Freddy el botones

Freddy el botones
Escrito originalmente por Prudencio en Guiacereza.com

Siempre que viajo a Cali me alojo en un hotel cerca al centro donde ya me conocen. Es un sitio moderno y cómodo para quedarme por varios días, a veces semanas,  por asuntos de trabajo. El personal es amable y servicial y nunca he tenido nada que sentir de ninguno de ellos. No obstante, hay uno, específicamente uno de los botones, con el que mi relación se convirtió en algo muy diferente.

Freddy, que así se llama, es un joven de unos 22 años, de piel blanca y cabello oscuro, delgado y mas o menos de mi estatura, con facciones atractivas pero serias. Aunque al principio pasó desapercibido, pronto comencé a notar que siempre al llegar al hotel era quien se hacía cargo de mi equipaje y quien me acompañaba para localizar mi habitación y revisar que todo estuviera bien.

Aunque en nuestro escaso contacto inicial solo hablábamos lo indispensable, pronto surgieron otros temas. Cuántos días me iba a quedar; de donde venía; en que consistía mi trabajo... así mismo me enteré de que era estudiante y de que no tenía novia... esto último fue lo que me hizo mirarlo con otros ojos y confirmar lo que ya sospechaba... Freddy era gay o al menos bisexual como yo... además de que, a pesar de la diferencia de edades o quizá por eso mismo, yo le atraía... fue una agradable revelación, porque, ya desde ese punto de vista, a mi el muchacho también me gustaba.

Esos momentos son extraños, porque, aunque pasa en un segundo, de repente ambos participantes se dan cuenta de que el otro ya lo sabe... sin embargo, lo que pase después es lo que puede definir el futuro del asunto... aquí fue sencillo, pues no estábamos solos pero bastó una mirada suplicante de Freddy y una sonrisa cálida mía para que quedara claro que después hablaríamos.

Al rato bajé al lobby y busqué a Freddy para preguntarle dónde podíamos encontrarnos. Me dijo que trabajaba hasta las diez y que después podía subir a mi habitación. En eso quedamos...

A eso de las diez llegó Freddy y empujó la puerta que dejé entreabierta... se había quitado el uniforme del hotel y estaba con la ropa de calle y yo solo tenía puesto el pantalón de la pijama. Apagué la tv, él se quitó los zapatos y se tendió en la cama a mi lado. Ambos estábamos algo tensos, pues ninguno de los dos sabía cuales eran las intenciones del otro... Tentativamente lo besé y él me respondió en la misma forma, pero nos miramos por un momento y ambos abrimos la boca y nos trenzamos en un profundo y ansioso beso que dejó claras nuestras intenciones...

Roto ya el hielo, Freddy se acabó de desvestir quedando solo en boxers. Luego comenzó a besarme en el cuello y el pecho... me chupó las tetillas y me mordió los pezones, lo que me hizo estremecer... ¿no te gusta?... sii... pero muerde mas duro...Siguió besándome en el vientre, poniéndome cada vez mas arrecho... me bajó un poco el pantalón y comenzó a lamerme las hingles... ya para entonces era total mi erección y él me bajó el pantalón y metió en su boca toda mi verga, sacándola después y chupándola lentamente. Siguió chupándola por un rato, hasta que yo decidí participar en la diversión y le bajé los boxers, dejando al descubierto su hermosa verga también en plena erección, que comencé a mamar con deleite.

Pronto estuvimos enfrascados haciendo un delicioso 69, que evidentemente ambos disfrutábamos. ¿Te gusta que te penetren? Le pregunté.... no sé, nunca lo han hecho... ¿pero me quieres acariciar el culo?... me dijo... me encanta sentir una verga frotándomelo... se puso boca abajo y se abrió las nalgas con las manos... el culito se veía rico... ¿como se hace?... acuéstate encima de mi, me dijo... pega tu verga contra mi culo y frótalo... hice lo que me dijo y se sentía rico... era increíble lo excitado que eso me puso... tanto que a poco sentí que me venía y paré... ¿te gustó?... es delicioso, todos los días se aprende algo... ¿quieres que te lo haga?... si, espera... hice lo mismo que él había hecho antes y a poco empecé a sentir su verga entre mis nalgas... Era delicioso sentir el peso de su cuerpo sobre el mío y Freddy tenía un chimbo cabezón, no muy largo pero grueso y curvo hacia arriba, que se sentía rico en el vaivén frotando contra mi culo.

Nunca he experimentado una penetración, pero esto se sentía intimo y excitante. Tal vez lo mas cercano a ella, sin dolores ni peligros... le pedí a Freddy que siguiera hasta venirse y fue rica la sensación de ese chorro de semen caliente vaciándose entre mis nalgas... 

Freddy me masturbó hasta que me vine y creo que hasta dormimos un poco, pero varias horas después me que tendría que irse para que nadie lo viera por allí. Nos bañamos, Freddy se vistió y con dolor en el alma nos despedimos, pero ambos sabíamos que habría otros, muchos encuentros...

Ya les estaré contando...

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