INOCENCIA DE CASADA PERDIDA V

INOCENCIA DE CASADA PERDIDA V
Escrito originalmente por yeymycarlos en Guiacereza.com

Ese momento donde mi esposo Carlos me llamo “puta deliciosa” me dejo muy confundida, por una parte pensaba que lo había dicho por el momento de excitación, pero otra parte me hacia pensar que sí me veía como una puta deliciosa para él; Pero no podía ser así pues ¿sino para que se había casado conmigo?, si desde el momento en que salimos yo estaba decidida a que él seria el primero en mi vida y así se lo demostré cuando sin pensarlo se lo mamé en el cine y había dejado que se viniera en mi boca, ¿será que había sido muy desatada? Pero igual el corroboro que jamás me había penetrado alguien diferente a él, hasta ese momento pensé que yo no había preguntado nada sobre su pasado ni con cuantas había estado o que lo excitaba o le gustaba y ya no era el momento para titubear sobre ese tema, ya solo debía comprender y porque no disfrutar lo que pasara entre los dos al fin y al cabo ya era mi pareja. 

No seguí pensando en el tema y después de bañarme me fui a descansar dando me cuenta que él dormía como un bebe desnudo sobre la cama, sin poderme resistir a tomarle una foto así como se encontraba y luego otra donde me recostaba desnuda a su lado viendo que ya eran más de las 4:00 de la madrugada, después de recostarme la verdad me quede dormida y solo me desperté cuando mi esposo me comenzó a besar para ir a desayunar dando me cuenta que ya pasaba de medio día, habíamos dormido toda la mañana Carlos me despertó con besos para invitarme a desayunar a las dos de la tarde cuando desee sacar algo de ropa para ponerme me di cuenta que mi esposo no llevaba nada puesto y estaba en la piscina en la sombrilla esperándome con un delicioso desayuno huevos tostadas café algo de fruta, por lo cual solo entre al baño a asearme un poco y de la misma forma lo acompañe sin otra prenda que una tanga hilo fuxia y mis sandalias de tacones entre lazadas a mis tobillos pues deseaba verme sensual para él y que me deseara; Con una sonrisa morbosa Carlos me miraba mientras caminaba hasta la mesa y esa cara de pervertido suya me empezaba a gustar mientras hacia que yo también lo mirara morbosamente y veía como su miembro tomaba algo de dureza, -¡veo que te deleita lo que vez¡-, mientras se reía y mordía su labio superior al decirme –no puedo evitar darme cuenta que mi mujer esta deliciosa- entonces allí sin darme cuenta fruncí el seño y subí una de mis cejas  mirándolo fijamente para soltarle -¡ah si¡ ¡como soy tu puta deliciosa verdad¡- Carlos se rio de mi gesto pues en vez de verme molesta me debía ver desafiante y a la vez excitada con la frase como se oía en mis labios, se levanto y me corrió mi silla para que me sentara a desayunar galantemente y una vez sentada me rodeó con sus manos apretando entre sus dedos mis pezones y susurrarme al oído -…¡realmente si eres mi puta deliciosa!... y espero volverte toda una zorra deseable, que se moje con sentir mis manos acariciar su cuerpo, lamerte completa sin dejar un rincón sin saborear o penetrar tu vagina o tu ano con mi verga, hasta llenarte completa de mi semen y verte relamer tus dedos impregnados de mi semen o de tus fluidos, ¡por eso eres mi puta deliciosa!, … quiero hacer que disfrutes exhibirte cuando estemos juntos o que me des mamadas en publico como la del cine, o por que no cogerte delante de otros hasta volverte mi puta deliciosa, ¡ten eso claro¡-, mientras me había susurrado eso al oído mi piel se erizo completamente y mi vagina se humedeció como si de una fuente se tratara sin poder evitar morderme los labios, sentí como un escalofrío helado recorrió mi cuerpo y mis piernas temblaron de excitación al pensar lo que me acababa de susurrar viéndolo caminar hasta su silla como si no importara lo que me acaba de decir.

