KAMILA LUNA LUNERA...

KAMILA LUNA LUNERA...
Escrito originalmente por pincky en Guiacereza.com

CAMBIO DE AMANTE.

Tenemos una amiga que vive fuera de Medellín pero cuando viene a la ciudad nos vemos para intimar los tres. Nuestra amiga nos puso al tanto de que el fin de semana viajaría para donde su familia en el barrio Belén y que si estábamos disponibles podríamos vernos.

Quedamos con ella para el sábado en la noche. Mi amor y yo luego del trabajo salimos rápidamente para la casa a engalanarnos para nuestra cita. Esta era la segunda vez que salíamos con Mary y estábamos deseosos de repetir la experiencia.

Fuimos por el carro y nos encaminamos hacia la zona rosa de la avenida 33, para tomarnos algo en una discoteca mientras Mary nos indicaba donde recogerla. Sin embargo cerca de las diez de la noche nada que se manifestaba y decidimos no esperar más.

Puesto que la noche aún era joven y nosotros no queríamos echarla a perder, resolvimos seguir con el plan. Que riamos estar con otra nena y repetir aquella experiencia.

Le dije a mi amor que me diera un momento y sin darle más detalles me levanté de la mesa y fui a buscar al mesero para hablarle en privado. Le dije que si a este bar llegaban niñas scort pues aún era temprano y nosotros dos éramos los únicos en el sitio hasta ese momento. Es bien sabido por tod@s que hoy día en la mayoría de los bares y discotecas de la ciudad se les ve a las jóvenes sentadas en las mesas o en la barra tomando cerveza con pitillo y esperando un ligue a cambio de algunos pesos. Aclaro que no todas, repito no todas las mujeres, sé que ustedes me entienden.

En todo caso el mesero me dijo que sí, pero que no sabía si iban a llegar. Diligente mente me expuso que esperara que iba a llamar a una niña de confianza y que me confirmaba. Yo le expliqué que tuviera en cuenta que era para que compartiera conmigo y mi novia. Este asintió con la cabeza y me indicó con la mano que esperara pues ya estaba al teléfono con ella.

Luego de colgar me indicó que justo ese día la niña no iría al bar y me sugirió mientras me señalaba con la mano el negocio que estaba al otro lado dela calle y dijo. –Mire allá queda Luna Lunera vayan para allá, que ahí consiguen la muchacha que quieren-.Qué es eso allá pregunté. -Eso es discoteca, club nudista y hotel, todo en uno-. La verdad no tenía idea de este sitio, si escuché ese nombre alguna vez pero pensé que era una discoteca más. Luego le pregunté si allá había parqueadero y respondió que sí y que la propina era voluntaria, mientras me estiraba una mano.

Agradecí su empeño con un billete de mediana denominación y después de pagar la cuenta Salí para allá con mi amor. El sitio tiene una amplia entrada que da acceso a un parqueadero. Estacioné y le dije a mi amor déjame ver si este sitio vale la pena, –espérame en el carro por favor-. Bajé y fui hasta una entrada de vidrios oscuros donde había un portero y le indiqué lo que buscábamos. Este amablemente me dijo que entrara y que mirara las niñas a ver si me interesaba alguna. El portero entró detrás mío y con una seña llamó a un grupito de tres que estaban al otro lado de un salón dispuesto con muchas sillas, espejos y una pasarela en la mitad, además de dos barras para bailar.

Como la luz era muy tenue, solo pude repararlas bien hasta que estuvieron muy cerca. Sin embargo mientras las veía atravesar el corredor también pude ver a otra nena de piel blanca y cabello negro hasta la cintura, sentada en una mesa con una botella de agua. Las tres jóvenes mujeres que no superaban los 25 años, bonitas, coquetas, bastante ligeras de ropas; exhibían cada atributo natural o de fábrica que habían logrado. Meneaban las caderas llamando mi atención. El portero dijo, -el señor quiere trio-. Las tres mostraron interés. Preguntaron que a cuales de ellas tres quería elegir. Yo repuse que mi novia estaba esperando en el carro y que era con ella el trio. Continuaron mostrando interés.

