COMO SE CULEAN A MI ESPOSA PARTE II

ME ENCANTA VER COMO SE CULEAN A MI ESPOSA PARTE II
Escrito originalmente por cornudomzles34 en Guiacereza.com

Ya sabiendo que yo soy un puto cornudo y que mi esposa no se echa para atrás cuando de tener sexo prohíbido y creativo se trata para luego contármelo todo, paso a contar una experiencia que pasó hace ya bastante tiempo.

Nosotros para esa época viviamos en un barrio estrato 3 de esos en donde en Manizales existe el popular celador de cuadra, un tipo que cobra una mensualidad a todos los vecinos y que pasa con su estridente pito por toda la cuadra cuando es de noche para advertir que no se ha dormido y que esta ganándose bien la platica.

Durante el día estaba Don Marcos, un señor de unos 55 años de edad, muy serio, respetuoso y maduro que colaboraba mucho con los diferentes vecinos, ayudando a descargar el mercado, abriendo la puerta del garaje, hasta ayudando en los trasteos. En la noche otro señor del cual no es necesario hablar pero que nada tiene que ver en la historia.

Después de vivir unos tres años sin nada interesante que contar al respecto, un día al llegar a casa al medio día Don Marcos toca a la puerta y con la cara un poco afligida nos indica que va a tener que abandonarnos por un tiempo ya que tiene que someterse a una cirugía que le da incapacidad de al menos un mes.

En ese tiempo - continua don Marcos - será reemplazado por su cuñado Jaime, quien ha sido instruido personalmente por él, para que continue brindando la misma amable colaboración que hasta ese momento el ha procurado. Jaime estaba a su lado y estira la mano estrechando la mano de mi esposa primero y la mia después. Jaime es un hombre de más o menos nuestra edad, con un cuerpo normal, algo barbado, más o menos de 1,70 de estatura pero de rostro atractivo. De manera respetuosa nos indica que esta muy a la orden y termina la conversación.

Al cerrar la puerta mi esposa se ríe y me dice: ¿Qué como lo ves?, yo sin percatarme del sentido de la pregunta le digo que me parece buen tipo, que habrá que esperar. Mi esposa deja pasar unos segundos y luego dice: "Pues lindo si esta pa que". Yo conociéndola y dándole paso al cornudo que hay dentro de mi le dije: "pues ya tendrás tu que averiguar que tan amable es".

Los días posteriores se pusieron muy interesantes, mi esposa empezó a seguir escondida desde la ventana el ir y venir de jaime, tanto o más colaborador que Don Marcos, ayudaba a todo el mundo en lo que más podía, una vez mi esposa fue a la tienda y de regreso el le ayudó a traer una bolsa que no ameritaba ayuda en modo alguno pero que fue el momento perfecto para una conversación:

- Permítame le ayudo - Le dijo Jaime cogiéndole la bolsa a mi esposa, que no se nego a semejante caballerosidad.

- ¿Cómo le ha ido Jaime? ¿Que tal lo trata la gente? - preguntó mi esposa aprovechándo para verlo de cerca - definitivamente estaba guapo - pensó ella.

- Bien si señora, todos muy amables - Jaime reparo fugazmente en el escote que dejaba entrever los senos de mi mujer.

- ¿Y usted qué? ¿Tiene familia? - Mi esposa no quería parecer ofrecida preguntándo de una si era casado.

- No señora, yo vivo solo, me divorcié hace un año

- Vea pues, pero ¿No tiene novia o pareja actualmente? - Preguntó mi esposa tonteando un poco.

- Noooo señora ¿quien se va a encartar conmigo? - Dijo Jaime ríendo.

La conversación no dió para más. Llegaron a casa y en ese instante un vecino empezó a pitar para que Jaime le abriera el garaje.

- En estos días lo invito a un cafecito para que charlemos que yo mantengo muy sola - dijo mi esposa con cierta coquetería - pues, si no le molesta.

Jaime la miró de pies a cabeza y le dijo:

- Bien pueda señora, no es sino que me diga, más fácil a las 6 pm que acabo el turno, usted me hace la señita.

Mi esposa me contó lo sucedido y me confesó que le daba morbo pensar en Jaime, su inocencia casi infantil y su forma de ser tenian un atractivo especial, aunado a pequeños coqueteos y pilladas infraganti a Jaime, mirándole el trasero o las tetas a mi esposa nos llevó a ingeniar un plan.

Yo me fuí a quedar en un hotel el día jueves y solo regresaría a casa cuando mi esposa me dijera, con lo cual el relato continua según lo que mi esposa con lujo de detalles me contó.

El viernes siguiente en la mañana, mi esposa se levantó se baño bien, se perfumó y se depiló completita, se estrenó una pillama de seda tipo batola, que si se medio empinaba dejaba verle la parte baja de las nalgas y unas tanguitas tipo seda dental casi de mentiras, no se puso brassier con lo cual cualquier movimiento medio brusco, dejaba ver parte de sus pezones o las tetas completas si se agachaba mucho.