Era un elixir desayunar ahí mirándolo tan sereno y seguro de sus palabras, no sabia si sentirme deseada u ofendida por pretender que sea una puta para él, claramente éste hombre que ahora era mi marido tenía una fijación con el sexo explicito, el tema era que a mi el sexo me deleitaba y me atraía ser deseada,  observada, morboseada y que en mis mas íntimos deseos anhelaba que al menos una vez en mi vida me trataran como una puta y fuera usada de manera salvaje, creería yo como cualquier mujer, pero eso a parte de ser una fantasía sucia no pasaría de allí,  así como poder estar con dos hombres a la vez como cuando mi hermana Natalia me demostró que podía ser algo delicioso, o desear ver a otras parejas como veía a mis padres esa vez que sedujeron a sus amigos y presencie como volvieron muy puta a Teresa delante de su marido Pedro; No voy a pasar por una mojigata después de todo lo que les he contado, pero si diré a mi favor que jamás busque nada de lo que paso y a parte de que Natalia me hiciera sexo oral yo nunca se lo hice a ella o buscaba una pareja con ese estilo de vida, pero en mi cuerpo un escalofrío me incitaba a pensar que mi esposo tal vez pudiera ser de ese estilo de hombre que disfruta de compartir a su mujer como mi padre.

Termine mi desayuno esperando que Carlos se abalanzara sobre mi y me cogiera con desenfreno y locura, pero este hombre solo se levanto y se acostó a tomar el poco sol que nos quedaba de la tarde con sus gafas de sol bien puestas como única prenda, inicialmente pensé que era su forma de hacerme desearlo o de decirle lo que deseaba que hiciera conmigo o porque no abordarlo e increparlo sobre lo que me había insinuado para saber hasta donde deseaba llegar o que pretendía hacer conmigo, pero no hubo el mas mínimo rasgo de desear cogerme durante el poco tiempo de sol que tomamos en la pileta o dentro de ella a pesar de haber jugado con él para excitarlo restregándomele cada que tuve la oportunidad, mas sin embargo yo ardía por dentro del deseo que me follara como un animal y me diera de probar ese semen tan rico que emanaba de aquella verga como la llamo antes y no podría olvidar que escucharlo de sus labios lo hacia más excitante para mi.

Al caer la noche preparamos unos sándwiches con gaseosa sin ponernos nada de ropa en todo el día yo solo con mis tangas de hilo ya sin sandalias,  mi ansiedad y excitación me tenían descompuesta esperando que Carlos me cogiera pero el se veía demasiado relajado como si no deseara lo mismo que yo; Solo fue terminar de comer en la piscina y mi deseo se desato, lo mire como una gata en celo y sin pensarlo me acerque subiéndomele encima de aquella silla playera a fundirme en un beso apasionado mientras acariciaba su cuerpo y apretaba su miembro entre mis dedos comenzando a susurrarle – ¡ven papi vamos a la habitación y hazme tuya como desees!- era una delicia pensar que quería que me embistiera o penetrara con todas sus fuerzas, que estábamos allí y podría ser su puta o su zorra mientras lo besaba y lamia su cara pasionalmente mientras mis sentidos se aguzaban mas al tacto con su piel, estaba ardiendo y no precisamente por el calor - ¿y porque no lo hacemos aquí?, dime que deseas que te haga porque no me moveré que aquí, así que si quieres portarte como niña mala ¡deberás ser buena diciendo lo que deseas!- en ese momento lo mire desafiante algo molesta por no seguir mi juego sino imponer el suyo, pero definitivamente como un puta con ganas de verga seguí su juego a ver hasta donde me deseaba llevar, quería que me rompiera toda y me bañara con su semen eso era la que quería decirle, así que con mi mejor ronroneo intente excitarlo como yo lo estaba, -¡rrr -ummm bebe quiero que me consientas toda¡, quiero que me la metas toda… ¡quiero ser tu niña mala! Mira como me tienes- le cogí su mano y la lleve hasta mi vagina para que sintiera lo húmeda que estaba y no precisamente por el agua de la piscina, sintiendo como el metía sus dedos de macho haciéndome emitir mi primer gemido de la noche profundo y cadenciado, escuchándolo como me manipulaba con las palabras y como entrabamos en su juego, -¿Qué quieres que te meta? Llámala por su nombre si la deseas-, en ese instante saco sus dedos de mi vagina y me los dio a chupar sin que yo me resistiera a lamerlos de lo excitada que me sentía -¡dame tu verga bebe¡- así la llame por primera vez viendo en su cara dibujarse una sonrisa socarrona de lujuria -¿dime por donde quieres tenerla?, ¿por donde quieres que meta mi verga?- seguí chupando esos dedos con sabor a mi intimidad mientras sus preguntas hacían estragos en mi voluntad, -¡dame esa verga por donde quieras bebe!, por mi boca o por mi vagina o ¡por mi culo si quieres rompérmelo! Pero no me dejes más con las ganas, ¡llevo toda la tarde deseando ser tu niña mala¡- a esta altura ya me restregaba frenéticamente contra su verga como a él le gustaba que la llamara mientras ronroneaba y gemía incontrolablemente.

