Masturbación anal

Masturbación anal
Escrito originalmente por Dsenturo en Guiacereza.com

y ahi estaba ella, boca arriba en una silla, con sus piernas abiertas atadas a sus brazos, mostrando su vagina y ano.

Me acerco a ella, contemplo su bello cuerpo y su postura, luego le digo -vamos a empezar, hoy a aprenderás a venirte por tu ano-.

Aplico lubricante alrededor de su ano y lo froto un poco, también lubrico uno de mis dedos y lo introduzco lentamente en su orificio, siento un poco de suciedad dentro de ella, así que traigo una bolsa de enema. Ella se siente un poco avergonzada, aunque con tranquilidad asiente con la cabeza de que tiene que estar preparada.

Acerco la boquilla lubricada del enema y lo introduzco lentamente, inmediatamente presiono la bolsa para que todo el contenido quede dentro de ella, en ese momento veo como su vientre se infla un poco, viendo como sus entrañas se inundan de liquido.

Acerco un platón y espero que de ella salga todo, ella apenada solo dice -lo siento-, la limpio y repito el paso anterior, esta vez todo limpio, así que retomo la tarea, acerco mi dedo y esta vez lo humedezco con los fluidos de su vagina, está excitada, más aún cuando mi dedo entra y sale de su ano, lenta y suavemente.

Continúo así por un rato y lo giro dentro de ella, también humedezco un segundo dedo para que sean dos dentro de ella, abro su ano un poco y muevo mis dedos dentro, sintiendo esa calida y suave textura en su interior.

Continúo un poco mas acelerado, lubrico continuamente mis dedos, se siente muy excitada aunque no llega el orgasmo.

Sigue mas y mas el proceso... decido empezar a frotar su clítoris acompañando a mis dedos que están entrando y saliendo de ano, el movimiento sigue constante a medida que sus gemidos y respiración agitada es más constante, una y otra vez penetro su ano y froto su clítoris, está sumida en el placer, siento como su orificio me aprieta un poco y su cuerpo se tensiona, se escapan gemidos fuertes y su cuerpo tiembla... hermosa se ve en ese estado, me he excitado bastante, aunque sigo en pie con la lección. Dejo que descanse un poco y vuelvo a tocar su ano, -esta vez no tocaré tu clítoris- le digo... Va a ser una larga noche...

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