La despedida

La despedida
Escrito originalmente por Whiterino en Guiacereza.com

Soy profesor. Me involucre con una alumna. Mi esposa se está dando cuenta. Es mejor terminar con esta relación fugaz.

Algún sábado del 2016. Estoy dando clase al grupo donde estaba Valentina. Tiene 24 años, mide 1.65, blanca de piel, pelinegra, con esa sensualidad natural que mata, con esos labios que solo provocaba besarlos y morderlos. La verdad me encanta desde que la vi, y me enamoré cuando follamos. Esa primea vez fue una de las mejores culiadas que he tenido en mi vida. El sexo con ella es sencillamente genial, y en eso es lo que pienso mientras recito Alex Dey en clase. Al terminar la clase espera a que todo el mundo salga del salón, y cuando está segura que no hay nadie mirando, se me acerca y me besa. Me dice lo excitada que esta al verme dar clase. Todavía no entiendo porque le excita eso. La senté en el escritorio (en el cual me lo chupo varias veces), y le dije lo que sucedía y que teníamos que terminar. Es una mujer madura y sabía que esto podía pasar en cualquier momento. Solo me pide una cosa. Una última noche. Accedo.

Al terminar la clase vamos a comer. Hablamos de todo un poco, intentando ocultar la tristeza que sentimos porque es nuestra última vez. Vamos al parque Lleras, a un sitio que ponen salsa. Nos encanta bailar salsa porque nos calentamos mucho bailando. Es temprano, son alrededor de las 8. El sitio está casi vacío. Estamos tomando ron. Nos sentamos en la mesa. Estamos sudando después de una tanda de 8 canciones. Me dice al oído que esta mojada. Vestía una camisa negra transparente, un bra super sexy, shorts de jean y botas. Los shorts son muy cortos pero la camisa es muy larga y casi tapa todo el short. Mete un dedo por un lado del short hasta su vagina, y lo saca mojado, luego se lo lame. Me pongo duro de inmediato y ella lo sabe. Estamos sentados en un balcón grande donde estamos solos. La demás gente está bailando o en mesas cerca de la barra. Abre mi cremallera y me saca mi verga. Mira alrededor para asegurarse que no esté nadie cerca, y cuando está segura, se corre el short y el panty, y mete mi verga muy despacio. Siento lo mojada que esta, pero mi corazón está a mil. Estamos en un balcón, ella sentada encima mío, los dos mirando para el mismo lado, ella tiene mi verga adentro, yo no dejo de pensar que nos van a ver, tal vez un mesero o algún asistente al bar, pero era la mejor sensación de mi vida, entre nervios y la mayor excitación. Después de follar tanto y hasta en muchos lugares públicos, creo que no la había visto tan excitada y con esa cara de malicia al mismo tiempo. Al principio se movía despacio, mirando que nadie se diera cuenta, pero estaba demasiado excitada y no le importo moverse más rápido cada vez más, yo solo miraba por la ventana que daba a la pista de baile para observar que nadie viniera. Se excito tanto que se vino 3 veces seguidas, una tras otra, sentí como apretaba la vagina después de cada orgasmo y eso me volvió loco, tanto que también me vine dentro de ella, a lo cual respondió a quedarse quieta, para sentir como salía toda mi leche. Cuando termine de venirme, empezamos a reír, luego ella se para y se acomoda el short, yo guardo mi verga, ella se sienta al lado mío, y me doy cuenta que 4 tipos, trabajadores del vallet parking de un hotel muy reconocido en Medellín, el cual quedaba en diagonal al balcón, observaron toda la faena.

Lo que paso después es para otra historia y lo que paso antes también. Si les gusto comenten y les cuento todas las historias que pase con esta mujer inolvidable.

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