EXPERIENCIAS PASADAS

EXPERIENCIAS PASADAS
Escrito originalmente por llegomax en Guiacereza.com

Este es un relato recién escrito de una experiencia de 2012 (si mal no recuerdo). Lógicamente con el pasar de los años pierdo detalles de esos días, aunque lo más importante, lo rico de todo este asunto, sigue vigente tanto tiempo después en mi memoria.

Era un fin de semana cualquiera, probablemente un sábado luego de una semana pesada y probablemente aburrida. Recuerdo que ingresé al chat de guía y a Latinchat (entre otras… eso aún existe?) buscando como siempre ser el afortunado “ganador” de una noche de sexo con alguna mujer con las mismas ganas que todos tenemos cuando entramos buscando acción. Han notado como muchos decimos tonterías como “solo busco conversar y ver qué pasa”? francamente no sé por qué lo hacemos, a hoy después de ganar canas creo que ser directos con respeto es la mejor alternativa para todos.

Por más que buscará sexo tenía en ese entonces, como ahora, ciertos parámetros de búsqueda. Vivo en el sur de Medellín por lo que trato de plantear encuentros con personas que vivan en la zona y como para gustos están los colores siempre prefiero la piel clara. Con esto en mente me senté horas, literal, horas sin ningún resultado.

De hablar se habla mucho y de muchas cosas, me considero buen conversador y eso facilita que al menos fluya por algún tiempo hasta que dices lo que quieres o te das cuenta que no eres lo que buscan o ellas (os) no son lo que tu buscas y hasta ahí… comienzan los mensajes sin responder.

De repente, ya cuando estaba por irme a dormir caliente y solo, comencé a hablar con una mujer algunos años mayor que yo. Vivía muy cerca del CC Santa Fe y aunque es (o era) casada ese día estaba sola por un par de horas. Hablamos rico y corto hasta llegar a sincerarnos respecto a lo que queríamos y maravillosamente ambos queríamos sexo aunque con distintos niveles de intensidad. Así pues fui a encontrarme con ella en su apartamento con un requisito para dejarme entrar: una vez llegara a su piso y me bajara del ascensor debía sacarme el pene y caminar así hasta tocar su puerta; según me dijo quería ver desde la seguridad de su puerta si lo que había visto en fotos es real – no es grande, solo creo que desconfiaba de experiencias pasadas – y de serlo me abriría, caso contrario desde la puerta me daría las gracias por ir y me regresaría sin preguntar más. Era una apuesta algo loca, es decir, pasas el filtro de portería y sales por el corredor de una torre de apartamentos en un acto exhibicionista! Podía haber mucha gente o incluso podían hacerme pasar una mala jugada! Pese a eso acepté sus términos.

Llegar fue fácil, anunciarse en portería (con nombre completo y apartamento) también lo fue. Estacioné y levité hasta el ascensor. No sentía mis piernas y tenía una sensación de hormigueo deliciosa tanto por la adrenalina como por la excitación. Creo que si alguien me vio caminar ese trayecto evidenció que estaba a mil porque no había forma de disimularlo. El ascensor estaba en un sótano y al llegar a mi piso de ingreso había una pareja de señores que bien podrían ser mis papas. Me hice el loco y me pegue a la puerta para que no me vieran el bulto en el pantalón, cosa que no duró mucho porque la compañía desinflo la excitación y lentamente entré en pánico controlado. Los señores se bajan algunos pisos antes y yo, precavido, además de poner mi destino real puse otro niveles arriba, así cuando se abriera la puerta si veía a alguien en el corredor simplemente cerraba y seguía subiendo creyendo que me daría tiempo de hacer otro ciclo de ascensor para que nadie en esa unidad me viera. Se abre y estaba iluminado y solo, para mi suerte no eran más de unos 10 pasos hasta el apartamento (el primero de la derecha). Aflojo correa, suelto el botón y bajo el cierre. Creí que el sonido de la correa y ese siseo metálico del cierre habrían despertado al piso entero, ya era muy tarde, se sentía el ambiente denso y hasta una hoja al caer hubiera hecho un ruido apreciable y potencialmente alarmante. Nada paso y al siguiente paso saco mi pene. Con la mano izquierda comienzo a darle vida reaccionando casi al instante. Siguiente paso me saco las bolas y camino con decisión. Debía timbrar y alejarme un poco para que desde la mira de la puerta pudiera verme y así lo hice. Esperé probablemente siete (7) horas, el tiempo se me hizo eterno y al cabo de un momento la puerta se abre y me dicen pasa, quítate la ropa y busca el único cuarto con luz. Dos pasos más y estaba adentro y solo, al fondo y justo al frente se oía un televisor encendido y su luz era la única de todo el espacio. Quito mi ropa con cuidado, pensando en que si debía correr (quien sabe algún marido celoso).

Hasta ese momento no la había visto, al menos no en persona y tampoco conocía su rostro. Era una mujer hermosa, estimo yo de unos 35 años para ese entonces. Delgada, blanca, senos pequeños y firmes con un pequeño pezón oscuro. Nos saludamos con un beso muy apasionado y sin darme cuenta me hizo un oral con tantas ansias que sentí que si se acabará el mundo en ese instante habría valido la pena.

Esa noche hicimos mucho y en varios espacios de su casa. En efecto se notaba que tenía esposo y por lo menos un hijo pequeño. Entiendo que hace mucho tiempo quería ser infiel y esa noche la soledad y las ganas la convencieron. Ella quería probar lluvia dorada pero se nos acabó el tiempo de holgura y me retiré sin poderlo hacer.

Nos vimos varias veces más, la última de ellas en el estacionamiento de Sao Pablo Plaza un medio día. Yo estaba en mi carro y ella se subió al asiento del pasajero. Solo quería darme una de esas mamadas de antología y tragarse todo lo que saliera de mí. Esa ha sido mi única vez en un centro comercial y para suerte de ambos resulto perfecto y seguro.

Semanas después salí del país por trabajo y regresé este año. Nunca más supe de ella.

Puede que siga en la guía o puede que no, si es así me encantaría saber que fue de tu vida… si no, espero que todos ustedes disfruten este relato así como disfrute yo al recordar y escribir.

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