Le propuse acostarse con otro. Parte 3

Le propuse acostarse con otro. Parte 3
Escrito originalmente por Bako35 en Guiacereza.com

(PARTE 3)

Esa noche en la reunión de amigo planeamos lo siguiente: Mi esposo se haría el ebrio y se quedaría dormido en medio de la fiesta para que los demás notaran que él estaba muy borracho. Yo debía seducir a Diego con mi mirada, no ser directa ni lanzada con él. La idea era que Diego creyera que él tenía el control de la situación y que podría sacar provecho.

Entonces inicié mi parte, fui al baño nuevamente y me maquille una vez más, me miré en el espejo y me aseguré de que mi rostro quedara hermoso. Organicé mi vestido de tal manera que mis senos se vieran provocantes. Nada vulgar, nada perra pero sí que generara miradas. Apliqué perfume y salí muy decidida a iniciar el plan. Mi esposo me vio y me dijo que le acompañara a la parte de atrás del apartamento. Allí me besó fuertemente y apasionado, me apretó tan rico a su cuerpo y me dijo en voz suave “Estás muy rica, me dan ganas de hacerte el amor ya mismo” No puedo negar lo excitante que para mí fue oírle decir eso. Luego él me dijo “ Si yo que he estado muchas veces contigo me dan ganas de cogerte ahora mismo, imagínate un hombre como Diego lo loco que se va a poner al verte así, tan sexy, tan hermosa y con ese olor que encanta”

Mis senos se endurecieron al sentirlo cerca, le dije que ya no quería seguir con el plan sino que lo que él me decía me calentaba mucho. Le pedí que me hiciera suyo justo ahí, en ese apartamento. Lo deseaba dentro de mí. La verdad quería hacer el amor con mi esposo, le deseaba tanto y más al oír esas cosas calientes e indebidas me hacían sentir mucha excitación. Mandé mi mano a su entrepierna y sentí su pene grande,le dije que moría de ganas por tenerlo en mí. Pero él me respondió que la idea era que es noche yo podía hacer lo que quisiera y que luego volviera con él.

Volvimos a la sala y el comenzó a beber demasiado (realmente el alcohol no le hacía efecto pero él simulaba que si era así) Luego inicio a hacer como si se dormía y los amigos lo notaban diciéndole que no se dejara derrotar por el alcohol. Diego me miraba con entusiasmo quizás imaginando que lo mejor que podía pasar era que mi esposo cayera dormido. Yo le miraba muy seductoramente pero son que los demás lo notaran, así que en la próxima hora fue un sin fin de miradas de parte y parte que planeaban hacer algo para lograr escaparse.

Finalmente dije estar cansada y que al mi esposo estar tan borracho me quería ir. Así que Diego se ofreció a llevarnos a los dos a nuestra casa. Pedimos un taxi y mi esposo se hizo delante y Diego y yo nos hicimos en las sillas de atrás del taxi. Cuando íbamos en el taxi Diego inició a tratar de acercar su pierna a la mía.Yo no quitaba la mía para ver hasta donde él llegaría, luego sin que el conductor del taxi se diera cuenta inició a acariciarme la pierna suavemente y muy lentamente para no ser visto. Mi esposo adelante se hacía el dormido y el taxista ni sospechaba quien realmente era mi pareja.Esas caricias escondidas y suaves durante el recorrido me excitaron.

Al llegar a la casa le pedí el favor que me ayudara a acostar a mi esposo y Diego muy gentilmente lo hizo. Lo acostamos en l cama y le pedíDiego que saliera mientras le quitaba l ropa a mi ebrio esposo. Cerré la puerta en unos minutos y Mi esposo despertó de su “borrachera” y susurrándome me dijo que él no saldría de la habitación. Que era el momento de cumplir lo planeado.

Justo en ese momento me sentí muy nerviosa, la verdad e iba a ser un hecho eso. Me iba a acostar con otra persona distinta a mi esposo. La idea me calentaba pero me sentía extraña. Mi esposo me besó y me dijo “ no importa si mañana te arrepientes, pero hoy hazlo” él me pidió que la única condición era que debía disfrutar mucho ese momento, que no me negara nada y que si quería gemir duro entonces que lo hiciera, que a él le gustaría oírme penetrada, disfrutando y gimiendo.

Salí de la habitación y Diego estaba sentado en la sal esperándome. Le ofrecí algo de beber y él me dijo que no estaba seguro porque mi esposo estaba adentro y le daba pena si mi esposo despertaba y lo encontraba ahí. Le convencí de que mi esposo estaba muy ebrio y dormido y él me respondió que le demostrara que tan segura estaba yo de eso; a lo que le dije “ si quieres haz algo para comprobarlo” Cuando Diego me escuchó decir esto se me acercó nervioso pero decidido y me besó. Con sus manos me acarició las pernas y me apretaba los senos. Le seguí el momento, dejé que me besara y puse actitud de una mujer sorprendida pero sumisa. Dándole a Diego la posibilidad de pensar que era él quien estaba provocando todo. Me dijo que me deseaba y me preguntó si yo le deseaba también a él. No le respondí pero seguí dejando que me besara y me acariciara. Poco a poco sentí su pene ponerse duro. Le dije que fuéramos a otra habitación y Diego respondió que no era capaz de hacerlo ahí en mi casa. Que nos fuéramos a un Motel llamado Ibiza que estaba cerca y era solitario.Le respondí que no podía salir de la casa a esa hora y el insistió. Le dije que me esperara y fui a mi habitación a decirle eso a mi esposo y él me respondió que me daba el permiso de hacer lo que deseara. Pero que la única condición era que él quería oírme. Entonces le dije que cuando estuviera en el motel yo iba a llamarle y dejar la llamada en línea para que el oyera todo lo que sucedía en esa habitación. Mi esposo aceptó y al salir de la habitación le dije a Diego que mi esposo estaba muy dormido, que si me podía salir de la casa a esa hora. Diego pidió un taxi y nos fuimos para Ibiza. Durante el recorrido Diego me besaba me acariciaba. A mí me gustaba, me calentaba la situación. La verdad me sentía como una prostituta a la que llevaban en el carro para cogérsela en un motel. Todo eso me excitaba (lo indebido siempre me excitó)

Llegamos al motel. En la recepción vi como salían parejas, estar ahí con un hombre que no era el mío me hacía sentir extraña. Diego recibió las llaves de la habitación, tomamos el ascensor y fuimos a hacer lo que deseábamos. Cuando llegamos a la puerta de la habitación le dije que me dejara revisar el celular para ver que no tuviera llamadas de mi esposo; pero realmente la idea era llamar a mi esposo y hacer lo que habíamos quedado en hacer sobre dejar el celular con la llamada activa y en línea. Así lo hice, marqué a su celular y l me contestó. Dejé el celular asi y entré a la habitación. Puse el celular en l mesa de noche y Diego se acercó a mí tomándome de la mano y acostándome a la cama.

En el próximo relato seguiremos contando. Para eso lo haremos con las dos versiones escritas, la de mi esposo y la mía.

Saludos.

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