Reviso a través de la cortina sin que nadie la viera, espiando la salida de la gente del barrio (al menos los vecinos más cercanos). Una vez estuvo segura de haber visto salir a la gente que trabajaba por el barrio espero a que Jaime pasar por los lados de la casa.

El momento se llegó y mi esposa abrió la puerta saludando a Jaime de manera formal.

- Jaime buenos días. Dijo como si nada sabiendo que él podía ver lo ligera de ropa de estaba.

- Buenos días señora. - Jaime no atinó a decir nada más y fue inevitable que sus ojos pasearan por el atrevido atuendo que tenía mi esposa puesto (o más bien su exhibido cuerpo).

- Jaime ¿será que yo le puedo pedir un favor? - dijo mi esposa moviendo un poco las tetas para que se notara su libertad bajo aquel conjunto.

- Si señora - dijo Jaime sin poder quitar los ojos de las tetas de mi esposa como si mirándola se le fuera a caer la batola - Dígame no más, lo que sea.

- Ay gracias, tan querido - dijo mi esposa sonriente - ¿usted me puede ayudar acá con el agua caliente que no me quiere salir? es que mi esposo esta de viaje y el es el que sabe como se arregla. En realidad el calentador tiene una llave que permite deshabilitarlo para casos de mantenimiento y lo habíamos activado en la noche.

- Claro que si señora, aprovecho de una vez porque en las mañanas hay poco trabajo - Dijo Jaime con un brillo en los ojos.

Jaime entró, mi esposa cerró y se encaminó a la cocina y luego al patio, sentía la mirada de Jaime clavada en su culo. Por ello, decidió girar bruscamente para decirle a Jaime "Que pena con usted molestarlo tan temprano" y lo descubrió mirándole el culo, mordiéndose los labios y con la mano en el paquete. El apenadisimo apenas le contestó "no tranquila, para eso estoy...lo que necesite con mucho gusto".

Como el calentador estaba alto mi esposa aprovecho para mostrarle cualquier tonteria en la parte superior y explicarle su "teoría" del daño, cuando en realidad Jaime podía tener toda la visual de su desnudo trasero y sus diminutas tangas "tratando" de cubrir su mojadisimo chochito.

Jaime se puso a la tarea más excitado que concentrado, revisaba la conexión al gas, la pila del calentador entre otras cosas, mi esposa en un momento le dijo que porque no revisaba la conexión debajo del lavadero a lo que el accedió sin saber mucho para que. Mi esposa aprovechaba cada vez que Jaime la miraba para dejarle ver un poco más, en un momento mi esposa se acomodó la blusa de forma que se le asomara toda una teta como por "descuido". Jaime la miraba con un aparente respeto y no se atrevía a modular palabra.

En un momento, mi esposa le dijo que iba a hacer algo y ya regresaba, definitivamente mi esposa como en un par de aventuras parecidas había hecho decidió deshacerse de las tangas.

Al regresar se encontró una desagradable sorpresa, Jaime había encontrado la llave lo que permitió que Jaime "arreglara" el daño.

- Listo señora, era esta llave que al parecer la movieron impidiendo el paso de gas o algo así, ya funciona perfectamente - la respiración de Jaime era acelerada pero continuaba manteniendo las formas.

- Ay Jaime muchas gracias, dejeme le invito a un café por el favor - dijo mi esposa sin declararse derrotada.

- Muchas gracias - dijo Jaime quien no se le veían muchas ganas de salir a trabajar - ¿Me puede prestar el baño por favor?

- Si señor bien pueda suba al baño de arriba que el baño social esta botando agua. - Dijo mi esposa maquinando su plan.

Jaime desapareció por las escalas y mi esposa, tras un par de segundos subió sigilosa detrás de él. Al llegar al segundo piso silenciosamente se acercó al baño y comprobó que la puerta estaba entreabierta. Sin que Jaime se percatara por lo concentrado que estaba, le vió masturbarse como loco con los ojos cerrados sentado en el baño. Tenía una verga morena, de grosor normal, pero de muy buen tamaño.

Como mi esposa no quería que se viniera el solo, le dijo parándose más cerca: ¿Quiere que le ayude?. Jaime la miró con malicia y le dijo: Me alegra que haya subido, mire como me tiene de caliente señora.

Mi esposa no lo pensó ni un segundo, se acercó mientras se quitaba la batola y quedaba completamente desnuda y le dijo: ¿Esto es lo que usted quiere Jaime?. El hombre con los ojos brotados le dijo: ¿Quien no va a querer una cosota tan rica como usted.

Allí, en el baño, con los pantalones sobre el piso y mi esposa desnuda, ella se avalanzo y empezo a darle una mamada profunda a Jaime, este solo atinaba a cogerla del cabello y a hundirle la verga bien en la boca, mientras mi esposa en cada sacada y metida se saboreaba de aquel lubricante son la lengua, le repasaba los testículos con la lengua y se los metía en la boca para luego seguirle chupando la verga.

Jaime hizo ademán de pararse como si quisiera ir a otro lado, en ese momento mi esposa impidió que se parara y montandose en el se fue clavando aquella portentosa verga centimentro a centimetro, mientras el le sobaba de manera torpe las tetas y pellizcaba sus oscuros pezones.