El lugar donde estábamos al aire libre, mi excitación y el estar desnudos todo el día libres, su voz incitándome a portarme sucio o a hablar sucio me tenían al borde de un orgasmo increíble con el juego de preguntas y respuestas cada vez mas de puta, -¿quieres ser mi niña mala o prefieres mi puta deliciosa?- en ese momento mientras era yo la que se movía salvajemente sobre su miembro sentí antes de susurrar la respuesta que él deseaba escuchar como sus manos apretaban mis nalgas fuertemente y como mantequilla su miembro se abría camino en mi vagina encharcada y al mismo tiempo un dedo suyo se adentraba en mi ano virginal haciéndome exhalar y temblar en un orgasmo que mojo su cuerpo y la silla al tiempo que entre gemidos me confesé -¡quiero ser tu PUTA DELICIOSA bebe¡- comenzado Carlos a embestirme salvajemente y a penetrar sus dedos más íntimamente en mi culo sintiendo algo de dolor al principio pero entre mas me sodomizaba más disfrutaba del momento, no podría calcular cuanto tiempo me folló literalmente hasta que me levanto como si fuera su muñeca de trapo para enfilar esa verga en mi ano ante mi mirada de excitación y miedo por el dolor que sentiría al ser penetrada por su verga, mis gemidos debían ser lo único audible  pues los grillos o cigarras por instantes enmudecían ante el espectáculo de ese momento y mi ano recibía cada centímetro de su verga hasta descargar toda mi humanidad sobre ella y sentir sus testículos frotarse con mis nalgas, por un instante cerré mis ojos aguantando la respiración al sentir como la sacaba una vez mas para volverla a meter sin compasión sodomizando ese ano que también se había convertido en suyo por primera vez, como todo lo vivido ese fin de semana; Sus embestidas fueron lo más glorioso que sentí por el tiempo que abran durado, no mentiré diciendo que no hubo dolor alguno en mi culo, pues a medida que me penetraba sentía que me ardían las entrañas a cada estocada de su pene, que si bien no conocía muchos claramente tenia un tamaño considerable y muy generoso para mi placer. Me sentía en la gloria pues de alguna manera mi deseo se convertía en placer al ser sodomizada por mi esposo en nuestra luna de miel y al paso de cada orgasmo el dolor se volvía al extremo tolerante para darle paso a los gemidos y al placer indescriptible, en un momento Carlos levantó mi cadera sin sacármela y recostándome en la silla playera con mi cadera levantada al punto que mis piernas rosaban con mis hombros embistiéndome con violencia haciéndome mas que gemir gritar de placer apenas sosteniéndome de la silla que ya se movía por las embestidas.

Sin embargo estando ensimismada por el placer que solo me permitía gemir a gritos observe que en la entrada de la casa se encontraba un vehículo parqueado, pero al intentar avisarle a Carlos éste saco su verga de mi culo para comenzar a venirse a chorros sobre mi cara de puta relamiéndome del placer y sintiendo no solo las gotas de semen de mi esposo sino las gotas de mi orgasmo que nuevamente nos lavaron, en especial a mi en el rostro sin poder evitar relamerme para sentir el placer de su corrida; Me tome unos instantes para recuperar el aliento mientras mis piernas sufrían de los espasmos mas deliciosos que se puedan imaginar y mi respiración se acompasaba lentamente y decirle a Carlos lo que observe del carro en la entrada, yo me envolví en una toalla que teníamos para secarnos y nos acercamos ambos a la entrada percatándome con angustia que ese vehículo era el de Don Alberto y su esposa que seguramente habían decidido no llegar en la mañana sino esa misma noche, me invadió una zozobra gritándole a Carlos -¡JUEPUTA ES MI JEFE CON SU ESPOSA! ¡se vinieron antes y todo esta hecho un desastre¡ corrí a nuestra habitación buscando bañarme a la carrera y ponerme algo de ropa antes de que fuéramos descubiertos, Carlos llego cuando yo salía del baño más rápido que me hubiera tomado en toda mi vida y se coloco unas bermudas blancas diciéndome, -relájate amor estamos en clima cálido, solo ponte tu vestido de baño con pareo y ya, además ellos debían llegar hasta mañana nos dañaron la noche-, lo mire entendiendo que estaba molesto, pero pues antes nos habían hecho el favor de prestarnos esa casa que de quien sabe quien era, apenas terminamos de arreglarnos cuando el timbre de la entrada sonó y fuimos ambos a la entrada a recibirlos con una sonrisa.