Sin embargo mi atención se quedó con la joven que estaba sentada sola en la mesa. Mientras las tres chicas seguían parloteando y metiéndome mano por todas partes, yo solo trataba de mirar por entre ellas hacia la mesilla. Decidido a escoger a la otra nena, que además, no mostraba tanto el hambre de mi efectivo. Le pregunté al portero por ella y este me dijo. –Ha. -Kamila-. Venga se la llamo-. Las otras tres con un gesto de envidia desaparecieron rápidamente.

La joven se levantó de la mesa, exhibía un pequeño top anudado al frente, una micro falda escocesa y unos tacones enormes, su talla era de 1.65mt al menos. El cabello negro azabache le daba por la cadera. Perfectos senos operados y una cintura de modelo. Toda ella era un encanto. Se presentó como kamila y yo sin cantinflear le expuse mis pretensiones. Le indiqué, que quería que estuviera con mi novia y conmigo. Ella solo dijo. –Ok, nos quedamos acá o nos vamos de amanecida-. A lo que repuse. –Mira kamila a mí me gustas pero necesito que mi amor te vea y también apruebe. Le pedí que se asomara al parqueadero y aceptó, una vez allí, fui hasta el carro y señalándola le pregunté a mi novia que, qué tal le parecía aquella niña y de inmediato dijo. –Sí, está bien, esta bonita-. Así las cosas de dije que teníamos un acuerdo.

Kamila me indicó a donde ir a tomar la habitación y que ella mientras tanto se iba a cambiar para estar muy sexy y que después llegaba allá. Separamos la habitación y nos dirigimos allí. Un cuarto bastante amplio sin ningún tipo de lujos pero agradable, se veía limpio y olía bien. Mi novia y yo ansiosos y excitados por lo que vendría, no tardamos en besarnos. Mi erección empezaba a notarse, mientras que mi amor meneaba su cuerpo contra el mío.

No demoró en abrirse la puerta. Con la luz en pleno, era más fácil reparar a kamila. Esta vez llego luciendo un sexy conjunto negro de dos piezas y unos tacones blancos muy altos, el bras con encajes rojos al igual que la brasilera y una liga de color rojo y negro en cada pierna. Era todo un fetiche ver aquella lencería en ese cuerpo delicadamente torneado de piel blanca. Sin duda la juventud jugaba a su favor. Sus largas y estilizadas piernas la hacían ver más alta de lo que era.

Entró y se dio una vuelta para que la viéramos al tiempo que dijo. –Quieren que les baile o algo…- Yo espontáneamente dije. –No, a eso no fue a lo que vinimos-. Miré a mi novia con complicidad y los dos sonreímos. Me hice a un lado y suavemente empujé a mi novia para que se acercara a kamila. Con decisión la abrazó ciñéndose a ella mientras le acariciaba el cabello. Pude ver cómo puso su boca a milímetros de la de ella sin besarla y sin dejar de mirarla a los ojos. Esta vez no se veía intimidada como en las veces anteriores, por alguna razón se apreciaba más segura. Tal vez la diferencia de edad la ponía en una posición más dominante.

Mi amor le manoseó los senos con delicadeza mientras esbozaba una pícara sonrisa, luego le acarició la espalda y después con descaro la tomó por la cadera y apretándose la pegó más a ella.

Después de eso kamila empezó hacerse cargo de las ropas de mi amor. Hábilmente le sacó el vestido por arriba de la cabeza quedando ambas en topless. Yo admirado con aquel par de bellezas las morbosee con La mirada de arriba a abajo varias veces. Luego le dije a kamila que si nos dejaba tomar unas fotos, que eran para el recuerdo y ella estuvo de acuerdo.Ambas posaron de espaldas exhibiéndose sensualmente para la cámara. En seguida mi novia se puso justo detrás de kamila. La tomó por los senos y pegó su pelvis al derriére de esta. Kamila se cubrió el rostro con el cabello para no exponerse ante la cámara y sensual mente bailó para mi novia.Meneaba sus caderas provocando en ella una creciente excitación. Así estuvieron por un momento.

