Las sorpresas de la vida swinger

Las sorpresas de la vida swinger
Escrito originalmente por ninomartin en Guiacereza.com

Junio 17 de 2019

Les voy a contar una anécdota que me sucedió apenas la semana pasada, el jueves para ser exactos.

Antes que nada les quiero contar que soy casado y junto con mi mujer siempre hemos tenido una vida sexual muy activa y un par de veces hemos incursionado en el ambiente swinger, más precisamente en un intercambio y un trío hmh.

Aunque me encantan las mujeres y disfruto mucho el sexo con ella siempre tuve la inquietud y alguna vez hace tiempos tuve una experiencia con otro hombre, lo cual me llevó a considerarme bisexual. En aquel trío de hace unos meses, en medio del calor del momento, mientras "nuestro amigo" hacía las delicias con su verga en la cuquita de mi mujer mientras yo me masturbaba muy cerca a la cara de ella mientras me lo chupaba por momentos, no podía quitar mis ojos del cuerpo de mi mujer al verla contorsionarse de una forma muy excitante. Al cabo de un rato, ella muy caliente, se dejó llevar y le hicimos una doble penetración, él por delante y yo por su apretadito culo. Ella es una mujer ya en sus 39 y a pesar de la edad tiene un cuerpo bastante provocativo, así que se podrán imaginar lo rico que se veía esa situación. En medio de esa doble entrada y salida constante, el roce de las bolas de nuestro amigo juntándose con las mías era una sensación indescriptible y súper excitante. Al cabo de un rato después de haberle dado placer y unos tres orgasmos a mi mujer, ella se fue a duchar y nos quedamos con el amigo tumbados en la cama agotados. Cual sería mi sorpresa que un instante después al mismo tiempo que me decía lo rica que estaba mi esposa, él mandó la mano y me tocó las bolitas ya un poco desocupadas y me dijo, "que rico culeas". Me quedé frío con la situación pero al mismo tiempo eso me arrechó de una manera increíble que sólo opté por decirle que después hablábamos los dos y corrí y me metí a la ducha con ella, tal vez por nervios de que se diera cuenta y también para bajar la erección que me produjo él y sus palabras. Culeamos delicioso un poco en la ducha pero volvimos a la cama donde él estaba aún acostado y sin dudarlo la agarró y comenzó a bombearla nuevamente mientras yo me pajeaba. Así terminó esa casi mañana, eran ya como las 5:30 a.m., y salimos del motel en dos taxis diferentes, no sin antes decirle a él, nos volveremos a ver. De eso fue hace casi 5 meses, pero la semana pasada, el lunes, por casualidad le escribí a Edgar (ese es su nombre) a ver que pensaba hacer el viernes, a lo que me respondió que saldría con su esposa (no sabía hasta ese momento que era casado), pero me preguntó por Lorena, mi mujer, y le dije que por esa razón le escribía, a ver si nos veíamos pronto para repetir la culeada ya que ella me lo había insinuado hace poco. Pero como me dijo que el viernes saldría con su mujer no se podía, pero al mismo tiempo me dijo, veámonos los dos el jueves y tomamos una cerveza y hablamos, a lo que le respondí, claro que si. Muy dentro de mi se encendió una espinita de que él quería algo conmigo, y así pasó el resto del lunes, el martes y el miércoles.

Antes de seguir les cuento que cuando tenemos sexo con mi mujer, nos hacemos oral mutuamente y ella algunas veces me mete uno o dos deditos, cosa que me encanta, pero no ha llegado a sospechar de mi gusto real por eso.

El jueves llegó y en la mañana al levantarme, ya Lorena estaba casi lista para salir a trabajar, me despedí de ella y me dispuse a arreglarme, sin poderme quitar de la cabeza la cita con "nuestro amigo" esa tarde. Me metí al baño, me afeité y como buen hombre prevenido, me tomé un tiempo para rasurarme completamente mi pelvis, las bolas y lo que pueda salir de vello en el trasero. No sabía que iba a pasar pero si algo, iba preparado.

El resto del día pasó, medio tedioso, medio aburrido, medio ansioso. A eso de las 4 de la tarde sonó el WhatsApp y era Edgar, para decirme que salía a las 6 de la tarde, que dónde nos veíamos.

Le dije que si quería por los lados de Galerías, ya que yo trabajo por ahí, a lo que me respondió que le parecía perfecto. 

Nos encontramos en frente de la entrada de Falabella a eso de las 6:20 p.m. y nos fuimos a un bar que queda ahí a la vuelta del Carulla.

Pedimos un par de cervezas y comenzamos a hablar de todo un poco, del trabajo, de su esposa, de Lorena, me decía que estaba tratando de convencer a su mujer de hacer un trío pero que no se había decidido aún porque no sabía cómo lo iba a tomar. Cuando empezamos a hablar de Lorena, la charla se empezó a tornar un poco más caliente y para ese momento ya íbamos por la tercera cerveza cada uno. Me dijo que en el momento de la doble penetración le gustaba sentir también el roce, la humedad de los tres y que eso lo arrechó mucho a lo que le respondí ya sin nervios y sin rodeos, y le dije que yo hacía mucho tiempo había experimentado con otro hombre y cuál sería mi sorpresa (aunque lo sospechaba) cuando me dijo que él también y que era bisexual y que le gustaría que hiciéramos algo. Yo me quedé frío, no por la propuesta, sino porque nunca había planeado esa situación con otro man y menos una noche así los dos con la oportunidad de hacer algo. Eran ya casi las 9 de la noche y decidimos irnos en un taxi hacia el centro internacional, a unas cabinas que yo había visitado hace mucho tiempo y de las que sabía que seguía en funcionamiento. Entramos y nos dieron una de las dobles. Las películas que ponen ya se podrán imaginar de qué tipo son, y escogimos una de un gang bang. Comenzó la película y al mismo tiempo él empezó a tocarme por encima del pantalón ante lo cual comencé a hacer lo mismo. Había música en el sitio y el televisor donde estábamos le dimos mucho volumen para evitar ser escuchados. Nunca nos desnudamos, me lo mamó de una forma espectacular hasta casi hacerme venir, pero lo detuve para devolverle los favores. Me metí ese pedazo de tronco en la boca y lo saboree hasta que sentí ese líquido previo a la leche, él quería venirse y me dejó seguir en la labor hasta que estalló en mi cara, alcancé a sacarlo sino me lo había tragado todo, aunque algo quedó dentro, así, con semen en mi cara, el agarró mi verga y empezó a mamarme de una forma deliciosa que no resistí más de dos minutos y a él si no le molestó dejarla en su boca hasta que exprimió la última gota. Terminamos, nos limpiamos y salimos casi a las 11 de la noche no sin antes quedar en hablar pronto para vernos con Lorena, o los dos.

Esa noche, un poco prendido aún, al llegar a casa me di un duchaso (con la disculpa de estar muy cansado) y después me acosté al lado de Lorena y tuvimos un par de rounds de buen sexo delicioso, y en medio del ajetreo tocamos el tema de otro encuentro futuro con Edgar, a lo que ella no dijo si o no, pero quedó hecha la propuesta.

Espero les guste mi aventura bisex.

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