Abrimos la puerta y efectivamente era Don Alberto y la señora Jesica su esposa solos con sus maletas, pensé que llegarían con su hija pero al parecer venían ellos dos nada mas, - ¡Don Alberto que grata sorpresa no los esperábamos hoy y tenemos todo desordenado discúlpenos¡- con una sonrisa en mi rostro atine a decirles mientras entraban a la sala -me disculpo por llegan una noche antes y arruinarles la velada, pero pensábamos venir con otros amigos y familiares pero salió un imprevisto y nos quedamos solos para éste plan, al igual que nuestra hija armo paseo a parte-, nos miramos con Carlos como diciéndonos en el fondo que eso no era motivo para dañar nuestra luna de miel, seguramente tendríamos entonces que madrugar e irnos después del desayuno, igual debíamos estar agradecidos porque nadie presta o consigue una casa de veraneo para alguien que es apenas un conocido, entraron sus maletas y una nevera portátil con comida y licor para varios días, obviamente yo le colabore a la señora Jesica en organizar la cocina sobre todo por el desorden que teníamos, mientras Carlos le indico a don Alberto que habitación teníamos y amablemente el escogió la de al frente seguramente esperando que mañana se la desocupáramos pues la nuestra era la mejor habitación porque tenia aire acondicionado y las otras ventiladores,   metimos el resto de cosas y por iniciativa de la señora Jesica hicimos unas botanas de queso y salami con diferentes carnes que ellos habían traído, cuando salimos a la piscina para ordenar la mesa me percate del desastre que teníamos en las sillas playeras, como puede trate de organizar un poco el desorden mientras ellos ponían la mesa y cuando me disponía a sentarme en la mesa doña Jesica se acerco a mi lado sin que ellos se percataran y mirándome fijamente al rostro me dijo, -Nena tienes una mancha en tu mejilla y cuello- rápidamente mande mi mano a intentar limpiarme sin que fuera evidente mi preocupación al pensar de que estaba manchada, pero al parecer la mancha no la había quitado del todo y fue allí cuando la señora Jesica mojó sus dedos cual niña chiquita y procedió ella misma a limpiar mi rostro y cuello poniéndome tan colorada que se debía notar a distancia mi vergüenza, y como si no fuera suficiente doña Jesica volvió a mojar sus dedos para terminar de limpiarme una vez más, fue allí cuando al ver su expresión en el rostro es que entendí claramente que ella había sentido en la yema de sus dedos el sabor a sexo que minutos antes habíamos disfrutado dejando a mi esposo venirse en mi cara por la posición que teníamos y el afán con su llegada, pero como si fuera lo mas natural solo se quedo mirándome de manera erótica mientras terminaba de quitarme la mancha de mi cuello y yo ahí parada viéndola y sintiendo como quería morirme o ser sacrificada por mi estupidez y no percatarme de la situación con anterioridad.

Una vez termino de limpiarme me guiño un ojo en señal de que no pasaba nada pero mi alma ya había abandonado este cuerpo avergonzado con la escena, con una sonrisa cómplice se acerco a mi oído y me susurro – ¡no te apenes estas de luna de miel y lo delicioso es cuando te sueltas como mujer y dejas aflorar la puta que duerme en tu interior y lo aprendes a disfrutar, en especial con tu esposo o con el que tu quieras¡-, la mire con asombro por su frase e hice como sino hubiera pasado nada acercándome mejor a la mesa donde teníamos la cena ya servida; Nos sentamos todos a comer sin poder yo verla a la cara por la vergüenza que sentía mientras ellos hablaban de todo y de como nos había ido esos dos días, Carlos les conto que la verdad no habíamos salido ni al condominio siquiera por lo que me dio vergüenza, pero aclare que no habíamos salido porque habíamos llevado todo lo necesario para esos días y no era necesario nada mas, don Alberto miraba a Carlos y le decía –¡no te culpo con una mujer así como esposa para que salir de aquí! Inclusive no la dejaría ponerse casi ropa solo por disfrutar la vista- termino su frase con la risa de todos mientras doña Jesica frunció el seño y recriminándolo en forma irónica le decía, -¡ah si¡ ¿no saldrías de la casa y la mantendrías en bola?- yo quería morirme de pena por esos comentarios e inclusive me iba disculpar de nos ser por que Carlos remataba diciendo – pues eso fue lo que yo hice hasta ahora-, volvieron a reír todos pero yo me sentía muy incomoda, sin embargo don Alberto le respondía a su esposa -¡pero amor dime si lo que he dicho no es verdad! Además espero que mientras estamos en esta finca  tu hagas lo mismo y andes lo más ligera de ropa que quieras, ¡será como una nueva luna de miel amor¡-, doña Jesica los miro a ambos y a mi guardando una pausa silenciosa ante nuestras miradas por saber que le respondería -seria delicioso, pero también me siento mal amor porque les dañamos su luna de miel llegando antes de lo acordado y no seria justo con ellos, ¡les propongo un trato si les parece!, me quede mirándola y ella a mi pues no entendía que iba a proponer -tenemos la casa por tres días más, ¿porque no se quedan con nosotros esos días y así estoy segura que les compensaremos nuestra imprudencia? Prometo que valdrá la pena aceptar, además nosotros trajimos suministros suficientes para estos días-, Don Alberto y Carlos se miraron con cierta complicidad mientras doña Jesica con su mirada me incitaba a que aceptáramos su propuesta.