Mi amor no paró de acariciarla y morbosearla por todo el cuerpo. Yo estaba tan excitado viendo la escena, que me costaba mucho no unírmeles, pero quería inmortalizar el momento con mi cámara. Luego de varias fotos me acerqué a ella y me uní al juego, besaba a mi novia y acariciaba a kamila. En ocasiones mientras paseaba mi mano por todo su cuerpo me encontraba con la mano de mi novia que también buscaba su placer en aquellas curvas. Ambos nos deleitamos manoseándola descaradamente.

Mi enamorada bajó su mano hasta mi hombría para comprobar mi erección, que ya era inevitable. Miré sus verdes ojos fijamente y le pregunté. –Que tal kamila-. –Está muy linda, me gusta-. Afirmo ella. Sus palabras alimentaban mis ganas. Nuevamente me aparté de ella para continuar viendo como mi amor se deleitaba con aquella nena. Ambas hembras jadeando se manoseaban y se frotaban en sus zonas erógenas buscando el éxtasis.

Luego mi amor acercándose desabrochó mi jean y tiró de la braga para facilitar su despojo. Kamila acariciaba su cabello mientras la veía como me desnudaba. Acto seguido tomó a kamila de la mano y la llevó hasta la cama. Allí ambas entre sábanas continuaron con su juego. Mi mujer con deseo le sacó la tanga dejando a la vista su delicado pubis depilado. De igual manera su amante bajó los de ella quedando solo con el bras. Yo deseoso de ambas, me masturbaba sin quitarles la mirada. Mi novia se acomodó boca arriba en la cama y levantó una pierna, su humedad era notoria. Invitó a kamila y ella comprendió sus intereses. Rápidamente se arrodilló en la cama y con un hábil movimiento se puso a horcajadas sobre una de sus piernas.

Paseó su vagina a lo largo de la pierna de mi mujer que dejaba escapar algún gemido, hasta poner sus sexos frente a frente en una perfecta tijera, mi amor la observaba con ganas y kamila le brindaba una tierna sonrisa. Luego esta joven empieza a menearse con ritmo sobre su pierna provocando gran excitación en mi amor. Esta gime y se muerde los labios. Su fogosidad aumentaba rápidamente, aquel meneo de su amante la ponía muy caliente. Kamila notando el efecto de su arte, aumentaba sus movimientos, cada vez le restregaba la vagina con mayor frenesí. Era una delicia ver como se comían una sobre la otra. Mi amor la tomaba de la cadera para facilitar sus movimientos. Le acariciaba las caderas y los senos con morbo.

Excitada, mi novia se levantaba un poco buscando sus senos y con deseo los besaba y los chupaba. En ambas musas era notoria la excitación. Tomé nuevamente mi cámara y la puse en rec. Pude grabar algunos segundos de aquella sensual escena, digna de un film para adultos. Mi amor me invitó a participar. Sin dejar mover a nuestra concubina me senté también a horcajadas igual que esta, me pegué a su espalda y tomando mi miembro busqué su humedad. Esta posición era un delirio. Empalé a nuestra amante y ambos nos movíamos de adelante hacia a tras encima de la pierna de mi amor. Cada envestida mía era un rose de sus vaginas.

Cada uno se movía con deseo buscando su propio placer. Mi amor continuaba manoseando a kamila, tomaba sus senos y sus caderas y levantaba la pelvis para sentir más su sexo húmedo contra el suyo; mientras yo la penetraba casi con violencia. Gemidos, jadeos, suspiros, inundaban la estancia. Sin pudor gritábamos de placer, éramos una lujuriosa terna comiéndose con desvergüenza. Mi amor sucumbió al placer y se dejó ir en un delicioso orgasmo, yo no tardé mucho más que ella, la secundé, extasiado di dos o tres enviones con furia y sobrevino mi eyaculación. Nuestra impúdica acompañante sonreía. Sabía lo que nos había hecho disfrutar. Después de todo era una profesional en la materia.