- ¿Y si llega su esposo señora? - Preguntó Jaime mientras ella se metía y sacaba aquella polla deliciosa.

- Tranquilo que el llega por la noche - dijo mi esposa cerrando los ojos y sintiendo como aquel pedazo de carne se hundía hasta el fondo.

El ritmo empezó a aumentar y mi esposa como cabalgando en un caballo empezó a brincar y a lanzar gemidos y grititos que fueron aumentando con cada segundo que gozaba de cada clavada, chupada a sus pezones y palmada en las nalgas.

De pronto jaime entró en su rol de macho y dejó la timidez atrás. La cogió de las nalgas y la cargo llevándola hasta nuestra habitación y acostándola en nuestra cama sin sacarsela de adentro.

Jaime le abrió bien las piernas y empezó a penetrarla de forma salvaje. "Usted no sabe las ganas que le he cargado desde que la conocí" dijo Jaime sudando y bufando como un toro arrecho "entonces comame bien comida" "ay que rico lo tiene Jaime".

Mi esposa tuvo un orgasmo incontenible, gritaba y con las piernas empujaba la humanidad de Jaime para que este la clavara ojalá hasta partirla en dos, mi esposa veía la cara de Jaime deformada por el placer y se dió cuenta en el momento exacto en que empezó a venirse, ella sentía como subían las descargas de la leche de aquel hombre a lo más profundo de su intimidad mientras rugía de placer, aquel hombre parecía estar en un prolongado verano sin fin, incluso después de acabar siguio moviéndose con cierto ritmo hasta caer exahusto al lado de ella.

Después de unos segundos mi esposa bajó al primer piso y regreso totalmente desnuda, con un vaso de agua de la nevera.

Mientras Jaime se tomaba el vaso con agua, charlaron sobre lo que había pasado y Jaime le dijo: que pena con su esposo como es de buena gente. Mi esposa lo tranquilizo diciéndole que somos pareja de mente abierta y que tenemos ciertos acuerdos, pero que mejor no me contara nada (hacía que pareciera una infidelidad real). 

Jaime la miro, se puso de pie y le dijo:

- Entonces venga aprovechemos porque no se cuando se repita. Acto seguido llevó a mi esposa hasta la cama, la puso en cuatro y le dijo - dejeme le hago un cariñito.

Jaime empezó a lamerle el chochito limpiándole los jugos de ella y la leche de el, con cada paso de la lengua de jaime el hinchado clitoris de mi esposa volvía a sentir aquella potencia, aquel hombre lamiendole todo su coñito, ella sintió que estaba lista de nuevo para ser clavada, para recibir de nuevo aquel potente pene de su celador, del celador de la cuadra que se había convertido en su semental.

Jaime también estaba repuesto, y poniéndose de pie puso un pie sobre la cama y empezó a clavarle la verga entera a mi esposa, ya más receptiva y caliente el ritmo subió en segundos, Jaime la clavaba y la miraba orgulloso de estarse comiéndo la mujer de otro en su propia cama, mentiéndosela viéndola gemir y gritar. "Cada vez que quiera que me la coma me llama señora" y subiendo el tono de los comentarios le dijo "a usted parece que le falta un macho de verdad que le de sus buenas culeadas" "si quiere yo tengo un primo y nos la comemos entre los dos". Mi esposa ya no tenía más energías y solo atinaba a decir "uy si que rico".

jaime sintió que se iba a venir, pero sin decirle nada de ello a mi esposa le pidió quer se la chupara.

Mi esposa atendió la orden de su nuevo amante y se volteo para empezar a chuparsela, su lengua se movía magistralmente y debido a la calentura se metía toda aquella verga en su boca en un ritmo frenético, Jaime había decidido dejar el último resquicio de timidez atrás y cuando sintió que se iba a venir y empezó a botar impidió que mi esposa sacara su boca, con lo que le echo toda la leche en la boca, mi esposa para no ahogarse se tragó todo lo que Jaime le echo mientras este gritaba sin pudor ni reserva y mi esposa luchaba por zafarse.

Al final Jaime la soltó y mi esposa trago lo último que le quedaba en la boca, en un intento por respirar.

Ambos cayeron exahustos y cuando mi esposa recuperó la respiración soltó una risa diciéndole a jaime: "Esta maldad me la voy a cobrar, traéme a tu primo y verás como te la cobro".

- Uy que pena con usted pero me deje llevar - dijo Jaime apenado luego de haber recuperado la timidez.

- Nooo tranquilo, ya se la voy a cobrar - Dijo mi esposa quedando exahusta.

Sobra decir que al llegar yo en la noche y escuchando la historia, pude comerme a mi esposa con furia, pensando en lo mucho que había gozado y limpiando lo que quedaba de su amante  y lo cornudo que soy. No se pierdan los próximos relatos y por favor comenten abajo como les ha parecido. Igualmente visiten nuestro perfil. 

Publicación anterior Siguiente Mensaje