Claramente sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo cuando escuche a mi esposo responder por los dos sin consultarme -¡gracias por la invitación y prometo que también aremos que valga la pena!- voltee como intentando con la mirada decirle que era algo que debíamos concertar ambos, pero Carlos solo incoó los hombros y me decía -¿y porque no amor? Es nuestra luna de miel y tu jefe es una gran persona junto con su esposa-, más que incomoda me sentía apenada con don Alberto por como mi esposo era confianzudo y no deseaba que mi amistad con él se pudiera afectar por algo que pasara estos días; Amablemente destaparon una botella de whisky para los hombres y a nosotras don Alberto nos preparo unos cocteles muy dulces, que tome más por vergüenza que por gusto pues no soy amante del licor, la noche nos cogió a todos en tertulia riéndonos de todo un poco y ya sin pensar en lo que ocurrió, doña Jesica me hablaba de todo como si fuéramos amigas de muchos años haciendo que me sintiera cómoda haciéndome reír con sus ocurrencias inclusive tuvimos tiempo hasta de que me diera tips de como maquillarme para resaltar mis ojos más, y mi ebriedad se hizo más que evidente cuando tuve que ir al baño a devolver mis intestinos donde casi no llego al baño a pesar de ser acompañada por doña Jesica que amablemente sostuvo mi cabello para no untarlo ¡por Dios!, en ese momento me llevo a mi cama doña Jesica porque Carlos evidentemente estaba borracho, don Alberto ayudo a su esposa a alzarme hasta la cama para luego salirse y ver como mi nueva amiga me quitaba la ropa dejándome solo mi tanga hasta donde logro recordar y tapándome con una sabana, creí sentir un sutil beso en mis labios o eso mi imaginación de borracha me hizo sentir quedándome dormida de inmediato mientras escuche un susurro en mi oído -duerme pequeña que al parecer ya te cogieron como debe ser hoy-.

No se cuanto tiempo pasaría entre la hora que me llevaron a la cama, pero una resaca horrible me despertó dándome cuenta de que Carlos estaba durmiendo a mi lado desnudo lo que no entendía, quería ir a la cocina a tomar agua helada o algo para calmar el dolor de cabeza pero escuchaba ruidos que no lograba saber si eran del área de la piscina o de la habitación que estaba al frente de la de nosotros, cogí la salida de baño que estaba junto a la cama que igual no me tapaba pues era transparente y me asome a la puerta para ver de donde provenían los ruido, apenas me asome me percate que los ruidos no eran de la sala o cocina sino de la habitación de al frente por lo que aproveche para correr a la cocina y poder tomarme un vaso de agua bien helada, en el mesón de la cocina había una vaso y dos sobres de “bond fiesta” cosa que agradecí, en la nevera había agua helada y tomarme eso fue la gloria, mientras termine mi vaso empecé a escuchar claramente como los ruidos eran gemidos y palmoteos lo que me hizo despabilar y sentir un escalofrío al recordar inmediatamente lo que sentía de excitación cuando descubrí a mis papás teniendo sexo o veía a Natalia teniéndolo con sus amigos; Instintivamente camine hacia el pasillo pero en vez de entrar a mi habitación gire a mirar la habitación de al frente.

