Los amantes de mi tia

Los amantes de mi tia
Escrito originalmente por Bucaro0321 en Guiacereza.com

Hola muy buenas tardes, mi nombre ya conocido por varios es andrea, soy una amiga de bucaro y protagonista de los antiguos relatos ya publicados en esta página, 

Soy natural de norte de santander, de un pueblo no muy conocido por tal no lo nombrare, tengo 27 años, mi piel blanca, 1.65 de alta y peso 58 kilos, algo caderona y mis rizos que me encantan, 

Como muchos tienen conocimiento las familias de pueblo o de campo son muy allegadas a tal punto que el incesto es muy normal para ellos, 

Mi historia comienza cuando tenía 8 años, vivía con mi tía Milena que tenía al rededor de 26 años en aquel tiempo, era una tía soltera, sin hijos y docente del colegio del pueblo, delgada, su piel bien cuidada, su cadera sobresaliente, los fines de semana solía tomar sus cervezas, la recuerdo tal y como era, le encantaba lucir sus piernas con vestidos cortos e invitaba a uno que otro chico a compartir con ella, bailaban hasta que entrada la noche me iba dormir.

Una noche desperté con ganas de ir al baño, escuchaba música suave y no escuchaba voces, salí del cuarto algo aturdida y desubicada, al llegar a la sala ví a mi tía sentada en un mueble como dándome la espalda, la llamé en varias ocasiones y no me respondía, podía ver que tenía en la mano un lata de cerveza y en la otra un cigarrillo, poco a poco me le acerque y la llamaba hasta que casi cerca ella entró en si.

– hola mamita, ¿qué haces levantada?

– tía es que me dió ganas de ir al baño.

Cuando  había notado, estaba el cuerpo de un tipo sentado en el piso, su cabeza se hundía entre las piernas de mi tia pero su rostro lo tapaba el vestido. Mi tía no le incomodaba tal situación, lo manejaba con total normalidad.

– ve al baño mi amor, ¿Necesitas que te ayude? 

– no tía, no me demoro.

Salí muy lentamente de la sala pero mi vista no perdía de vista aquel cuerpo que estaba en el piso, pequeños movimientos de la cabeza se veían mientras mi tía echaba su cabeza hacia atrás,

Me senté en el baño cuando los escuché.

– ¿pero no te puedes quedar más?

– no, le dije a mi mamá que estaba donde Jorge, que iba a delantar unos cuadernos,

 – ven, entonces vamos a la habitación, 

Todo quedó en un silencio total,  yo aún sentada en el baño no podía ver ni oir lo que pasaba, a esa edad mi inocencia era pura, 

Salí del baño, me limpie muy bien, pase por la sala y no había nadie, pensé que el hombre que estaba sentado en el piso de la sala se había ido, yo dormía con mi tía y al llegar ellos estaban sobre la cama, se besaban y acariciaban mi tía lo tomaba de la cabeza apretándo la cabeza de un chico  sobre su pecho, 

– si, eso así, besamelos bien, muerdelos con tus labios, no muy fuerte pero no muy suave, eso así, que delicia, no te detengas.

Mi tía sintió mi presencia y me dijo con toda la naturalidad del mundo,

– ¿Ya mamita? ¿Terminaste?

– si tía.

– ven, acuéstate a mi lado y ve tele si quieres.

Yo muy desentendida de la situación me senté al lado de ellos como si nada, el chico solo se separaba de los senos de mi tia para respirar, me miraba y volvía al juego, aún mi tía no se detenía en enseñarle cómo besarla y tocarla, 

–profe, ¿Puedo tocarle su cuca? 

– no me digas profe Mateo, Milena.

Mi tía se levantó y poco a poco se fue desnudando mientras me decía, 

– ¿Que miras en tele mamita?

–no hay matachos tía.

–sigue buscando, o ¿ Quieres dormir ?

–no tía, sigo buscando.

Mi tía mientras se desnudaba me miraba a mi y sonreía, luego al chico y le dijo.

–quitate los pantalones Mateo.

El chico empezó a soltarse los pantalones y bajo sus calzoncillos cuando salió su pene, recuerdo que tenía muy poco vello, tocando la punta del pene, lo acariciaba, me sonreía y yo a él, mi tía me dijo.

–si quieres puedes ver pero no le vayas a contar nada a nadie.

–¿contar que tía?

–que Mateo estuvo aca., Y te compro cositas.

–no tía no diré nada. 

Mi tía se abalanzó sobre Mateo y metió el pene del chico en su boca, yo estaba a menos de un metro, mi tía me miraba mientras el pene de Mateo se perdía en la boca de mi tia.

–ay profe, siento consquillas.

–tranquilo, no te afanes.

–profe, siento ganas de orinar.

–nonlo hagas, aguanta lo que puedas.

Mateo se retorcía, mandaba las manos hacia los lados en esas me alcanzo a tocar la espalda y mis piernas, las apretaba. Mi tía levantaba su mirada me miraba y su sonrisa, también con Mateo, se levantó mi tía sobre la cama y tomo el pene de Mateo, se fue sentando lentamente en el hasta que pude ver cómo entraba lentamente, mi tía también lo observaba como ese pene se iba perdiendo entre su vagina, levantó su rostro y me dijo.

–¿quieres a tu tía Milena? 

–si tía.

– ven, acércate.

Me dió un beso corto en la boca mientras ella se movía hacia arriba y hacia abajo,

–hay Mateo que rico.

–si profe, es muy rico, puedo sentir lo caliente que tiene su cuca

–si Mateo, es muy caliente, pero no le vayas a contar a tus amigos y te daré más.

–ok profe, me orino.

–si Mateo, ven, orina en mi boca, 

Mateo empezó a convulsionar, su abdomen se recogia mientras mi tía no sacaba el pene de su boca, el se cogía de todo lo que podía agarrarse, las sábanas, las cobijas, mi muñeco y yo, el cerro los ojos y descanso.

Mi tía se acostó entre los dos desnuda, besaba la cabeza del chico le tomo una mano y le dijo.

–ahora si, sientela.

Se abrió bien de piernas con la mano de Mateo se acariciaba los labios vaginales, uno, dos, hasta tres dedos se metía, voltio a mirarme y me dijo.

–¿ te gustó lo que viste? 

Yo no respondí nada.

–tranquila, cuando estés lista te gustará.

Mateo se vistió y salió, en ocasiones llevaba a hombres como la edad de ella, todo me lo hacía ver pues era la única cama que había, a veces me salpicaba el semen de ellos, me caían en las piernas y yo me limpiaba, mi tía siempre me consentía en detalles y me mimaba mucho, 

Ya después del tiempo estuvo con un hombre que cuando estaba penetrandola a ella me estaba tocando mi vagina, ella al notarlo se lo quito de encima con una patada en el pecho y lo saco de la casa, inmediatamente me dijo que me quitara los calzones y yo le hice caso, me empezó a pasar los dedos muy suavemente, y me preguntaba si me ardía, yo le decía que no, miraba sus dedos y no había sangre, me volvió a preguntar si me dolía o ardía o que sentía, yo le dije muy inocentemente.

Siento cosquillas, 

Ella sonrió y me subió mis calzones y me dijo.

Nunca dejes que te toquen ahí,  ya cuando estés más grande ya podrás elegir quién te toque, pero mientras seas pequeña nadie.

Me dió un beso en los labios y se fue a preparar la cena.

Cualquier duda en comentarios o al interno, saludes de bucaro y besos...

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