Me acosté en la cama al lado de mi amada para recuperar el aliento. Entre tanto nos deleitábamos mirando el juvenil y sensual cuerpo de kamila y su hermoso rostro de labios rojos y delicados, nos regodeábamos sabiendo que nos habíamos comido a esa rica nena. Aunque Mery nos gustaba no podíamos negar que esta niña le sacaba ventaja, joven, tierna, delicada, esculpida, y muy seductora. La verdad cumplió con nuestras expectativas.

Luego de un reposo mi novia comenzó a acariciarme y a excitarme nuevamente, paseaba su mano por mi entrepierna mientras me besaba en el cuello con ternura. Yo veía a kamila y la deseaba, sin quitarle la mirada me puse de pie y mi amor se incorporó, sentada en el borde de la cama buscó mi miembro y de un tajo lo puso en su boca, chupaba y lamía con destreza mientras me acariciaba los testículos y las nalgas. Ambos mirábamos a kamila que estaba pendiente de las atenciones que me brindaba mi amor.

Le estiré un brazo a kamila y la invité a ponerse de pie. Mi amor entendió mis pretensiones y aprobó con su sonrisa, tomé a kamila, la puse de espaldas a mí y le levanté una pierna sobre la cama, luego la incliné un poco hacia adelante para exponer su sexo. Con malicia mire a mi novia y pude ver el morbo que esto le provocaba, sé que le excita sobre manera ver como poseo a otras mujeres. Deseoso de darle gusto. Con morbo y luego de ponerme otro preservativo acariciaba el sexo húmedo de kamila con el glande de mi falo. Por un momento jugué en su entrada. Mi mujer se pasaba la lengua por los labios y sin aguantar más, se puso de pie a nuestro lado para acariciar la espalda de kamila al tiempo de decía. –Que rico mi amor-. Su excitación era evidente.

Lentamente me introduje en su sexo, al tiempo que con firmeza la tomaba de las caderas. Kamila jadeaba casi en susurros, yo entraba y salía de ella sin afanes, estaba disfrutando el momento. Mi amor respiraba con fuerza y siseaba, me miraba y sonreía. Estaba gozando igual que yo. Mientras mi ritmo cardiaco aumentaba también yo aumentaba las penetraciones. Movía mi cadera con ímpetu y apretaba con más fuerza sus caderas, pronto mi cadencia era salvaje. El deseo que aquella joven me provocaba, sumado al placer que sentía viendo como mi amor le manoseaba con morbo los senos, avivaba mí ya incontrolable excitación.

Continúe penetrándola y mi amor manoseándola. De nuevo era nuestra, era lo que habíamos deseado al salir de la casa. Disfrutar del sexo con otra hembra y lo habíamos conseguido. No tardó mucho para que sucediera lo inevitable y luego de un corto corrientazo vino mi descarga, gemí y me retorcí en su espalda hasta que inundé su sexo. Mi amor jadeaba y siseaba extasiada, definitivamente lo disfrutaba igual que yo.

Después de aquel maravilloso encuentro tríptico, kamila recogió sus pocas ropas y salió de la habitación. Con deleite la observamos fijamente, grabando en nuestras mentes esa ricura de nena que nos habíamos fornicado. Posteriormente tomamos una ducha y como toda pareja que se ama, nos dedicamos a celebrar la faena y de que mejor manera que haciendo el amor los dos solos. Tres horas después salimos de aquel sitio, felices y con la plena seguridad de que algún día volveríamos.

Posdata: Aunque ya ha pasado mucho tiempo desde que vivimos esta experiencia, aún cuando hacemos el amor recordamos y fantaseamos con tener a Kamila de nuevo en nuestras manos para disfrutar de ella con pasión. Las fotos de este sensual encuentro y un fragmento del vídeo se pueden ver en nuestra cuenta de twitter

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