Mis manos comenzaban a sudar y mi vista se adaptaba completamente a la escena que estaba viendo, Don Alberto tenía a su esposa en cuatro sobre la cama y la penetraba salvajemente mientras ella gemía descontroladamente, mis pezones se erizaron como se erizo el resto de mi cuerpo; La señora Jesica tenía un cuerpo increíble se veía unos senos redondos terminados por unos pezones erguidos color rosa que se bamboleaban a cada cogida arremetida por su esposo, una cintura delgada algo marcada y un trasero redondo que se veía marcado por los azotes de la mano de don Alberto que cada cuatro o cinco clavadas la azotaba y su piel se notaba que se hacia tratamientos porque se veía increíble, don Alberto la cogía tan increíble mientras le decía – ¡me encanta culiarte porque estas muy rica¡ que delicia como se desliza mi verga en tu vagina, ¡y como gimes de delicioso cuando me dejas ver la puta que guardas para días como hoy amor!Mi vagina se mojo al escucharlo tratar así a su esposa, en momentos le agarraba las manos forzándola hacia atrás mientras la seguía clavando se notaba que ese hombre tenia mucha fuerza, la atrajo hacia él y comenzó a apretarle el cuello al tiempo que con su otra mano frotaba su vagina uff que delicia como se la cogía,  por un instante mi mente me hacia desear ser yo la que estuviera allí, no podría creer que mi mente deseara ser ella; Mis manos comenzaron a acariciar mis pezones y mi vulva en búsqueda de mi clítoris, mi vagina estaba completamente encharcada en ese instante, don Alberto colocó de lado a la señora Jesica y se la saco mientras la acomodo y fue en ese momento donde pude verle su miembro por primera vez, y me recorrió un escalofrío al ver ¡semejante verga tan gruesa tenia éste hombre! Debía ser de larga como la de mi esposo, pero su grosor era muy notorio me daban ganas de acercarme allí y cogerla entre mis manos para guiarla a la entrada de esa vagina esperando a que llegue y poder probar algo de su semen que debe ser un manjar, mis mejillas se tornaron rojas mientras mi mente me jugaba una mala pasada deseando por primera vez un miembro que no fuera el de mi esposo. Yo estaba a punto de un orgasmo cuando me percate que doña Jesica me miraba fijamente y gemía más fuerte incitándome con sus gestos y mordiéndose los labios, pero aun no me delataba con don Alberto que estaba encarnizado cogiéndose a su mujer y seguía azotándole el culo con fuerza; No sabia que hacer ¿si salir corriendo de allí? ¿si acercarme y hacer lo que mi mente me pedía? ¿si seguir tocándome? que mi cuerpo lo imploraba pues el orgasmo estaba a la puerta de mi vagina, ¡Dios mío que me estaba pasando¡, mi cabeza y mi cuerpo están llevándome a hacer una locura de la que me voy a arrepentir toda mi vida, sea porque haga una cosa o sea porque me quede con el deseo de la otra. Y fue mi propio instinto sexual el que sin consultar con los demás órganos quien decidió por mi, ese momento de duda y locura ahondada por mi indecisión de no haber salido del cuarto apenas presencie la mirada cómplice de Doña Jesica, fue ella quien estiraba su mano deseando atraerme hacia ellos y mis pies incentivados por mi espíritu de puta deliciosa como me llamaba el hombre que dormía en la habitación de al lado que me fui paso a paso acercando ante la mirada deliciosa de don Alberto que para estas alturas comprendía a quien le estiraba las manos su esposa.

Me tomo demasiada excitación alcanzar esa mano que me incitaba a entrar  mientras don Alberto seguía cogiéndose a su mujer que a esta distancia se veía envidiablemente deseable hasta para mi, su mano suave me tomo haciéndome sentar a su lado mientras gemía y me miraba con la lujuria más deliciosa que había visto en una mujer y comenzaba con sus manos a recorrer deliciosamente mi cuerpo que aun guardaba algo de pudor con cada roce de la yema de sus dedos, en menos de un instante sus dedos ya se habrían paso entre mis muslos terminando aquel trabajo que deje inconcluso por haber sido descubierta en el mejor momento, pero solo fue sentir esos dedos y mi cuerpo comenzó a arder con  su pasión para frotar mi clítoris ávido de placer y ante la mirada de don Alberto que hasta allí había respetado el momento entre ambas y solo miraba lujuriosamente la escena mientras seguía en su faena deliciosa de penetrar a su mujer para mi; Doña Jesica había comenzado a besar mis senos mientras profanaba mi clítoris con sus dedos arrancándome los gemidos que no había podido retener y escucharla decirme -¡tenias razón amor¡, ¡ésta belleza es para saborearla completa y hacerla gemir como una puta deliciosa¡- al escucharla referirse a mi de esa manera instintivamente mis piernas se abrieron como una invitación a que me lamiera ya no me importaba cual de ellos lo hiciera, ojala fueran ambos. Doña Jesica sin necesidad de pedirle mi deseo tomo entre sus manos mis piernas insertando algo más que su cabeza entre ellas, pues al sentir esa lengua en mi clítoris explote en un orgasmo convulsivo sin poder contener mis piernas y mis fluidos invadir su cama, solo abrían pasado unos minutos y mi clítoris se hacia demasiado sensible al tacto de su lengua, mi cuerpo necesitaba un respiro de tanto gemir, doña Jesica se levanto a besarme compartiendo mi corrida en sus labios fundiéndonos en un delicioso beso con sabor a mi. 

