La Prepago

La Prepago
Escrito originalmente por Andy92hot en Guiacereza.com

Me saltaré un poco en mi historia personal y les contaré cómo me hice scort, prepago, acompañante... puta.

Todo inició con una ruptura de corazón. Sentí cómo de repente todo mi mundo se desarmaba, como el suelo se abría bajo mis pies y nada tenía sentido para mi. Aún así, sabía que debía seguir adelante, y que si esperaba sacar todo tipo de dolor de mi vida, lo primero que debía hacer era endurecer mi corazón, dejar de pensar en sentimientos, emociones... tanta cursilería en la que, en estos tiempos modernos, nadie o casi nadie cree. Sentí que debía volverme una completa zorra.

Lo primero que hice fue reencontrarme con viejos amantes... localicé a aquel que en otrora fuera mi primer amor, mi primer hombre, mi primer todo. Casi 5 años nos habían cambiado mucho. Él seguía siendo un mujeriego, con un nuevo compromiso, una nueva pareja, toda una vida nueva. Yo estaba en este proceso de cambiar y vivir "la vida loca" como se lo dije a varios de mis amigos.La primera vez que nos vimos se notó en el ambiente aquel cambio, él así lo manifestó. Me dijo que me veía diferente, y yo mentalmente solo pensaba en mi plan de convertirme en la más perra de todas. Él fue mi primer escalón (otra primera vez regalada al mismo sujeto) en el proceso de ser puta. No me importó que estuviera en una relación, o que tuviera planes de organizarse formalmente con esa persona, sencillamente nos encontramos y tras un par de vinos le demostré todo lo aprendido durante 5 años, los secretos descubiertos... aquella niña insegura y temerosa ya no existía, ahora era yo quién le pedía más, quien le orientaba sobre cómo tocarme, y quien le regalaba uno de los mejores (así lo dijo) orales de su vida.

Pasada esa primera prueba, confirmé lo que siempre había sospechado, que la moral para mí era solo el argumento que utilizaba cuando me convenía y que ser una autentica perra no era tan difícil. Después conocí a alguien por internet, en un sitio bastante subido de tono, lo cual permitió que manipulara sus ganas, su lujuria, su deseo, mostrándome como la más puta de todas, y sin tener que mostrarme, como siempre, como la niña tierna e inocente.

Después de un par de meses revisando una agencia de prepagos, luego de leer y releer cientos de experiencias en diferentes blogs, tomé la decisión de ser acompañante. No negaré que llevaba mucho tiempo, años, con la curiosidad de explorar en ese "obscuro" mundo, pero jamás me había atrevido. Luego, en el marco de mi plan de ser la peor de las mujeres, reflexioné sobre cómo tenemos sexo con quienes nos endulzan el oído y nos llenan de promesas (todas estas sin valor) y luego despotricamos de quienes lo hacen por dinero... la ironía de la doble moral. Las putas no regalamos nada, las regaladas son las que nos critican.

Envié mi solicitud a una de las agencias seleccionadas. Lo hice con temor, pues no sabía si sería aceptada. Mi autoestima jamás ha sido la mejor, y dudaba de tener el cuerpo para ser admitida. Más tarde empecé a comprender, aunque no del todo, que a los hombres les interesa tener un momento de placer, y que no siempre éste está ligado a la apariencia física. En otras palabras, hay hombres que prefieren mujeres delgadas y estilizadas, así como aquellos que prefieren un par de tetas grandes, un trasero para nalguear y una conversación interesante.Y llegó la hora de la entrevista...(continuará)

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