EN CINE CON SIMMONE

EN CINE CON SIMMONE
Escrito originalmente por disciplinador en Guiacereza.com

EN CINE CON SIMMONE

Una tarde de viernes nos encontramos en la 19 con 7, ella hermosa vino a la cita vestida con un corto vestido, medias veladas a media pierna súper sexys y al pararse en el separador de la intersección por un momento el tiempo se detuvo. Sentí que no existía nada más al verla. Todo era gris en rededor ambientando una ciudad fría y mi sumisa allí con su azul marino rayaba ese sombrío paisaje.

El viento era algo agresivo, la sumisa trataba de sujetar su vestido que era agredido tercamente, mientras llevaba su bolso, ese cómplice donde guarda el placer ... sus objetos del deseo y sus fantasías.

Su abrigo negro llamo mi atención, hacia juego con una bufanda del mismo color que nunca había visto. La sumisa, de esas chicas cuyo cuerpo les permite que todo lo que se pone le luce, capturo ese momento. Fue su momento, hombres y mujeres la observaban algunos pestañeaban al mirarla otros ni acataban. Su cabello rubio suelto.

Allí desee dejarla un instante y observarla en la distancia. Mientras caminaba hacia ella observaba su impaciencia. Pero soportaba de pie mientras el semáforo roto dos veces. Al llegar a ella su sonrisa fue mi premio. La tome del brazo y pasamos la calle por la séptima hacia el norte. Al caminar por la calle las miradas ajenas rendían culto a nuestro ánimo exhibicionista.

Dialogábamos y reíamos por el camino. Su vestido inevitablemente se subía al caminar parecía una blusa larga. Faltando unas cuadras pocas me dice que tiene una sorpresa para mí, el morbo siempre se apodera de nosotros y reímos de manera cómplice casi a carcajadas nerviosas por la calle. En fin, después de hacer ojos maliciosos se retira un poco la mascada y veo que trae su collar puesto, lo cual es genial considerando la hora y media con alimentador y Transmilenio desde donde vive hasta nuestra cita.  No puedo más que darle un beso apasionado, delante de todos con su vestido ondeando y mostrando algo de sus hermosas piernas.

Aún hay más -  dice y acerca su boca a mi oído y susurra - traigo una tanga abierta de lado a lado - eso me excitó  de una.

Entramos al cine y nos hicimos en la tribuna general porque al ser viernes no van muchas parejas, entramos y mientras nos adecuábamos a la oscuridad nos ubicamos en un lateral dejando nuestros bolsos en el piso. Un señor ya de edad se sentó al otro lado del pasillo pero justo a nuestra altura.

Iniciamos lo nuestro besándonos y acariciándonos, hábilmente retiramos su brasier, la ubique de pie frente a mí y pase a revisar su cuerpo milímetro a milímetro. Quise besar todo su cuerpo. Levante su vestido sintiendo su sexo húmedo y sensible su clítoris mostrando ya síntomas de mucha excitación, cosa que me motivo a besarlo delicadamente.

Aprecie su tanga, pero después de disfrutarla se prescindió de sus servicios y fue retirada y  al maletín fue a dar.

Saque sus senos y los besaba despacio mientras ella se contorsionaba y aunque ya eran tres los señores cerca pero ninguno se atrevía a nada solo se tocaban sus bultos.

Ya adaptados a la oscuridad sacamos dos ganchos de ropa y los puse en sus pezones, un pequeño gemido se escapó. Su boca es una delicia que usa para dar el más profundo placer, se arrodilló entre mis piernas, bajó mi cremallera y buscó mi pene que ya estaba con ganas. Mi sumisa hace un oral muy bueno y esta vez no fue la excepción, inicio con  profundas y rítmicas mamadas, cuando ya estaba bien duro le pedí q se sentara en mis piernas y se fue penetrando suavemente. Un señor saco su pene y se masturbaba. Yo halaba los ganchos en sus pezones. Decidimos parar y esperar a ver si alguna pareja entraba.

Pasé los ganchos de sus senos a sus hermosos labios vaginales, podía sentir su clítoris hinchado y palpitante cosa que aproveche para hacerla poner de pie en frente de nuevo y chuparlo, me gustan los clítoris grandes y el de mi sumisa es un muy buen ejemplar.

Al fin de unos quince minutos entra una pareja y presurosos se sientan en la parte baja de la zona central y escuchamos ruido de cinturones aflojándose. Dejamos todo allí y nos pasamos a su lado pero dejando una banca de respeto.

Allí mi sumisa cubierta solo con su diminuto vestido quedo absolutamente desnuda pues se lo retire por completo. Al hacer esto ellos nos miraron y pude cambiar miradas con ellos también y aprecie una pareja joven, ella muy hermosa estaba sentada con su jean abajo de la rodilla sobre el pene del joven moviéndose rítmicamente.

Al ver que retiramos el vestido de mi sumisa, ella se retira su blusa y deja ver sus senos hermosos. Procedo a meter mi mano en el sexo de mi sumisa. Dos dedos suavemente en su ano y dos en su vagina mientras el pulgar masajea su clítoris. La sumisa gime al penetrarla y sé que le gusta, tomo un ritmo suave y también le voy haciendo oral aprovechando que esta de frente. La pareja del lado acelera y se escuchan sus gemidos de niña joven.  Los espectadores sacan sus penes a dos o tres sillas de distancia. La sumisa acelera rápidamente su humedad, la cual siento sobre mi boca y mis dedos. la pareja vecina estalla en un clímax ruidoso y lleno de erotismo, mi sumisa gime fuertemente indicándome su placer y con casi un grito ahogado me pide permiso para venirse, yo aguardo un poco, solo un poco porque para ella es una eternidad, aguardo calmado. Después le digo con voz fuerte - vengase sumisa -  y explota en una ola de gemidos fuertes y contorsiones q dejan a todos atónitos.

Todos observaban su desnudez, la pareja vecina se viste y se va. la sumisa con su vestido en mano camina de mi mano hasta nuestras antiguas sillas.

Reímos y disfrutamos lo vivido mientras con calma nos alistamos para salir.

Luego nos fuimos a sesionar en una larga noche de dominación, sumisión, pasión y erotismo, pero esa es otra historia.  

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