Al despegarme de sus labios no pude evitar emitir una especie de exhalación de asombro al tener el miembro de don Alberto tan cerca de las dos, erguido y grueso incitándome a querer tocarlo, siendo doña Jesica la que mordiendo mi lóbulo de la oreja derecha quien me susurró -¿te gusta lo que vez?- solo la mire asintiendo con mi cabeza y mordiéndome el labio inferior al sentir ese escalofrío perverso que sientes cuando sabes que lo que vas a hacer es prohibido pero aun así lo deseas hacer y escuchando nuevamente los susurros de esa mujer -¡entonces te la presto éstos días¡- la mire cerrando mis ojos del placer que sus palabras generaban en mi tímpano -¡si la quieres cógela¡ me insistía doña Jesica cogiendo mi mano y llevándola a esa deliciosa y palpitante verga a la que no pude rodear entre mis dedos por su grosor -¿te gusta?- me susurraba su dueña mientras su lengua invadía mi oído produciéndome un nuevo escalofrío y de mis labios susurraba un apenas audible -¡siii!... ¡Pero…¡-, -¿pero que hermosa?- la mire y con mi mirada le mostraba mi emoción por sentir que no la podía coger completa y le dije ¡es muyyy gruesa¡- y le mostraba con mis manos que me era imposible abarcar su grosor -¿Qué es muy gruesa?- volvía a preguntarme doña Jesica mirándome fijamente a mis ojos y besando mis labios con ternura, titubeé un instante para pronunciar en mis labios de la forma más puta que conocía -¡…la verga de tu marido…¡- fue lo único que de mis labios salió con tono de ingenuidad y ternura en ese momento antes de recibir un delicioso beso con legua para sellar ese instante con lo único que deseaba escuchar de esos labios pecadores -¡entonces intenta mamarla¡ y veras que ¡cuando se venga en tu boca! …sabrás que abra valido la pena ese esfuerzo… como si fueras una puta deliciosa de verdad! y como si fuera una orden fui inclinando mi cabeza hacia esa delicia de verga que deseaba mamar, morder, lamer, tragar ya no me importaba que en la habitación de al lado se encontraba el hombre con el que hace dos días me había casado.

Primero me deleite acariciándola completa y frotando sus testículos como si nunca hubiera visto algo así además que era una delicia observar que la tenía completamente depilada ¡incitaba a mamársela!, para luego con sutiles besos saborear tan delicioso manjar impregnado de la esencia de doña Jesica, la fui besando y lamiendo hasta llegar a su glande y chuparlo sutilmente mirándolo a los ojos como una verdadera puta, no había porque sentirme mal pues una mañana antes el hombre de mi vida había sembrado con sus palabras en mi que fuera su puta deliciosa lo que produjo en mi subconsciente el deseo de tener otra verga ¿entonces porque no una que Valiera la pena? El problema era que esta aun no me penetraba y yo la deseaba prestada no solo este fin de semana …tal vez más tiempo…; Una vez deleitada con su glande que lamí introduje un copo mas de su tronco en mi boca, don Alberto para facilitar mi trabajo se subió sobre la cama gesto que agradecí metiéndome un poco de su verga en mi garganta ante la mirada de doña Jesica que comenzaba a chupar los testículos de éste hombre, éramos sus putas y yo lo disfrutaba con locura y deseo, seguí mamándosela hasta lograr meterme algo mas de la mitad en mi garganta provocándome horcajadas y lagrimeando mis ojos del trabajo que me llevaba disfrutar de ella, tuve que sacármela por un instante que doña Jesica aprovecho para metérsela ella mirándome fijamente hasta quedar su nariz pegada a su pelvis ante mi mirada atónita y como si esta hazaña no hubiera sido lo mas increíble que podía haber presenciado, de alguna manera saco su lengua para saborear sus testículos y con su mirada demostrarme que soy una novata pues don Alberto al sentir su lengua gimió como poseso agarrando su cabeza para que no soltara su manjar varonil, succionó su miembro unos segundos más ante mi mirada incrédula deseando aprender a hacer eso que ella acababa de hacer.

Apenas me dejó volverla a mamar intente meterme un poco más de esa delicia en mi boca pero solo logre tres cuartas partes y al intentar sacar mi lengua casi me ahogo debiendo volver a sacármela con la frustración de saber que no podría, doña Jesica cogió mi cabeza entre sus manos dándome un beso y diciéndome -¡eso no lo aras en una noche¡ deberás mamar muchas vergas para aprender, pero la de tu esposo es ideal para que aprendas- ¿para que aprenda con la de mi esposo? ¿Y ella porque sabia como era la de mi esposo? Y antes de increparla con esa pregunta que necesitaba una respuesta clara don Alberto cogió mi cabeza y empezó a follar literalmente mi boca por unos cuantos minutos que la verdad no puedo negar que disfrute, sentirme usada y puta para él hasta que sentí los primeros chorros de su corrida en mi boca inundando mi garganta, quería saborear ese momento y al principio fue delicioso hasta que sentí como mi boca se lleno rápidamente se su elixir debiéndomela sacar para no ahogarme o atragantarme con su semen, sentí varios chorros en mi cara mientras tragaba lo que tenia en mi boca y al terminar doña Jesica continuo la mamada para dejar limpia esa verga, mi vagina soltó un chorro largo y continuo de mi orgasmo mientras degustaba su semen, ¡me acababa de venir solo porque él se vino en mi boca! Sentía que de verdad era una puta deliciosa y desatada; Las emociones invadían mi cuerpo y mente por completo ¿que acaba de pasar? Porque solo verlos hizo que deseara estar con ellos, ¿seria que lo vivido ese fin de semana había despertado a la puta que todas guardamos y nos da miedo desatar? Me encontraba confundida con todos esos pensamientos cuando don Alberto se me acerco y me dijo -¡perdóname pero si no hago esto me voy a arrepentir¡- no entendía a que se refería hasta que sentí su lengua meterse en mi boca de una manera deliciosa invadiéndome una vez mas con placer, me sentía en las nubes con su beso tan delicioso hasta que sentí como su verga se introducía centímetro a centímetro en mi vagina a lo que solo abrí mis ojos intentando hacerle ver que eso no estaba dentro del momento, apenas sus labios me dejaron respirar coloque mis brazos sobre su pecho diciéndole -¡QUE ESTAS HACIENDO¡ a lo que don Alberto comenzó a sacar su miembro de mi vagina pero doña Jesica se recostó sobre su espalda haciendo que me volviera a meter más de la mitad de esa verga y solo emitir un gemido quejambroso de mi parte mientras rodee con mis brazos su espalda para volver a sentir sus labios besándome y sentir como su verga ya había ingresado hasta que sus testículos tocaron mi culo, arañe gran parte de su espalda entre gemidos de placer para ver por primera vez como esa verga me penetraba acompasadamente una y otra vez, mientras mi vista se nublaba de placer doña Jesica me pregunto -¿quieres que te la saque?- pero yo solo deseaba seguirla sintiendo y disfrutando de la mejor cogida que había experimentado en mi nueva vida sexual -¡solo quiero que me sigas cogiendo con tu verga¡ ¡pero no te vengas dentro por favor¡ disfrute de la mirada de don Alberto sintiéndome orgullosa de soportar con estoicismo sus embestidas igual que lo hacia su esposa cuando los descubrí cogiendo,quince minutos de esa deliciosa verga fueron suficientes para venirme inundando lo que quedaba de la cama con mis fluidos y gritar ante mi orgasmo para sentir como me la sacaba don Alberto aunque mi esencia deseaba que me llenara con ese semen tan delicioso,  pero una vez más se vino en mi cara y en la boca de su mujer quien me regalo un beso con sabor a gloria, me quede recostada en la cama con la respiración entrecortada por el orgasmo que acababa de tener tan increíble e indescriptible, al punto de tapar con mis manos mi rostro de la vergüenza que me daba lo desatada más bien puta como me sentía, me invadió un sentimiento inminente de llanto por la culpa de haber disfrutado serle infiel a mi esposo en la habitación de al lado.

Me tome unos minutos para recuperarme mientras doña Jesica acariciaba mi cabello y mi respiración lentamente se volvía pausada después de la cogida de mi vida, me tomo de la mano para ir al baño entrando juntas a la ducha y sintiendo como ella me ayudaba restregando todo mi cuerpo e invadiéndome el sentimiento de culpa por lo que acababa de hacer, nos secamos bueno realmente ella me seco como niña chiquita y puta, me cogió de la mano y me llevo hasta mi habitación pasando por en frente de don Alberto quien no dejaba de mirarme con deseo y lujuria, me recosté junto a mi esposo pero no era capaz de mirarlo o saber si estaba despierto o no, seguía tan extasiada que sin mediar palabra fui yo la que  beso en los labios a doña Jesica  miramos a mi esposo a mi lado y me hice la que se dormía entre las lagrimas que afloraban por mi mejilla por la culpa de haber disfrutado lo ocurrido.

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